
La conferencia anual de clientes de BPC, bajo el lema “All Whales Migrate to Cloud”, dejó un mensaje claro para la industria de pagos de América Latina: el futuro del ecosistema no se define por una sola tecnología ni por un único riel de pago, sino por la capacidad de combinar infraestructura moderna, cloud, inteligencia artificial y modelos flexibles que permitan digitalizar el efectivo y escalar servicios financieros de forma segura y eficiente.
Durante el encuentro, ejecutivos de procesadoras, bancos y Fintechs analizaron cómo la región enfrenta un doble desafío. Por un lado, economías aún dominadas por el efectivo y la informalidad; por otro, una presión creciente por ofrecer pagos inmediatos, experiencias digitales simples y esquemas de prevención de fraude cada vez más sofisticados. En ese contexto, la migración a la nube emerge como un habilitador estructural, no solo tecnológico.
Uno de los ejes centrales del evento fue la migración a arquitecturas cloud-native, con foco en resiliencia, escalabilidad y time to market. La experiencia de Klap en Chile mostró cómo el paso a un modelo SaaS sobre SmartVista de BPC permitió abandonar procesos batch, operar en tiempo real y construir una contabilidad 100% transaccional, trazable desde la autorización hasta la liquidación final.
Este tipo de arquitecturas, soportadas sobre servicios de Amazon Web Services (AWS), habilitan autoescalado, alta disponibilidad y una gestión avanzada de datos, claves para sostener millones de transacciones diarias, cumplir con exigencias regulatorias y responder a picos de demanda sin fricciones operativas.
La prevención de fraude con inteligencia artificial fue otro de los temas transversales. El uso de analítica avanzada, modelos predictivos y monitoreo en tiempo real permite pasar de esquemas reactivos a estrategias preventivas, integradas desde el core de pagos. La explotación de data lakes, combinada con tokenización y automatización, aparece como un diferencial clave para mejorar tasas de aprobación, reducir falsos positivos y proteger tanto a comercios como a usuarios finales.
El debate también puso foco en un problema estructural de la región: la persistencia del efectivo. En mercados como México, donde más del 80% de los pagos aún se realizan en cash, el desafío no es solo tecnológico sino de incentivos, experiencia y diseño de soluciones. La adopción masiva requiere infraestructuras robustas, experiencias simples, marcas claras y beneficios económicos tangibles para usuarios y microcomercios
Modelos basados en transferencias inmediatas, billeteras digitales y aceptación QR interoperable se presentan como herramientas clave para capturar valor allí donde hoy domina el efectivo, incluyendo remesas y programas sociales.
La conclusión del evento fue contundente: el futuro de los pagos en América Latina no pasa por elegir entre tarjetas, transferencias o billeteras, sino por habilitar un enfoque multirriel que permita a cada actor operar de la forma más eficiente según su contexto. Cloud, IA, datos y colaboración con reguladores se consolidan como pilares para construir un ecosistema de pagos más inclusivo, seguro y preparado para escalar en la próxima década.
La conferencia anual de clientes de BPC, bajo el lema “All Whales Migrate to Cloud”, dejó un mensaje claro para la industria de pagos de América Latina: el futuro del ecosistema no se define por una sola tecnología ni por un único riel de pago, sino por la capacidad de combinar infraestructura moderna, cloud, inteligencia artificial y modelos flexibles que permitan digitalizar el efectivo y escalar servicios financieros de forma segura y eficiente.
Durante el encuentro, ejecutivos de procesadoras, bancos y Fintechs analizaron cómo la región enfrenta un doble desafío. Por un lado, economías aún dominadas por el efectivo y la informalidad; por otro, una presión creciente por ofrecer pagos inmediatos, experiencias digitales simples y esquemas de prevención de fraude cada vez más sofisticados. En ese contexto, la migración a la nube emerge como un habilitador estructural, no solo tecnológico.
Uno de los ejes centrales del evento fue la migración a arquitecturas cloud-native, con foco en resiliencia, escalabilidad y time to market. La experiencia de Klap en Chile mostró cómo el paso a un modelo SaaS sobre SmartVista de BPC permitió abandonar procesos batch, operar en tiempo real y construir una contabilidad 100% transaccional, trazable desde la autorización hasta la liquidación final.
Este tipo de arquitecturas, soportadas sobre servicios de Amazon Web Services (AWS), habilitan autoescalado, alta disponibilidad y una gestión avanzada de datos, claves para sostener millones de transacciones diarias, cumplir con exigencias regulatorias y responder a picos de demanda sin fricciones operativas.
La prevención de fraude con inteligencia artificial fue otro de los temas transversales. El uso de analítica avanzada, modelos predictivos y monitoreo en tiempo real permite pasar de esquemas reactivos a estrategias preventivas, integradas desde el core de pagos. La explotación de data lakes, combinada con tokenización y automatización, aparece como un diferencial clave para mejorar tasas de aprobación, reducir falsos positivos y proteger tanto a comercios como a usuarios finales.
El debate también puso foco en un problema estructural de la región: la persistencia del efectivo. En mercados como México, donde más del 80% de los pagos aún se realizan en cash, el desafío no es solo tecnológico sino de incentivos, experiencia y diseño de soluciones. La adopción masiva requiere infraestructuras robustas, experiencias simples, marcas claras y beneficios económicos tangibles para usuarios y microcomercios
Modelos basados en transferencias inmediatas, billeteras digitales y aceptación QR interoperable se presentan como herramientas clave para capturar valor allí donde hoy domina el efectivo, incluyendo remesas y programas sociales.
La conclusión del evento fue contundente: el futuro de los pagos en América Latina no pasa por elegir entre tarjetas, transferencias o billeteras, sino por habilitar un enfoque multirriel que permita a cada actor operar de la forma más eficiente según su contexto. Cloud, IA, datos y colaboración con reguladores se consolidan como pilares para construir un ecosistema de pagos más inclusivo, seguro y preparado para escalar en la próxima década.
La conferencia anual de clientes de BPC, bajo el lema “All Whales Migrate to Cloud”, dejó un mensaje claro para la industria de pagos de América Latina: el futuro del ecosistema no se define por una sola tecnología ni por un único riel de pago, sino por la capacidad de combinar infraestructura moderna, cloud, inteligencia artificial y modelos flexibles que permitan digitalizar el efectivo y escalar servicios financieros de forma segura y eficiente.
Durante el encuentro, ejecutivos de procesadoras, bancos y Fintechs analizaron cómo la región enfrenta un doble desafío. Por un lado, economías aún dominadas por el efectivo y la informalidad; por otro, una presión creciente por ofrecer pagos inmediatos, experiencias digitales simples y esquemas de prevención de fraude cada vez más sofisticados. En ese contexto, la migración a la nube emerge como un habilitador estructural, no solo tecnológico.
Uno de los ejes centrales del evento fue la migración a arquitecturas cloud-native, con foco en resiliencia, escalabilidad y time to market. La experiencia de Klap en Chile mostró cómo el paso a un modelo SaaS sobre SmartVista de BPC permitió abandonar procesos batch, operar en tiempo real y construir una contabilidad 100% transaccional, trazable desde la autorización hasta la liquidación final.
Este tipo de arquitecturas, soportadas sobre servicios de Amazon Web Services (AWS), habilitan autoescalado, alta disponibilidad y una gestión avanzada de datos, claves para sostener millones de transacciones diarias, cumplir con exigencias regulatorias y responder a picos de demanda sin fricciones operativas.
La prevención de fraude con inteligencia artificial fue otro de los temas transversales. El uso de analítica avanzada, modelos predictivos y monitoreo en tiempo real permite pasar de esquemas reactivos a estrategias preventivas, integradas desde el core de pagos. La explotación de data lakes, combinada con tokenización y automatización, aparece como un diferencial clave para mejorar tasas de aprobación, reducir falsos positivos y proteger tanto a comercios como a usuarios finales.
El debate también puso foco en un problema estructural de la región: la persistencia del efectivo. En mercados como México, donde más del 80% de los pagos aún se realizan en cash, el desafío no es solo tecnológico sino de incentivos, experiencia y diseño de soluciones. La adopción masiva requiere infraestructuras robustas, experiencias simples, marcas claras y beneficios económicos tangibles para usuarios y microcomercios
Modelos basados en transferencias inmediatas, billeteras digitales y aceptación QR interoperable se presentan como herramientas clave para capturar valor allí donde hoy domina el efectivo, incluyendo remesas y programas sociales.
La conclusión del evento fue contundente: el futuro de los pagos en América Latina no pasa por elegir entre tarjetas, transferencias o billeteras, sino por habilitar un enfoque multirriel que permita a cada actor operar de la forma más eficiente según su contexto. Cloud, IA, datos y colaboración con reguladores se consolidan como pilares para construir un ecosistema de pagos más inclusivo, seguro y preparado para escalar en la próxima década.