
Cashin, startup brasileña especializada en soluciones de incentivos de ventas, proyecta cerrar el año con R$ 300 millones (US$ 57 millones) en valor transaccionado. Este hito llega acompañado de tres movimientos estratégicos: la empresa, que ya opera en breakeven, espera registrar su primer año con ganancias, prepara una ronda Serie A y amplía su operación con su ingreso al mercado de pagos corporativos.
Fundada por Nani Gordon y Luciana Ramos, Cashin nació con la propuesta de digitalizar y simplificar la gestión de premios de incentivos para grandes empresas. Con más de 280 clientes, entre ellos Nestlé, Solar Coca-Cola, Grupo MARS, Suzano y Café Melitta, la plataforma permite a las compañías distribuir valores de forma estructurada, con control, reportes y seguimiento de la operación en tiempo real.
“El último año estuvo muy enfocado en el lanzamiento de nuevos productos y ahora estamos dirigiendo los esfuerzos a las integraciones con WhatsApp”, afirmó Nani Gordon.
La empresa apuesta por la aplicación de mensajería como principal interfaz de relación, concentrando allí toda la comunicación de las campañas de incentivos, desde notificaciones hasta el seguimiento.
Más recientemente, Cashin comenzó a permitir el canje de premios directamente vía WhatsApp, sin que el usuario tenga que acceder a sitios web o aplicaciones adicionales. La estrategia busca reducir fricciones y concentrar la experiencia en canales de uso cotidiano, reforzando una visión basada en interfaces simples e integradas.
El volumen transaccionado por Cashin se ha duplicado año tras año durante los últimos tres años consecutivos. Según la compañía, parte relevante del crecimiento reciente provino de un uso que surgió de forma orgánica, a medida que las empresas comenzaron a utilizar la plataforma para otras transacciones más allá de los incentivos.
Esta demanda dio lugar al lanzamiento de Cashin Pay, la solución que marca la entrada de la empresa en el segmento de pagos corporativos. La plataforma está diseñada para compañías que necesitan realizar pagos a gran escala en poco tiempo, como franquiciados, distribuidores, afiliados, influencers, socios y proveedores tercerizados.
La operación permite cargar los datos de los beneficiarios, procesar pagos masivos y hacer seguimiento en tiempo real, con acreditaciones vía Pix o como saldo en tarjeta. La tecnología es desarrollada internamente, con core bancario propio y conexión a socios de Banking as a Service (BaaS).
Hasta ahora, Cashin se enfocó principalmente en grandes empresas, pero comenzó a estructurar una oferta orientada a pymes, un segmento que antes no era viable debido al alto costo operativo de procesos manuales. Con una estructura más eficiente, la fintech abre la puerta a negocios de menor tamaño.
Para acompañar esta nueva etapa, la empresa mantiene conversaciones con inversores para una ronda Serie A en 2025, con tickets estimados entre R$ 20 y R$ 25 millones (US$ 3,8 a 4,75 millones). El capital se destinará a la expansión de mercado y al desarrollo de nuevas plataformas complementarias a su core actual.
En 2022, Cashin recibió una inversión de R$ 7 millones (US$ 1,33 millones) liderada por la gestora Bertha Capital, con participación de la multinacional francesa Thales, el Fondo de Inversión en Participaciones de la Federación de Industrias del Polo Industrial de Manaus (FIP FIEAM) y la venture builder WE Impact, enfocada en mujeres líderes de startups.
En el plano de producto, la compañía busca ir más allá del pago y del engagement. El objetivo es incorporar mayor inteligencia al mercado de incentivos, que aún carece de métricas claras de retorno sobre inversión (ROI), rankings de campañas y una conexión directa con el desempeño de vendedores y socios.
La inteligencia artificial ya forma parte de la operación interna y del desarrollo de nuevos productos. El desafío ahora es traducir ese uso en funcionalidades integradas que generen valor directo para clientes y usuarios, facilitando la toma de decisiones y la gestión de incentivos.
Cashin, startup brasileña especializada en soluciones de incentivos de ventas, proyecta cerrar el año con R$ 300 millones (US$ 57 millones) en valor transaccionado. Este hito llega acompañado de tres movimientos estratégicos: la empresa, que ya opera en breakeven, espera registrar su primer año con ganancias, prepara una ronda Serie A y amplía su operación con su ingreso al mercado de pagos corporativos.
Fundada por Nani Gordon y Luciana Ramos, Cashin nació con la propuesta de digitalizar y simplificar la gestión de premios de incentivos para grandes empresas. Con más de 280 clientes, entre ellos Nestlé, Solar Coca-Cola, Grupo MARS, Suzano y Café Melitta, la plataforma permite a las compañías distribuir valores de forma estructurada, con control, reportes y seguimiento de la operación en tiempo real.
“El último año estuvo muy enfocado en el lanzamiento de nuevos productos y ahora estamos dirigiendo los esfuerzos a las integraciones con WhatsApp”, afirmó Nani Gordon.
La empresa apuesta por la aplicación de mensajería como principal interfaz de relación, concentrando allí toda la comunicación de las campañas de incentivos, desde notificaciones hasta el seguimiento.
Más recientemente, Cashin comenzó a permitir el canje de premios directamente vía WhatsApp, sin que el usuario tenga que acceder a sitios web o aplicaciones adicionales. La estrategia busca reducir fricciones y concentrar la experiencia en canales de uso cotidiano, reforzando una visión basada en interfaces simples e integradas.
El volumen transaccionado por Cashin se ha duplicado año tras año durante los últimos tres años consecutivos. Según la compañía, parte relevante del crecimiento reciente provino de un uso que surgió de forma orgánica, a medida que las empresas comenzaron a utilizar la plataforma para otras transacciones más allá de los incentivos.
Esta demanda dio lugar al lanzamiento de Cashin Pay, la solución que marca la entrada de la empresa en el segmento de pagos corporativos. La plataforma está diseñada para compañías que necesitan realizar pagos a gran escala en poco tiempo, como franquiciados, distribuidores, afiliados, influencers, socios y proveedores tercerizados.
La operación permite cargar los datos de los beneficiarios, procesar pagos masivos y hacer seguimiento en tiempo real, con acreditaciones vía Pix o como saldo en tarjeta. La tecnología es desarrollada internamente, con core bancario propio y conexión a socios de Banking as a Service (BaaS).
Hasta ahora, Cashin se enfocó principalmente en grandes empresas, pero comenzó a estructurar una oferta orientada a pymes, un segmento que antes no era viable debido al alto costo operativo de procesos manuales. Con una estructura más eficiente, la fintech abre la puerta a negocios de menor tamaño.
Para acompañar esta nueva etapa, la empresa mantiene conversaciones con inversores para una ronda Serie A en 2025, con tickets estimados entre R$ 20 y R$ 25 millones (US$ 3,8 a 4,75 millones). El capital se destinará a la expansión de mercado y al desarrollo de nuevas plataformas complementarias a su core actual.
En 2022, Cashin recibió una inversión de R$ 7 millones (US$ 1,33 millones) liderada por la gestora Bertha Capital, con participación de la multinacional francesa Thales, el Fondo de Inversión en Participaciones de la Federación de Industrias del Polo Industrial de Manaus (FIP FIEAM) y la venture builder WE Impact, enfocada en mujeres líderes de startups.
En el plano de producto, la compañía busca ir más allá del pago y del engagement. El objetivo es incorporar mayor inteligencia al mercado de incentivos, que aún carece de métricas claras de retorno sobre inversión (ROI), rankings de campañas y una conexión directa con el desempeño de vendedores y socios.
La inteligencia artificial ya forma parte de la operación interna y del desarrollo de nuevos productos. El desafío ahora es traducir ese uso en funcionalidades integradas que generen valor directo para clientes y usuarios, facilitando la toma de decisiones y la gestión de incentivos.
Cashin, startup brasileña especializada en soluciones de incentivos de ventas, proyecta cerrar el año con R$ 300 millones (US$ 57 millones) en valor transaccionado. Este hito llega acompañado de tres movimientos estratégicos: la empresa, que ya opera en breakeven, espera registrar su primer año con ganancias, prepara una ronda Serie A y amplía su operación con su ingreso al mercado de pagos corporativos.
Fundada por Nani Gordon y Luciana Ramos, Cashin nació con la propuesta de digitalizar y simplificar la gestión de premios de incentivos para grandes empresas. Con más de 280 clientes, entre ellos Nestlé, Solar Coca-Cola, Grupo MARS, Suzano y Café Melitta, la plataforma permite a las compañías distribuir valores de forma estructurada, con control, reportes y seguimiento de la operación en tiempo real.
“El último año estuvo muy enfocado en el lanzamiento de nuevos productos y ahora estamos dirigiendo los esfuerzos a las integraciones con WhatsApp”, afirmó Nani Gordon.
La empresa apuesta por la aplicación de mensajería como principal interfaz de relación, concentrando allí toda la comunicación de las campañas de incentivos, desde notificaciones hasta el seguimiento.
Más recientemente, Cashin comenzó a permitir el canje de premios directamente vía WhatsApp, sin que el usuario tenga que acceder a sitios web o aplicaciones adicionales. La estrategia busca reducir fricciones y concentrar la experiencia en canales de uso cotidiano, reforzando una visión basada en interfaces simples e integradas.
El volumen transaccionado por Cashin se ha duplicado año tras año durante los últimos tres años consecutivos. Según la compañía, parte relevante del crecimiento reciente provino de un uso que surgió de forma orgánica, a medida que las empresas comenzaron a utilizar la plataforma para otras transacciones más allá de los incentivos.
Esta demanda dio lugar al lanzamiento de Cashin Pay, la solución que marca la entrada de la empresa en el segmento de pagos corporativos. La plataforma está diseñada para compañías que necesitan realizar pagos a gran escala en poco tiempo, como franquiciados, distribuidores, afiliados, influencers, socios y proveedores tercerizados.
La operación permite cargar los datos de los beneficiarios, procesar pagos masivos y hacer seguimiento en tiempo real, con acreditaciones vía Pix o como saldo en tarjeta. La tecnología es desarrollada internamente, con core bancario propio y conexión a socios de Banking as a Service (BaaS).
Hasta ahora, Cashin se enfocó principalmente en grandes empresas, pero comenzó a estructurar una oferta orientada a pymes, un segmento que antes no era viable debido al alto costo operativo de procesos manuales. Con una estructura más eficiente, la fintech abre la puerta a negocios de menor tamaño.
Para acompañar esta nueva etapa, la empresa mantiene conversaciones con inversores para una ronda Serie A en 2025, con tickets estimados entre R$ 20 y R$ 25 millones (US$ 3,8 a 4,75 millones). El capital se destinará a la expansión de mercado y al desarrollo de nuevas plataformas complementarias a su core actual.
En 2022, Cashin recibió una inversión de R$ 7 millones (US$ 1,33 millones) liderada por la gestora Bertha Capital, con participación de la multinacional francesa Thales, el Fondo de Inversión en Participaciones de la Federación de Industrias del Polo Industrial de Manaus (FIP FIEAM) y la venture builder WE Impact, enfocada en mujeres líderes de startups.
En el plano de producto, la compañía busca ir más allá del pago y del engagement. El objetivo es incorporar mayor inteligencia al mercado de incentivos, que aún carece de métricas claras de retorno sobre inversión (ROI), rankings de campañas y una conexión directa con el desempeño de vendedores y socios.
La inteligencia artificial ya forma parte de la operación interna y del desarrollo de nuevos productos. El desafío ahora es traducir ese uso en funcionalidades integradas que generen valor directo para clientes y usuarios, facilitando la toma de decisiones y la gestión de incentivos.