
La startup de crédito B2B CashU captó R$ 120 millones (US$ 22,5 millones) para su Fondo de Inversión en Derechos Crediticios (FIDC), en una operación que marcó la entrada de BTG Asset Management y Capitânia Investimentos en la base de inversionistas del fondo. Itaú BBA y Credit Saison, que ya habían participado en la emisión anterior de R$ 100 millones (US$ 18,75 millones), también volvieron a invertir en la nueva ronda.
El FIDC es el principal instrumento de la Fintech para originar crédito para pymes, con cerca de R$ 500 millones (US$ 93,75 millones) en crédito otorgado anualizado, incluso antes del nuevo aporte.
La apuesta de CashU como diferencial está en el análisis de crédito intracadena, un modelo en el que el riesgo de las pymes se evalúa a partir de su comportamiento dentro de las cadenas B2B en las que actúan, y no solo con base en datos financieros tradicionales.
En la práctica, la Fintech otorga crédito en el momento de la compra de mercancías, utilizando información como recurrencia, volumen, mix de productos e historial de relación con proveedores para definir, con apoyo de inteligencia artificial, límites, plazos y tasas de forma dinámica.
“Conseguimos crecer la cartera manteniendo métricas de desempeño muy robustas, lo que demuestra que combinar datos intracadena con modelos propietarios de crédito permite escalar sin perder calidad”, dice Thiago Saldanha, CEO y cofundador de CashU, en entrevista con NeoFeed.
Saldanha, que ya había realizado una operación de crédito tradicional, cuenta que CashU surgió de la búsqueda de un modelo que diera mayor acceso al crédito a las pymes, aún concentrado en los bancos. La solución apareció en 2019, cuando, durante un MBA en la Universidad de Columbia, conoció a Yuri Fonseca, quien se convertiría en cofundador de la empresa.
De perfil más académico, Fonseca fue quien aportó a la operación el conocimiento técnico necesario para la creación del modelo de CashU para la originación de crédito. Con PhD por las universidades de Columbia y Stanford, es responsable del área de Ciencia de Datos de la compañía.
“Todo se construyó con la premisa de que, si llevábamos machine learning a los datos dentro de la cadena, podríamos entregar un desempeño 10 veces superior al del mercado”, dice Fonseca.
“Nuestra ventaja está en entender cómo el comportamiento de la pyme cambia a lo largo del tiempo y en relación con sus pares dentro de la misma cadena”, complementa.
Con el nuevo dinero, CashU pretende dar aún más escala a las operaciones del FIDC, pero Saldanha afirma que este nunca fue el objetivo final de la empresa.
“Comenzamos vendiendo inteligencia de crédito, pero entendimos rápidamente que era necesario mostrar eso funcionando con dinero real, con cosechas y desempeño.”
El FIDC, dice el CEO, fue la forma que encontró para “hablar el idioma del mercado de capitales y de los grandes CFOs”.
“Era necesario mostrar, con dinero real y transparencia, que nuestra inteligencia de crédito funciona en un entorno regulado y a escala. El FIDC es un instrumento para generar historial, probar la tesis y abrir camino para asociaciones mayores, en las que nuestra inteligencia de crédito pueda ser utilizada en estructuras dedicadas”, dice el CEO.
Transformar grandes empresas en Fintechs de crédito para su cadena de suministro B2B, que era el objetivo de CashU cuando recibió su primer aporte, en 2021, nunca salió del plan de negocios. Con su FIDC ganando escala y sirviendo de vitrina para potenciales socios, la empresa entiende que este es el momento de acelerar este frente de negocio.
En este contexto, comenta Fonseca, el FIDC que ahora recibe otros R$ 120 millones (US$ 22,5 millones) en aportes fue solo la “alfombra roja” para que los grandes players conozcan el producto.
“Queremos crecer mucho más en estructuras propietarias que atiendan necesidades específicas de cada minorista, banco o gran player que esté involucrado en este mercado intracadena.”
En esta estructura, CashU entra como operadora del FIDC, responsable del análisis y de las decisiones de crédito, y ese gran player como ancla de la operación. CashU también se propone asumir parte de los riesgos de las operaciones con capital de sus inversionistas.
“Podemos estructurar el vehículo para ese ancla y traer capital de nuestros inversionistas que ya invierten en nuestro FIDC principal. O incluso proveer nuestra inteligencia financiera a un vehículo ya estructurado”, afirma Saldanha.
Estas estructuras personalizadas aún no están operando y, según Saldanha, deberían comenzar solo en los próximos meses. Afirma, no obstante, que algunas alianzas ya están en fase de construcción.
La startup de crédito B2B CashU captó R$ 120 millones (US$ 22,5 millones) para su Fondo de Inversión en Derechos Crediticios (FIDC), en una operación que marcó la entrada de BTG Asset Management y Capitânia Investimentos en la base de inversionistas del fondo. Itaú BBA y Credit Saison, que ya habían participado en la emisión anterior de R$ 100 millones (US$ 18,75 millones), también volvieron a invertir en la nueva ronda.
El FIDC es el principal instrumento de la Fintech para originar crédito para pymes, con cerca de R$ 500 millones (US$ 93,75 millones) en crédito otorgado anualizado, incluso antes del nuevo aporte.
La apuesta de CashU como diferencial está en el análisis de crédito intracadena, un modelo en el que el riesgo de las pymes se evalúa a partir de su comportamiento dentro de las cadenas B2B en las que actúan, y no solo con base en datos financieros tradicionales.
En la práctica, la Fintech otorga crédito en el momento de la compra de mercancías, utilizando información como recurrencia, volumen, mix de productos e historial de relación con proveedores para definir, con apoyo de inteligencia artificial, límites, plazos y tasas de forma dinámica.
“Conseguimos crecer la cartera manteniendo métricas de desempeño muy robustas, lo que demuestra que combinar datos intracadena con modelos propietarios de crédito permite escalar sin perder calidad”, dice Thiago Saldanha, CEO y cofundador de CashU, en entrevista con NeoFeed.
Saldanha, que ya había realizado una operación de crédito tradicional, cuenta que CashU surgió de la búsqueda de un modelo que diera mayor acceso al crédito a las pymes, aún concentrado en los bancos. La solución apareció en 2019, cuando, durante un MBA en la Universidad de Columbia, conoció a Yuri Fonseca, quien se convertiría en cofundador de la empresa.
De perfil más académico, Fonseca fue quien aportó a la operación el conocimiento técnico necesario para la creación del modelo de CashU para la originación de crédito. Con PhD por las universidades de Columbia y Stanford, es responsable del área de Ciencia de Datos de la compañía.
“Todo se construyó con la premisa de que, si llevábamos machine learning a los datos dentro de la cadena, podríamos entregar un desempeño 10 veces superior al del mercado”, dice Fonseca.
“Nuestra ventaja está en entender cómo el comportamiento de la pyme cambia a lo largo del tiempo y en relación con sus pares dentro de la misma cadena”, complementa.
Con el nuevo dinero, CashU pretende dar aún más escala a las operaciones del FIDC, pero Saldanha afirma que este nunca fue el objetivo final de la empresa.
“Comenzamos vendiendo inteligencia de crédito, pero entendimos rápidamente que era necesario mostrar eso funcionando con dinero real, con cosechas y desempeño.”
El FIDC, dice el CEO, fue la forma que encontró para “hablar el idioma del mercado de capitales y de los grandes CFOs”.
“Era necesario mostrar, con dinero real y transparencia, que nuestra inteligencia de crédito funciona en un entorno regulado y a escala. El FIDC es un instrumento para generar historial, probar la tesis y abrir camino para asociaciones mayores, en las que nuestra inteligencia de crédito pueda ser utilizada en estructuras dedicadas”, dice el CEO.
Transformar grandes empresas en Fintechs de crédito para su cadena de suministro B2B, que era el objetivo de CashU cuando recibió su primer aporte, en 2021, nunca salió del plan de negocios. Con su FIDC ganando escala y sirviendo de vitrina para potenciales socios, la empresa entiende que este es el momento de acelerar este frente de negocio.
En este contexto, comenta Fonseca, el FIDC que ahora recibe otros R$ 120 millones (US$ 22,5 millones) en aportes fue solo la “alfombra roja” para que los grandes players conozcan el producto.
“Queremos crecer mucho más en estructuras propietarias que atiendan necesidades específicas de cada minorista, banco o gran player que esté involucrado en este mercado intracadena.”
En esta estructura, CashU entra como operadora del FIDC, responsable del análisis y de las decisiones de crédito, y ese gran player como ancla de la operación. CashU también se propone asumir parte de los riesgos de las operaciones con capital de sus inversionistas.
“Podemos estructurar el vehículo para ese ancla y traer capital de nuestros inversionistas que ya invierten en nuestro FIDC principal. O incluso proveer nuestra inteligencia financiera a un vehículo ya estructurado”, afirma Saldanha.
Estas estructuras personalizadas aún no están operando y, según Saldanha, deberían comenzar solo en los próximos meses. Afirma, no obstante, que algunas alianzas ya están en fase de construcción.
La startup de crédito B2B CashU captó R$ 120 millones (US$ 22,5 millones) para su Fondo de Inversión en Derechos Crediticios (FIDC), en una operación que marcó la entrada de BTG Asset Management y Capitânia Investimentos en la base de inversionistas del fondo. Itaú BBA y Credit Saison, que ya habían participado en la emisión anterior de R$ 100 millones (US$ 18,75 millones), también volvieron a invertir en la nueva ronda.
El FIDC es el principal instrumento de la Fintech para originar crédito para pymes, con cerca de R$ 500 millones (US$ 93,75 millones) en crédito otorgado anualizado, incluso antes del nuevo aporte.
La apuesta de CashU como diferencial está en el análisis de crédito intracadena, un modelo en el que el riesgo de las pymes se evalúa a partir de su comportamiento dentro de las cadenas B2B en las que actúan, y no solo con base en datos financieros tradicionales.
En la práctica, la Fintech otorga crédito en el momento de la compra de mercancías, utilizando información como recurrencia, volumen, mix de productos e historial de relación con proveedores para definir, con apoyo de inteligencia artificial, límites, plazos y tasas de forma dinámica.
“Conseguimos crecer la cartera manteniendo métricas de desempeño muy robustas, lo que demuestra que combinar datos intracadena con modelos propietarios de crédito permite escalar sin perder calidad”, dice Thiago Saldanha, CEO y cofundador de CashU, en entrevista con NeoFeed.
Saldanha, que ya había realizado una operación de crédito tradicional, cuenta que CashU surgió de la búsqueda de un modelo que diera mayor acceso al crédito a las pymes, aún concentrado en los bancos. La solución apareció en 2019, cuando, durante un MBA en la Universidad de Columbia, conoció a Yuri Fonseca, quien se convertiría en cofundador de la empresa.
De perfil más académico, Fonseca fue quien aportó a la operación el conocimiento técnico necesario para la creación del modelo de CashU para la originación de crédito. Con PhD por las universidades de Columbia y Stanford, es responsable del área de Ciencia de Datos de la compañía.
“Todo se construyó con la premisa de que, si llevábamos machine learning a los datos dentro de la cadena, podríamos entregar un desempeño 10 veces superior al del mercado”, dice Fonseca.
“Nuestra ventaja está en entender cómo el comportamiento de la pyme cambia a lo largo del tiempo y en relación con sus pares dentro de la misma cadena”, complementa.
Con el nuevo dinero, CashU pretende dar aún más escala a las operaciones del FIDC, pero Saldanha afirma que este nunca fue el objetivo final de la empresa.
“Comenzamos vendiendo inteligencia de crédito, pero entendimos rápidamente que era necesario mostrar eso funcionando con dinero real, con cosechas y desempeño.”
El FIDC, dice el CEO, fue la forma que encontró para “hablar el idioma del mercado de capitales y de los grandes CFOs”.
“Era necesario mostrar, con dinero real y transparencia, que nuestra inteligencia de crédito funciona en un entorno regulado y a escala. El FIDC es un instrumento para generar historial, probar la tesis y abrir camino para asociaciones mayores, en las que nuestra inteligencia de crédito pueda ser utilizada en estructuras dedicadas”, dice el CEO.
Transformar grandes empresas en Fintechs de crédito para su cadena de suministro B2B, que era el objetivo de CashU cuando recibió su primer aporte, en 2021, nunca salió del plan de negocios. Con su FIDC ganando escala y sirviendo de vitrina para potenciales socios, la empresa entiende que este es el momento de acelerar este frente de negocio.
En este contexto, comenta Fonseca, el FIDC que ahora recibe otros R$ 120 millones (US$ 22,5 millones) en aportes fue solo la “alfombra roja” para que los grandes players conozcan el producto.
“Queremos crecer mucho más en estructuras propietarias que atiendan necesidades específicas de cada minorista, banco o gran player que esté involucrado en este mercado intracadena.”
En esta estructura, CashU entra como operadora del FIDC, responsable del análisis y de las decisiones de crédito, y ese gran player como ancla de la operación. CashU también se propone asumir parte de los riesgos de las operaciones con capital de sus inversionistas.
“Podemos estructurar el vehículo para ese ancla y traer capital de nuestros inversionistas que ya invierten en nuestro FIDC principal. O incluso proveer nuestra inteligencia financiera a un vehículo ya estructurado”, afirma Saldanha.
Estas estructuras personalizadas aún no están operando y, según Saldanha, deberían comenzar solo en los próximos meses. Afirma, no obstante, que algunas alianzas ya están en fase de construcción.