
En una mesa redonda moderada por Katrin Boettger, Directora de Comunicaciones y Asuntos Corporativos de ACI Worldwide, las líderes de Bre-B, el nuevo sistema de pagos inmediatos de Colombia, analizan por qué el consenso, la colaboración y la confianza fueron tan determinantes como la tecnología para construir la nueva infraestructura nacional de pagos instantáneos del país.
Cuando se habla de Bre-B, el sistema nacional de pagos inmediatos de Colombia, los titulares suelen centrarse en las cifras.
Bre-B ha procesado más de 1.277 mil millones de transacciones y los colombianos han registrado cerca de 111 millones de llaves para realizar pagos, según los indicadores del Banco de la República a corte del 28 de julio. Con más de 230 entidades participantes integradas al sistema, Bre-B se ha consolidado rápidamente como uno de los lanzamientos de pagos en tiempo real más exitosos de América Latina y como un modelo que está siendo estudiado por mercados de todo el mundo.
Pero detrás de cada pago, cada llave registrada y cada hito alcanzado en número de transacciones, hay otra historia. Una historia de alianzas y de confianza.
Y, especialmente, la historia de un extraordinario grupo de mujeres que ayudó a liderar uno de los proyectos de modernización de pagos más ambiciosos de la región.
Lanzado por el Banco de la República, e impulsado por la tecnología de ACI Worldwide, Bre-B fue creado para modernizar el ecosistema de pagos minoristas de Colombia mediante una infraestructura interoperable de pagos inmediatos disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana.
Sin embargo, la relevancia de Bre-B va mucho más allá de Colombia. Bancos centrales de todo el mundo enfrentan el mismo desafío: ¿cómo ampliar el acceso a los pagos inmediatos sin poner en riesgo la infraestructura, las inversiones y las relaciones con los clientes que las entidades financieras ya han construido? Bre-B ofrece una respuesta convincente, demostrando que es posible alcanzar la interoperabilidad sin que la industria tenga que abandonar los sistemas existentes y empezar desde cero. El éxito del esquema es una de las razones por las que cada vez es más estudiado por reguladores, bancos centrales y autoridades de pagos en otros mercados.
A diferencia de muchos esquemas que reemplazan las infraestructuras existentes, Bre-B adoptó un enfoque diferente.
El objetivo no era simplemente crear un nuevo riel de pagos, sino desarrollar una capa unificadora capaz de conectar los ecosistemas existentes, permitiendo que bancos, fintechs y otros proveedores de servicios de pago participaran en una única red interoperable, preservando al mismo tiempo las inversiones que ya habían realizado.
Hoy, los colombianos pueden enviar y recibir dinero de forma instantánea entre diferentes entidades financieras a través de un ecosistema de pagos totalmente interoperable. Las instituciones financieras se conectan mediante switches certificados por Bre-B, lo que permite la interoperabilidad entre ecosistemas de pago que anteriormente operaban de manera independiente. Este modelo ha reducido la fricción en las transacciones, acelerado la adopción de los pagos inmediatos y sentado las bases para futuras innovaciones, como los pagos con códigos QR, los servicios gubernamentales digitales y los pagos transfronterizos en tiempo real.
El reconocimiento de la industria también ha sido significativo. En 2026, Bre-B recibió el premio Payments and Market Infrastructure Development – Retail, otorgado por Central Banking, mientras que ACI Worldwide fue reconocida con el galardón Financial Market Infrastructure Services – Retail por su papel en la implementación del sistema. Los jueces destacaron el carácter colaborativo del programa, la rapidez de su implementación y su capacidad para reunir a actores de los sectores público y privado con el fin de crear un ecosistema nacional de pagos inmediatos interoperable.
Estos resultados son impresionantes. Sin embargo, alcanzarlos estuvo lejos de ser un proceso sencillo.
Para Ana Carolina Ramírez Pineda, subdirectora de Pagos Minoristas del Banco de la República, uno de los mayores retos tuvo poco que ver con la tecnología. “La parte más compleja fue construir consensos con la industria”, afirmó durante la conversación.
Colombia ya contaba con servicios de pagos rápidos operando a través de esquemas propietarios. Los bancos ya ofrecían sus propios servicios de pagos inmediatos, cada uno con relaciones establecidas con sus clientes e intereses comerciales particulares. Por ello, construir una capa interoperable común implicaba alinear organizaciones que, al mismo tiempo, competían entre sí. Lograr consenso alrededor de un modelo nacional interoperable exigió reunir instituciones con intereses, prioridades e infraestructuras muy diferentes.
“El liderazgo del Banco de la República estuvo respaldado por un equipo dedicado a establecer los estándares y lineamientos técnicos necesarios para integrar a toda la industria”, explicó Ana María Prieto, directora de Sistemas de Pago del Banco de la República. “Eso brindó a las entidades participantes la claridad necesaria para avanzar y mantenerse dentro del cronograma de implementación acordado”.
Se trata de una lección valiosa para cualquier mercado que esté considerando modernizar su ecosistema de pagos.
La tecnología se puede adquirir. El consenso y el liderazgo, no.
Un tema surgió de manera recurrente durante la conversación con los equipos directivos del Banco de la República y ACI Worldwide: el éxito de Bre-B fue posible porque se construyó como una verdadera alianza.
Paola Barrios, directora sénior de Servicios Profesionales de ACI Worldwide, desempeñó un papel clave durante la implementación del sistema y resumió esa relación de manera sencilla:“Más que actuar como un contratista o proveedor, necesitábamos ser un verdadero socio”.
Esa alianza fue especialmente importante porque la visión de Colombia requería un alto nivel de personalización. La solución no podía implementarse simplemente como un producto estándar.
La arquitectura federada exigió una estrecha colaboración entre los equipos de negocio, arquitectos, especialistas en pagos y equipos de implementación tanto del Banco de la República como de ACI Worldwide.
“Hubo conversaciones difíciles”, recordó Barrios. “En ocasiones no estábamos de acuerdo sobre el mejor enfoque”.
Sin embargo, esas diferencias nunca se convirtieron en obstáculos porque ambos equipos mantuvieron el foco en un mismo objetivo. La confianza terminó convirtiéndose en uno de los activos más valiosos del proyecto.
“Como banco central, tuvimos que reconocer que no teníamos todas las respuestas”, señaló Ramírez. “Teníamos que confiar en nuestro socio”.
Para Sonia Gómez, líder de Consultoría de Soluciones para América Latina en ACI Worldwide, el éxito del proyecto estuvo sustentado en un propósito compartido.
“Hubo muchos momentos en los que fue necesario integrar diferentes perspectivas, prioridades y necesidades”, explicó. “Lo que permitió que el programa siguiera avanzando fue la confianza que se construyó entre los equipos y el compromiso colectivo de desarrollar una solución que generara valor para Colombia en el largo plazo”.

Lo que más me llamó la atención fue el número de mujeres que ocuparon posiciones de liderazgo clave a lo largo del proyecto.
Por parte del Banco de la República, líderes como Ana Carolina Ramírez Pineda, subdirectora de Pagos Minoristas, y Ana María Prieto, directora de Sistemas de Pago, desempeñaron un papel fundamental en la definición de la visión de Bre-B y en la construcción de consensos con la industria financiera colombiana.
En ACI Worldwide, un grupo igualmente destacado de líderes ayudó a convertir esa visión en realidad, entre ellas Martina Power, Global Head of Professional Services; Bridget Hall, líder de Pagos en Tiempo Real para las Américas; Paola Barrios, directora sénior de Servicios Profesionales; Sonia Gómez, líder de Consultoría de Soluciones para América Latina; y Sandra Rodríguez, gerente sénior de Servicios Profesionales.
Desde la estrategia y la gestión de los grupos de interés hasta el desarrollo del producto, la implementación, la coordinación del ecosistema y la preparación operativa, las mujeres lideraron muchas de las decisiones más importantes en ambos lados de la alianza.
En una industria donde los cargos de alta dirección siguen estando ocupados mayoritariamente por hombres, Bre-B se convirtió en un ejemplo contundente de cómo se ve el liderazgo diverso en la práctica.
Sin embargo, ninguna de las mujeres involucradas atribuyó el éxito del proyecto únicamente a una cuestión de género. Por el contrario, todas coincidieron en destacar cualidades como la colaboración, la comunicación, la empatía, la perseverancia y la inteligencia emocional.
Para Martina Power, estas características fueron determinantes durante los momentos más difíciles.“Enfrentamos muchos desafíos. Hubo debates, frustraciones y momentos complejos”, comentó. “Pero todos mantuvimos el foco en alcanzar el objetivo juntos. Proyectos como Bre-B nos recuerdan que la tecnología es solo una parte de la ecuación. El verdadero éxito llega cuando organizaciones con intereses distintos se comprometen con un objetivo común y continúan trabajando juntas incluso en los momentos más difíciles”.
Para Bridget Hall, esa mentalidad colaborativa terminó convirtiéndose en una de las principales fortalezas del programa. “No solo encontramos la manera de llegar a la meta”, explicó. “Construimos un ecosistema inclusivo y colaborativo, diseñado para responder a la cultura y a las necesidades propias de Colombia”.
Los proyectos de infraestructura de pagos a gran escala rara vez son tan glamurosos como parecen cuando se anuncian. Detrás de cada hito hay largas jornadas de trabajo, decisiones complejas y momentos de incertidumbre.
Ramírez habló con franqueza sobre lo que exigió el proyecto:“Hacer realidad Bre-B demandó un compromiso extraordinario por parte del equipo. Muchas personas sacrificaron noches, fines de semana e incluso días festivos para mantener el programa en marcha y cumplir con cada uno de los hitos establecidos”,
Ese compromiso fue mucho más allá del Banco de la República. Los equipos de ACI Worldwide, las entidades participantes y los especialistas encargados de la implementación también asumieron la responsabilidad de sacar adelante un proyecto de infraestructura nacional bajo una enorme presión.
En algunos momentos, el ritmo de trabajo llegó a ser tan intenso que Paola Barrios se vio obligada a recordarles a los equipos la importancia de hacer una pausa.
“El equipo tiene que descansar”, dijo entre risas. “Ya nadie está pensando con claridad”.
Todos rieron cuando compartió la anécdota, pero esa historia reflejaba perfectamente la realidad que vivió el proyecto.
Quizá una de las principales lecciones de Bre-B es que el éxito no proviene de copiar el modelo de otro país. La historia de los pagos inmediatos en América Latina suele estar dominada por Pix, el sistema brasileño. Sin embargo, Colombia decidió seguir un camino diferente.
Como señaló Bridget Hall durante nuestra conversación:
“Colombia eligió un camino basado en la colaboración de la industria y en los avances que el sector ya había logrado. Tal vez era la ruta más difícil, pero era la correcta para Colombia”.
Hoy, esa decisión parece haber sido especialmente acertada.
En lugar de permanecer a la sombra de Pix, Bre-B está construyendo su propia historia de éxito y demostrando que distintos países pueden alcanzar resultados similares siguiendo estrategias diferentes.
Cuando pregunté al grupo qué consejo le darían a las jóvenes que están considerando desarrollar una carrera en tecnología, ingeniería o pagos, sus respuestas reflejaron muchas de las mismas cualidades que hicieron posible el éxito de Bre-B.
“No tengan miedo”, animó Paola Barrios.
“Pasión”, respondió Sonia Gómez. “Cuando amas lo que haces, el compromiso surge de manera natural.”
“Sean auténticas y traten siempre bien a las personas”, aconsejó Ana Carolina Ramírez.
“Sigan adelante”, agregó Ana María Prieto. “Habrá momentos en los que el camino parecerá muy exigente, pero la perseverancia y la colaboración son las que convierten las metas ambiciosas en realidad.”
Sandra Rodríguez destacó la importancia del aprendizaje continuo.“Aprendan algo nuevo todos los días”, señaló. “Eso es lo que les permitirá seguir creciendo”.
Martina Power invitó a las jóvenes a confiar más en sus capacidades. “No esperen a sentirse completamente preparadas. Sean curiosas, sigan aprendiendo y atrévanse a aceptar oportunidades que las reten. Gran parte del crecimiento ocurre cuando salimos de nuestra zona de confort”.
Por su parte, Bridget Hall resaltó el valor de contar con mentores y aliados a lo largo de la carrera profesional. “Busquen personas que crean en ustedes y en el valor que pueden aportar.”
Bre-B es, sin duda, una extraordinaria historia de éxito en materia de pagos.
Ha logrado ofrecer interoperabilidad a escala nacional. Opera las 24 horas del día, los siete días de la semana, con liquidación inmediata. Conecta bancos, fintechs, comercios y consumidores a través de un ecosistema unificado. Además, está estableciendo nuevos referentes para la inclusión financiera y el comercio digital en Colombia.
Pero después de conversar con las mujeres que ayudaron a construirlo, estoy convencida de que la verdadera historia va mucho más allá. Bre-B demuestra que las infraestructuras transformadoras no se construyen únicamente con tecnología. Se construyen gracias a las personas. Gracias a líderes dispuestos a colaborar. Gracias a aliados que deciden confiar unos en otros.
Y, en el caso de Colombia, gracias a un extraordinario grupo de mujeres cuyo liderazgo hizo posible convertir una visión ambiciosa en una de las historias de éxito más inspiradoras del mundo en materia de pagos en tiempo real.
En una mesa redonda moderada por Katrin Boettger, Directora de Comunicaciones y Asuntos Corporativos de ACI Worldwide, las líderes de Bre-B, el nuevo sistema de pagos inmediatos de Colombia, analizan por qué el consenso, la colaboración y la confianza fueron tan determinantes como la tecnología para construir la nueva infraestructura nacional de pagos instantáneos del país.
Cuando se habla de Bre-B, el sistema nacional de pagos inmediatos de Colombia, los titulares suelen centrarse en las cifras.
Bre-B ha procesado más de 1.277 mil millones de transacciones y los colombianos han registrado cerca de 111 millones de llaves para realizar pagos, según los indicadores del Banco de la República a corte del 28 de julio. Con más de 230 entidades participantes integradas al sistema, Bre-B se ha consolidado rápidamente como uno de los lanzamientos de pagos en tiempo real más exitosos de América Latina y como un modelo que está siendo estudiado por mercados de todo el mundo.
Pero detrás de cada pago, cada llave registrada y cada hito alcanzado en número de transacciones, hay otra historia. Una historia de alianzas y de confianza.
Y, especialmente, la historia de un extraordinario grupo de mujeres que ayudó a liderar uno de los proyectos de modernización de pagos más ambiciosos de la región.
Lanzado por el Banco de la República, e impulsado por la tecnología de ACI Worldwide, Bre-B fue creado para modernizar el ecosistema de pagos minoristas de Colombia mediante una infraestructura interoperable de pagos inmediatos disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana.
Sin embargo, la relevancia de Bre-B va mucho más allá de Colombia. Bancos centrales de todo el mundo enfrentan el mismo desafío: ¿cómo ampliar el acceso a los pagos inmediatos sin poner en riesgo la infraestructura, las inversiones y las relaciones con los clientes que las entidades financieras ya han construido? Bre-B ofrece una respuesta convincente, demostrando que es posible alcanzar la interoperabilidad sin que la industria tenga que abandonar los sistemas existentes y empezar desde cero. El éxito del esquema es una de las razones por las que cada vez es más estudiado por reguladores, bancos centrales y autoridades de pagos en otros mercados.
A diferencia de muchos esquemas que reemplazan las infraestructuras existentes, Bre-B adoptó un enfoque diferente.
El objetivo no era simplemente crear un nuevo riel de pagos, sino desarrollar una capa unificadora capaz de conectar los ecosistemas existentes, permitiendo que bancos, fintechs y otros proveedores de servicios de pago participaran en una única red interoperable, preservando al mismo tiempo las inversiones que ya habían realizado.
Hoy, los colombianos pueden enviar y recibir dinero de forma instantánea entre diferentes entidades financieras a través de un ecosistema de pagos totalmente interoperable. Las instituciones financieras se conectan mediante switches certificados por Bre-B, lo que permite la interoperabilidad entre ecosistemas de pago que anteriormente operaban de manera independiente. Este modelo ha reducido la fricción en las transacciones, acelerado la adopción de los pagos inmediatos y sentado las bases para futuras innovaciones, como los pagos con códigos QR, los servicios gubernamentales digitales y los pagos transfronterizos en tiempo real.
El reconocimiento de la industria también ha sido significativo. En 2026, Bre-B recibió el premio Payments and Market Infrastructure Development – Retail, otorgado por Central Banking, mientras que ACI Worldwide fue reconocida con el galardón Financial Market Infrastructure Services – Retail por su papel en la implementación del sistema. Los jueces destacaron el carácter colaborativo del programa, la rapidez de su implementación y su capacidad para reunir a actores de los sectores público y privado con el fin de crear un ecosistema nacional de pagos inmediatos interoperable.
Estos resultados son impresionantes. Sin embargo, alcanzarlos estuvo lejos de ser un proceso sencillo.
Para Ana Carolina Ramírez Pineda, subdirectora de Pagos Minoristas del Banco de la República, uno de los mayores retos tuvo poco que ver con la tecnología. “La parte más compleja fue construir consensos con la industria”, afirmó durante la conversación.
Colombia ya contaba con servicios de pagos rápidos operando a través de esquemas propietarios. Los bancos ya ofrecían sus propios servicios de pagos inmediatos, cada uno con relaciones establecidas con sus clientes e intereses comerciales particulares. Por ello, construir una capa interoperable común implicaba alinear organizaciones que, al mismo tiempo, competían entre sí. Lograr consenso alrededor de un modelo nacional interoperable exigió reunir instituciones con intereses, prioridades e infraestructuras muy diferentes.
“El liderazgo del Banco de la República estuvo respaldado por un equipo dedicado a establecer los estándares y lineamientos técnicos necesarios para integrar a toda la industria”, explicó Ana María Prieto, directora de Sistemas de Pago del Banco de la República. “Eso brindó a las entidades participantes la claridad necesaria para avanzar y mantenerse dentro del cronograma de implementación acordado”.
Se trata de una lección valiosa para cualquier mercado que esté considerando modernizar su ecosistema de pagos.
La tecnología se puede adquirir. El consenso y el liderazgo, no.
Un tema surgió de manera recurrente durante la conversación con los equipos directivos del Banco de la República y ACI Worldwide: el éxito de Bre-B fue posible porque se construyó como una verdadera alianza.
Paola Barrios, directora sénior de Servicios Profesionales de ACI Worldwide, desempeñó un papel clave durante la implementación del sistema y resumió esa relación de manera sencilla:“Más que actuar como un contratista o proveedor, necesitábamos ser un verdadero socio”.
Esa alianza fue especialmente importante porque la visión de Colombia requería un alto nivel de personalización. La solución no podía implementarse simplemente como un producto estándar.
La arquitectura federada exigió una estrecha colaboración entre los equipos de negocio, arquitectos, especialistas en pagos y equipos de implementación tanto del Banco de la República como de ACI Worldwide.
“Hubo conversaciones difíciles”, recordó Barrios. “En ocasiones no estábamos de acuerdo sobre el mejor enfoque”.
Sin embargo, esas diferencias nunca se convirtieron en obstáculos porque ambos equipos mantuvieron el foco en un mismo objetivo. La confianza terminó convirtiéndose en uno de los activos más valiosos del proyecto.
“Como banco central, tuvimos que reconocer que no teníamos todas las respuestas”, señaló Ramírez. “Teníamos que confiar en nuestro socio”.
Para Sonia Gómez, líder de Consultoría de Soluciones para América Latina en ACI Worldwide, el éxito del proyecto estuvo sustentado en un propósito compartido.
“Hubo muchos momentos en los que fue necesario integrar diferentes perspectivas, prioridades y necesidades”, explicó. “Lo que permitió que el programa siguiera avanzando fue la confianza que se construyó entre los equipos y el compromiso colectivo de desarrollar una solución que generara valor para Colombia en el largo plazo”.

Lo que más me llamó la atención fue el número de mujeres que ocuparon posiciones de liderazgo clave a lo largo del proyecto.
Por parte del Banco de la República, líderes como Ana Carolina Ramírez Pineda, subdirectora de Pagos Minoristas, y Ana María Prieto, directora de Sistemas de Pago, desempeñaron un papel fundamental en la definición de la visión de Bre-B y en la construcción de consensos con la industria financiera colombiana.
En ACI Worldwide, un grupo igualmente destacado de líderes ayudó a convertir esa visión en realidad, entre ellas Martina Power, Global Head of Professional Services; Bridget Hall, líder de Pagos en Tiempo Real para las Américas; Paola Barrios, directora sénior de Servicios Profesionales; Sonia Gómez, líder de Consultoría de Soluciones para América Latina; y Sandra Rodríguez, gerente sénior de Servicios Profesionales.
Desde la estrategia y la gestión de los grupos de interés hasta el desarrollo del producto, la implementación, la coordinación del ecosistema y la preparación operativa, las mujeres lideraron muchas de las decisiones más importantes en ambos lados de la alianza.
En una industria donde los cargos de alta dirección siguen estando ocupados mayoritariamente por hombres, Bre-B se convirtió en un ejemplo contundente de cómo se ve el liderazgo diverso en la práctica.
Sin embargo, ninguna de las mujeres involucradas atribuyó el éxito del proyecto únicamente a una cuestión de género. Por el contrario, todas coincidieron en destacar cualidades como la colaboración, la comunicación, la empatía, la perseverancia y la inteligencia emocional.
Para Martina Power, estas características fueron determinantes durante los momentos más difíciles.“Enfrentamos muchos desafíos. Hubo debates, frustraciones y momentos complejos”, comentó. “Pero todos mantuvimos el foco en alcanzar el objetivo juntos. Proyectos como Bre-B nos recuerdan que la tecnología es solo una parte de la ecuación. El verdadero éxito llega cuando organizaciones con intereses distintos se comprometen con un objetivo común y continúan trabajando juntas incluso en los momentos más difíciles”.
Para Bridget Hall, esa mentalidad colaborativa terminó convirtiéndose en una de las principales fortalezas del programa. “No solo encontramos la manera de llegar a la meta”, explicó. “Construimos un ecosistema inclusivo y colaborativo, diseñado para responder a la cultura y a las necesidades propias de Colombia”.
Los proyectos de infraestructura de pagos a gran escala rara vez son tan glamurosos como parecen cuando se anuncian. Detrás de cada hito hay largas jornadas de trabajo, decisiones complejas y momentos de incertidumbre.
Ramírez habló con franqueza sobre lo que exigió el proyecto:“Hacer realidad Bre-B demandó un compromiso extraordinario por parte del equipo. Muchas personas sacrificaron noches, fines de semana e incluso días festivos para mantener el programa en marcha y cumplir con cada uno de los hitos establecidos”,
Ese compromiso fue mucho más allá del Banco de la República. Los equipos de ACI Worldwide, las entidades participantes y los especialistas encargados de la implementación también asumieron la responsabilidad de sacar adelante un proyecto de infraestructura nacional bajo una enorme presión.
En algunos momentos, el ritmo de trabajo llegó a ser tan intenso que Paola Barrios se vio obligada a recordarles a los equipos la importancia de hacer una pausa.
“El equipo tiene que descansar”, dijo entre risas. “Ya nadie está pensando con claridad”.
Todos rieron cuando compartió la anécdota, pero esa historia reflejaba perfectamente la realidad que vivió el proyecto.
Quizá una de las principales lecciones de Bre-B es que el éxito no proviene de copiar el modelo de otro país. La historia de los pagos inmediatos en América Latina suele estar dominada por Pix, el sistema brasileño. Sin embargo, Colombia decidió seguir un camino diferente.
Como señaló Bridget Hall durante nuestra conversación:
“Colombia eligió un camino basado en la colaboración de la industria y en los avances que el sector ya había logrado. Tal vez era la ruta más difícil, pero era la correcta para Colombia”.
Hoy, esa decisión parece haber sido especialmente acertada.
En lugar de permanecer a la sombra de Pix, Bre-B está construyendo su propia historia de éxito y demostrando que distintos países pueden alcanzar resultados similares siguiendo estrategias diferentes.
Cuando pregunté al grupo qué consejo le darían a las jóvenes que están considerando desarrollar una carrera en tecnología, ingeniería o pagos, sus respuestas reflejaron muchas de las mismas cualidades que hicieron posible el éxito de Bre-B.
“No tengan miedo”, animó Paola Barrios.
“Pasión”, respondió Sonia Gómez. “Cuando amas lo que haces, el compromiso surge de manera natural.”
“Sean auténticas y traten siempre bien a las personas”, aconsejó Ana Carolina Ramírez.
“Sigan adelante”, agregó Ana María Prieto. “Habrá momentos en los que el camino parecerá muy exigente, pero la perseverancia y la colaboración son las que convierten las metas ambiciosas en realidad.”
Sandra Rodríguez destacó la importancia del aprendizaje continuo.“Aprendan algo nuevo todos los días”, señaló. “Eso es lo que les permitirá seguir creciendo”.
Martina Power invitó a las jóvenes a confiar más en sus capacidades. “No esperen a sentirse completamente preparadas. Sean curiosas, sigan aprendiendo y atrévanse a aceptar oportunidades que las reten. Gran parte del crecimiento ocurre cuando salimos de nuestra zona de confort”.
Por su parte, Bridget Hall resaltó el valor de contar con mentores y aliados a lo largo de la carrera profesional. “Busquen personas que crean en ustedes y en el valor que pueden aportar.”
Bre-B es, sin duda, una extraordinaria historia de éxito en materia de pagos.
Ha logrado ofrecer interoperabilidad a escala nacional. Opera las 24 horas del día, los siete días de la semana, con liquidación inmediata. Conecta bancos, fintechs, comercios y consumidores a través de un ecosistema unificado. Además, está estableciendo nuevos referentes para la inclusión financiera y el comercio digital en Colombia.
Pero después de conversar con las mujeres que ayudaron a construirlo, estoy convencida de que la verdadera historia va mucho más allá. Bre-B demuestra que las infraestructuras transformadoras no se construyen únicamente con tecnología. Se construyen gracias a las personas. Gracias a líderes dispuestos a colaborar. Gracias a aliados que deciden confiar unos en otros.
Y, en el caso de Colombia, gracias a un extraordinario grupo de mujeres cuyo liderazgo hizo posible convertir una visión ambiciosa en una de las historias de éxito más inspiradoras del mundo en materia de pagos en tiempo real.
En una mesa redonda moderada por Katrin Boettger, Directora de Comunicaciones y Asuntos Corporativos de ACI Worldwide, las líderes de Bre-B, el nuevo sistema de pagos inmediatos de Colombia, analizan por qué el consenso, la colaboración y la confianza fueron tan determinantes como la tecnología para construir la nueva infraestructura nacional de pagos instantáneos del país.
Cuando se habla de Bre-B, el sistema nacional de pagos inmediatos de Colombia, los titulares suelen centrarse en las cifras.
Bre-B ha procesado más de 1.277 mil millones de transacciones y los colombianos han registrado cerca de 111 millones de llaves para realizar pagos, según los indicadores del Banco de la República a corte del 28 de julio. Con más de 230 entidades participantes integradas al sistema, Bre-B se ha consolidado rápidamente como uno de los lanzamientos de pagos en tiempo real más exitosos de América Latina y como un modelo que está siendo estudiado por mercados de todo el mundo.
Pero detrás de cada pago, cada llave registrada y cada hito alcanzado en número de transacciones, hay otra historia. Una historia de alianzas y de confianza.
Y, especialmente, la historia de un extraordinario grupo de mujeres que ayudó a liderar uno de los proyectos de modernización de pagos más ambiciosos de la región.
Lanzado por el Banco de la República, e impulsado por la tecnología de ACI Worldwide, Bre-B fue creado para modernizar el ecosistema de pagos minoristas de Colombia mediante una infraestructura interoperable de pagos inmediatos disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana.
Sin embargo, la relevancia de Bre-B va mucho más allá de Colombia. Bancos centrales de todo el mundo enfrentan el mismo desafío: ¿cómo ampliar el acceso a los pagos inmediatos sin poner en riesgo la infraestructura, las inversiones y las relaciones con los clientes que las entidades financieras ya han construido? Bre-B ofrece una respuesta convincente, demostrando que es posible alcanzar la interoperabilidad sin que la industria tenga que abandonar los sistemas existentes y empezar desde cero. El éxito del esquema es una de las razones por las que cada vez es más estudiado por reguladores, bancos centrales y autoridades de pagos en otros mercados.
A diferencia de muchos esquemas que reemplazan las infraestructuras existentes, Bre-B adoptó un enfoque diferente.
El objetivo no era simplemente crear un nuevo riel de pagos, sino desarrollar una capa unificadora capaz de conectar los ecosistemas existentes, permitiendo que bancos, fintechs y otros proveedores de servicios de pago participaran en una única red interoperable, preservando al mismo tiempo las inversiones que ya habían realizado.
Hoy, los colombianos pueden enviar y recibir dinero de forma instantánea entre diferentes entidades financieras a través de un ecosistema de pagos totalmente interoperable. Las instituciones financieras se conectan mediante switches certificados por Bre-B, lo que permite la interoperabilidad entre ecosistemas de pago que anteriormente operaban de manera independiente. Este modelo ha reducido la fricción en las transacciones, acelerado la adopción de los pagos inmediatos y sentado las bases para futuras innovaciones, como los pagos con códigos QR, los servicios gubernamentales digitales y los pagos transfronterizos en tiempo real.
El reconocimiento de la industria también ha sido significativo. En 2026, Bre-B recibió el premio Payments and Market Infrastructure Development – Retail, otorgado por Central Banking, mientras que ACI Worldwide fue reconocida con el galardón Financial Market Infrastructure Services – Retail por su papel en la implementación del sistema. Los jueces destacaron el carácter colaborativo del programa, la rapidez de su implementación y su capacidad para reunir a actores de los sectores público y privado con el fin de crear un ecosistema nacional de pagos inmediatos interoperable.
Estos resultados son impresionantes. Sin embargo, alcanzarlos estuvo lejos de ser un proceso sencillo.
Para Ana Carolina Ramírez Pineda, subdirectora de Pagos Minoristas del Banco de la República, uno de los mayores retos tuvo poco que ver con la tecnología. “La parte más compleja fue construir consensos con la industria”, afirmó durante la conversación.
Colombia ya contaba con servicios de pagos rápidos operando a través de esquemas propietarios. Los bancos ya ofrecían sus propios servicios de pagos inmediatos, cada uno con relaciones establecidas con sus clientes e intereses comerciales particulares. Por ello, construir una capa interoperable común implicaba alinear organizaciones que, al mismo tiempo, competían entre sí. Lograr consenso alrededor de un modelo nacional interoperable exigió reunir instituciones con intereses, prioridades e infraestructuras muy diferentes.
“El liderazgo del Banco de la República estuvo respaldado por un equipo dedicado a establecer los estándares y lineamientos técnicos necesarios para integrar a toda la industria”, explicó Ana María Prieto, directora de Sistemas de Pago del Banco de la República. “Eso brindó a las entidades participantes la claridad necesaria para avanzar y mantenerse dentro del cronograma de implementación acordado”.
Se trata de una lección valiosa para cualquier mercado que esté considerando modernizar su ecosistema de pagos.
La tecnología se puede adquirir. El consenso y el liderazgo, no.
Un tema surgió de manera recurrente durante la conversación con los equipos directivos del Banco de la República y ACI Worldwide: el éxito de Bre-B fue posible porque se construyó como una verdadera alianza.
Paola Barrios, directora sénior de Servicios Profesionales de ACI Worldwide, desempeñó un papel clave durante la implementación del sistema y resumió esa relación de manera sencilla:“Más que actuar como un contratista o proveedor, necesitábamos ser un verdadero socio”.
Esa alianza fue especialmente importante porque la visión de Colombia requería un alto nivel de personalización. La solución no podía implementarse simplemente como un producto estándar.
La arquitectura federada exigió una estrecha colaboración entre los equipos de negocio, arquitectos, especialistas en pagos y equipos de implementación tanto del Banco de la República como de ACI Worldwide.
“Hubo conversaciones difíciles”, recordó Barrios. “En ocasiones no estábamos de acuerdo sobre el mejor enfoque”.
Sin embargo, esas diferencias nunca se convirtieron en obstáculos porque ambos equipos mantuvieron el foco en un mismo objetivo. La confianza terminó convirtiéndose en uno de los activos más valiosos del proyecto.
“Como banco central, tuvimos que reconocer que no teníamos todas las respuestas”, señaló Ramírez. “Teníamos que confiar en nuestro socio”.
Para Sonia Gómez, líder de Consultoría de Soluciones para América Latina en ACI Worldwide, el éxito del proyecto estuvo sustentado en un propósito compartido.
“Hubo muchos momentos en los que fue necesario integrar diferentes perspectivas, prioridades y necesidades”, explicó. “Lo que permitió que el programa siguiera avanzando fue la confianza que se construyó entre los equipos y el compromiso colectivo de desarrollar una solución que generara valor para Colombia en el largo plazo”.

Lo que más me llamó la atención fue el número de mujeres que ocuparon posiciones de liderazgo clave a lo largo del proyecto.
Por parte del Banco de la República, líderes como Ana Carolina Ramírez Pineda, subdirectora de Pagos Minoristas, y Ana María Prieto, directora de Sistemas de Pago, desempeñaron un papel fundamental en la definición de la visión de Bre-B y en la construcción de consensos con la industria financiera colombiana.
En ACI Worldwide, un grupo igualmente destacado de líderes ayudó a convertir esa visión en realidad, entre ellas Martina Power, Global Head of Professional Services; Bridget Hall, líder de Pagos en Tiempo Real para las Américas; Paola Barrios, directora sénior de Servicios Profesionales; Sonia Gómez, líder de Consultoría de Soluciones para América Latina; y Sandra Rodríguez, gerente sénior de Servicios Profesionales.
Desde la estrategia y la gestión de los grupos de interés hasta el desarrollo del producto, la implementación, la coordinación del ecosistema y la preparación operativa, las mujeres lideraron muchas de las decisiones más importantes en ambos lados de la alianza.
En una industria donde los cargos de alta dirección siguen estando ocupados mayoritariamente por hombres, Bre-B se convirtió en un ejemplo contundente de cómo se ve el liderazgo diverso en la práctica.
Sin embargo, ninguna de las mujeres involucradas atribuyó el éxito del proyecto únicamente a una cuestión de género. Por el contrario, todas coincidieron en destacar cualidades como la colaboración, la comunicación, la empatía, la perseverancia y la inteligencia emocional.
Para Martina Power, estas características fueron determinantes durante los momentos más difíciles.“Enfrentamos muchos desafíos. Hubo debates, frustraciones y momentos complejos”, comentó. “Pero todos mantuvimos el foco en alcanzar el objetivo juntos. Proyectos como Bre-B nos recuerdan que la tecnología es solo una parte de la ecuación. El verdadero éxito llega cuando organizaciones con intereses distintos se comprometen con un objetivo común y continúan trabajando juntas incluso en los momentos más difíciles”.
Para Bridget Hall, esa mentalidad colaborativa terminó convirtiéndose en una de las principales fortalezas del programa. “No solo encontramos la manera de llegar a la meta”, explicó. “Construimos un ecosistema inclusivo y colaborativo, diseñado para responder a la cultura y a las necesidades propias de Colombia”.
Los proyectos de infraestructura de pagos a gran escala rara vez son tan glamurosos como parecen cuando se anuncian. Detrás de cada hito hay largas jornadas de trabajo, decisiones complejas y momentos de incertidumbre.
Ramírez habló con franqueza sobre lo que exigió el proyecto:“Hacer realidad Bre-B demandó un compromiso extraordinario por parte del equipo. Muchas personas sacrificaron noches, fines de semana e incluso días festivos para mantener el programa en marcha y cumplir con cada uno de los hitos establecidos”,
Ese compromiso fue mucho más allá del Banco de la República. Los equipos de ACI Worldwide, las entidades participantes y los especialistas encargados de la implementación también asumieron la responsabilidad de sacar adelante un proyecto de infraestructura nacional bajo una enorme presión.
En algunos momentos, el ritmo de trabajo llegó a ser tan intenso que Paola Barrios se vio obligada a recordarles a los equipos la importancia de hacer una pausa.
“El equipo tiene que descansar”, dijo entre risas. “Ya nadie está pensando con claridad”.
Todos rieron cuando compartió la anécdota, pero esa historia reflejaba perfectamente la realidad que vivió el proyecto.
Quizá una de las principales lecciones de Bre-B es que el éxito no proviene de copiar el modelo de otro país. La historia de los pagos inmediatos en América Latina suele estar dominada por Pix, el sistema brasileño. Sin embargo, Colombia decidió seguir un camino diferente.
Como señaló Bridget Hall durante nuestra conversación:
“Colombia eligió un camino basado en la colaboración de la industria y en los avances que el sector ya había logrado. Tal vez era la ruta más difícil, pero era la correcta para Colombia”.
Hoy, esa decisión parece haber sido especialmente acertada.
En lugar de permanecer a la sombra de Pix, Bre-B está construyendo su propia historia de éxito y demostrando que distintos países pueden alcanzar resultados similares siguiendo estrategias diferentes.
Cuando pregunté al grupo qué consejo le darían a las jóvenes que están considerando desarrollar una carrera en tecnología, ingeniería o pagos, sus respuestas reflejaron muchas de las mismas cualidades que hicieron posible el éxito de Bre-B.
“No tengan miedo”, animó Paola Barrios.
“Pasión”, respondió Sonia Gómez. “Cuando amas lo que haces, el compromiso surge de manera natural.”
“Sean auténticas y traten siempre bien a las personas”, aconsejó Ana Carolina Ramírez.
“Sigan adelante”, agregó Ana María Prieto. “Habrá momentos en los que el camino parecerá muy exigente, pero la perseverancia y la colaboración son las que convierten las metas ambiciosas en realidad.”
Sandra Rodríguez destacó la importancia del aprendizaje continuo.“Aprendan algo nuevo todos los días”, señaló. “Eso es lo que les permitirá seguir creciendo”.
Martina Power invitó a las jóvenes a confiar más en sus capacidades. “No esperen a sentirse completamente preparadas. Sean curiosas, sigan aprendiendo y atrévanse a aceptar oportunidades que las reten. Gran parte del crecimiento ocurre cuando salimos de nuestra zona de confort”.
Por su parte, Bridget Hall resaltó el valor de contar con mentores y aliados a lo largo de la carrera profesional. “Busquen personas que crean en ustedes y en el valor que pueden aportar.”
Bre-B es, sin duda, una extraordinaria historia de éxito en materia de pagos.
Ha logrado ofrecer interoperabilidad a escala nacional. Opera las 24 horas del día, los siete días de la semana, con liquidación inmediata. Conecta bancos, fintechs, comercios y consumidores a través de un ecosistema unificado. Además, está estableciendo nuevos referentes para la inclusión financiera y el comercio digital en Colombia.
Pero después de conversar con las mujeres que ayudaron a construirlo, estoy convencida de que la verdadera historia va mucho más allá. Bre-B demuestra que las infraestructuras transformadoras no se construyen únicamente con tecnología. Se construyen gracias a las personas. Gracias a líderes dispuestos a colaborar. Gracias a aliados que deciden confiar unos en otros.
Y, en el caso de Colombia, gracias a un extraordinario grupo de mujeres cuyo liderazgo hizo posible convertir una visión ambiciosa en una de las historias de éxito más inspiradoras del mundo en materia de pagos en tiempo real.