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Esta semana se llevó a cabo el Ecuador Payments Meetup, un espacio de conversación sobre tecnología, innovación, infraestructura financiera y los cambios que están transformando el ecosistema de pagos del país.
Uno de los temas centrales fue la evolución de la experiencia de pago más allá de las tarjetas. En el panel “Beyond The Card: Cómo bancos, redes y proveedores tecnológicos están transformando la experiencia de pago”, participaron Camilo Mier, Country Manager de Ecuador en Mastercard; Camilo Muñoz, Vicepresidente de Medios de Pago de Banco del Pacífico; y Yara Figueroa, Head of Sales and Business Development LATAM de TOPPAN Security.
La conversación giró alrededor de una pregunta que sigue vigente: ¿qué papel tendrán las tarjetas en un ecosistema donde aparecen nuevos medios, canales y tecnologías de pago?
Para Camilo Mier, de Mastercard, la evolución de los pagos está siendo impulsada por consumidores que buscan experiencias más simples, integradas y adaptadas a sus necesidades, más allá del canal utilizado.
“La gente está primando las experiencias, por eso va a haber una gran evolución hacia lo crossborder”, señaló durante el panel.
Esta transformación también estará acompañada por tecnologías como la inteligencia artificial, que pueden contribuir a personalizar las experiencias, mejorar la seguridad y facilitar las operaciones financieras.
Sin embargo, Mier también destacó que los canales físicos seguirán teniendo un papel importante, especialmente en mercados donde el efectivo mantiene una presencia significativa. “Todavía existe tanto efectivo que no todo podrá ser 100 % digital”, explicó.
En este contexto, la tarjeta física difícilmente desaparecerá. Su función, no obstante, está cambiando. Ya no se limita al plástico, sino que forma parte de un entorno digital que puede integrarse con distintos dispositivos y experiencias de pago.
El reto, por tanto, no consiste necesariamente en reemplazar un medio por otro, sino en ofrecer distintas alternativas según las necesidades del usuario y las características de cada mercado.
La transformación digital no significa que todos los usuarios tengan las mismas condiciones de acceso a tecnología. La disponibilidad de dispositivos, la conectividad y los hábitos de consumo siguen siendo diferentes entre países y segmentos de población.
Por eso, para Yara Figueroa, de TOPPAN Security, bancos y neobancos deben considerar ambas posibilidades:
“Los ecosistemas de cada país son diferentes en cuanto al acceso a tecnología o dispositivos. Por eso, un banco o neobanco sí o sí tiene que tener ambas opciones para estar siempre disponible en cualquier momento que el cliente lo necesite, tanto en lo físico como en lo digital.”
Esta convivencia también tiene una razón operativa. Los canales tradicionales pueden funcionar como respaldo ante una eventual caída de los sistemas digitales, por lo que la experiencia de pago no debería depender de un único canal.
Desde esta perspectiva, incluso los nuevos bancos digitales pueden combinar una propuesta digital-first con tarjetas físicas, cuando el usuario o el contexto lo requieran.
En esa misma línea, Camilo Muñoz, de Banco del Pacífico, destacó la importancia de mantener esta integración:
“Siempre hay que pensar en la convivencia de canales físicos y digitales para que le funcione al usuario en cualquier ecosistema”.
Para Muñoz, hay tres aspectos que deben tenerse en cuenta al momento de desarrollar y adoptar nuevos productos financieros.
El primero es definir para quién se construye una solución y qué problema busca resolver. Los clientes no tienen las mismas necesidades ni se encuentran siempre en los mismos canales.
El segundo es la adopción. No basta con lanzar un producto; los usuarios necesitan entender para qué sirve y encontrar una razón concreta para utilizarlo.
El tercero, y posiblemente uno de los mayores retos, es la aceptación dentro del ecosistema. Un nuevo medio o producto de pago necesita contar con lugares y situaciones reales donde pueda ser utilizado. Esto implica trabajar no solo en la emisión, sino también en la aceptación y en la construcción de una red que le dé utilidad al usuario.
En este punto, la fidelización también puede jugar un papel importante. Una experiencia positiva después del primer uso puede ser determinante para que una nueva solución se convierta en un hábito.
Otro de los temas abordados fue el avance de tecnologías como la tokenización y la inteligencia artificial.
Los panelistas señalaron que Ecuador puede aprovechar experiencias que ya están siendo desarrolladas en otros mercados, en lugar de construir soluciones desde cero. La tecnología y los casos de uso ya existen en diferentes países, por lo que el desafío está en adaptarlos a las condiciones y necesidades del ecosistema local.
En el caso de la inteligencia artificial, su incorporación también puede acelerar la evolución de distintos procesos dentro de la industria de pagos y servicios financieros.
Más que anticipar la desaparición de las tarjetas, la conversación dejó una conclusión diferente: el ecosistema de pagos será cada vez más diverso.
Tarjetas físicas y digitales, nuevas tecnologías, inteligencia artificial, tokenización y otros medios de pago tendrán que convivir con las alternativas que ya utilizan los consumidores. La clave estará en conectar estas opciones de manera sencilla y adaptarlas a las condiciones de cada mercado.
Esta semana se llevó a cabo el Ecuador Payments Meetup, un espacio de conversación sobre tecnología, innovación, infraestructura financiera y los cambios que están transformando el ecosistema de pagos del país.
Uno de los temas centrales fue la evolución de la experiencia de pago más allá de las tarjetas. En el panel “Beyond The Card: Cómo bancos, redes y proveedores tecnológicos están transformando la experiencia de pago”, participaron Camilo Mier, Country Manager de Ecuador en Mastercard; Camilo Muñoz, Vicepresidente de Medios de Pago de Banco del Pacífico; y Yara Figueroa, Head of Sales and Business Development LATAM de TOPPAN Security.
La conversación giró alrededor de una pregunta que sigue vigente: ¿qué papel tendrán las tarjetas en un ecosistema donde aparecen nuevos medios, canales y tecnologías de pago?
Para Camilo Mier, de Mastercard, la evolución de los pagos está siendo impulsada por consumidores que buscan experiencias más simples, integradas y adaptadas a sus necesidades, más allá del canal utilizado.
“La gente está primando las experiencias, por eso va a haber una gran evolución hacia lo crossborder”, señaló durante el panel.
Esta transformación también estará acompañada por tecnologías como la inteligencia artificial, que pueden contribuir a personalizar las experiencias, mejorar la seguridad y facilitar las operaciones financieras.
Sin embargo, Mier también destacó que los canales físicos seguirán teniendo un papel importante, especialmente en mercados donde el efectivo mantiene una presencia significativa. “Todavía existe tanto efectivo que no todo podrá ser 100 % digital”, explicó.
En este contexto, la tarjeta física difícilmente desaparecerá. Su función, no obstante, está cambiando. Ya no se limita al plástico, sino que forma parte de un entorno digital que puede integrarse con distintos dispositivos y experiencias de pago.
El reto, por tanto, no consiste necesariamente en reemplazar un medio por otro, sino en ofrecer distintas alternativas según las necesidades del usuario y las características de cada mercado.
La transformación digital no significa que todos los usuarios tengan las mismas condiciones de acceso a tecnología. La disponibilidad de dispositivos, la conectividad y los hábitos de consumo siguen siendo diferentes entre países y segmentos de población.
Por eso, para Yara Figueroa, de TOPPAN Security, bancos y neobancos deben considerar ambas posibilidades:
“Los ecosistemas de cada país son diferentes en cuanto al acceso a tecnología o dispositivos. Por eso, un banco o neobanco sí o sí tiene que tener ambas opciones para estar siempre disponible en cualquier momento que el cliente lo necesite, tanto en lo físico como en lo digital.”
Esta convivencia también tiene una razón operativa. Los canales tradicionales pueden funcionar como respaldo ante una eventual caída de los sistemas digitales, por lo que la experiencia de pago no debería depender de un único canal.
Desde esta perspectiva, incluso los nuevos bancos digitales pueden combinar una propuesta digital-first con tarjetas físicas, cuando el usuario o el contexto lo requieran.
En esa misma línea, Camilo Muñoz, de Banco del Pacífico, destacó la importancia de mantener esta integración:
“Siempre hay que pensar en la convivencia de canales físicos y digitales para que le funcione al usuario en cualquier ecosistema”.
Para Muñoz, hay tres aspectos que deben tenerse en cuenta al momento de desarrollar y adoptar nuevos productos financieros.
El primero es definir para quién se construye una solución y qué problema busca resolver. Los clientes no tienen las mismas necesidades ni se encuentran siempre en los mismos canales.
El segundo es la adopción. No basta con lanzar un producto; los usuarios necesitan entender para qué sirve y encontrar una razón concreta para utilizarlo.
El tercero, y posiblemente uno de los mayores retos, es la aceptación dentro del ecosistema. Un nuevo medio o producto de pago necesita contar con lugares y situaciones reales donde pueda ser utilizado. Esto implica trabajar no solo en la emisión, sino también en la aceptación y en la construcción de una red que le dé utilidad al usuario.
En este punto, la fidelización también puede jugar un papel importante. Una experiencia positiva después del primer uso puede ser determinante para que una nueva solución se convierta en un hábito.
Otro de los temas abordados fue el avance de tecnologías como la tokenización y la inteligencia artificial.
Los panelistas señalaron que Ecuador puede aprovechar experiencias que ya están siendo desarrolladas en otros mercados, en lugar de construir soluciones desde cero. La tecnología y los casos de uso ya existen en diferentes países, por lo que el desafío está en adaptarlos a las condiciones y necesidades del ecosistema local.
En el caso de la inteligencia artificial, su incorporación también puede acelerar la evolución de distintos procesos dentro de la industria de pagos y servicios financieros.
Más que anticipar la desaparición de las tarjetas, la conversación dejó una conclusión diferente: el ecosistema de pagos será cada vez más diverso.
Tarjetas físicas y digitales, nuevas tecnologías, inteligencia artificial, tokenización y otros medios de pago tendrán que convivir con las alternativas que ya utilizan los consumidores. La clave estará en conectar estas opciones de manera sencilla y adaptarlas a las condiciones de cada mercado.
Esta semana se llevó a cabo el Ecuador Payments Meetup, un espacio de conversación sobre tecnología, innovación, infraestructura financiera y los cambios que están transformando el ecosistema de pagos del país.
Uno de los temas centrales fue la evolución de la experiencia de pago más allá de las tarjetas. En el panel “Beyond The Card: Cómo bancos, redes y proveedores tecnológicos están transformando la experiencia de pago”, participaron Camilo Mier, Country Manager de Ecuador en Mastercard; Camilo Muñoz, Vicepresidente de Medios de Pago de Banco del Pacífico; y Yara Figueroa, Head of Sales and Business Development LATAM de TOPPAN Security.
La conversación giró alrededor de una pregunta que sigue vigente: ¿qué papel tendrán las tarjetas en un ecosistema donde aparecen nuevos medios, canales y tecnologías de pago?
Para Camilo Mier, de Mastercard, la evolución de los pagos está siendo impulsada por consumidores que buscan experiencias más simples, integradas y adaptadas a sus necesidades, más allá del canal utilizado.
“La gente está primando las experiencias, por eso va a haber una gran evolución hacia lo crossborder”, señaló durante el panel.
Esta transformación también estará acompañada por tecnologías como la inteligencia artificial, que pueden contribuir a personalizar las experiencias, mejorar la seguridad y facilitar las operaciones financieras.
Sin embargo, Mier también destacó que los canales físicos seguirán teniendo un papel importante, especialmente en mercados donde el efectivo mantiene una presencia significativa. “Todavía existe tanto efectivo que no todo podrá ser 100 % digital”, explicó.
En este contexto, la tarjeta física difícilmente desaparecerá. Su función, no obstante, está cambiando. Ya no se limita al plástico, sino que forma parte de un entorno digital que puede integrarse con distintos dispositivos y experiencias de pago.
El reto, por tanto, no consiste necesariamente en reemplazar un medio por otro, sino en ofrecer distintas alternativas según las necesidades del usuario y las características de cada mercado.
La transformación digital no significa que todos los usuarios tengan las mismas condiciones de acceso a tecnología. La disponibilidad de dispositivos, la conectividad y los hábitos de consumo siguen siendo diferentes entre países y segmentos de población.
Por eso, para Yara Figueroa, de TOPPAN Security, bancos y neobancos deben considerar ambas posibilidades:
“Los ecosistemas de cada país son diferentes en cuanto al acceso a tecnología o dispositivos. Por eso, un banco o neobanco sí o sí tiene que tener ambas opciones para estar siempre disponible en cualquier momento que el cliente lo necesite, tanto en lo físico como en lo digital.”
Esta convivencia también tiene una razón operativa. Los canales tradicionales pueden funcionar como respaldo ante una eventual caída de los sistemas digitales, por lo que la experiencia de pago no debería depender de un único canal.
Desde esta perspectiva, incluso los nuevos bancos digitales pueden combinar una propuesta digital-first con tarjetas físicas, cuando el usuario o el contexto lo requieran.
En esa misma línea, Camilo Muñoz, de Banco del Pacífico, destacó la importancia de mantener esta integración:
“Siempre hay que pensar en la convivencia de canales físicos y digitales para que le funcione al usuario en cualquier ecosistema”.
Para Muñoz, hay tres aspectos que deben tenerse en cuenta al momento de desarrollar y adoptar nuevos productos financieros.
El primero es definir para quién se construye una solución y qué problema busca resolver. Los clientes no tienen las mismas necesidades ni se encuentran siempre en los mismos canales.
El segundo es la adopción. No basta con lanzar un producto; los usuarios necesitan entender para qué sirve y encontrar una razón concreta para utilizarlo.
El tercero, y posiblemente uno de los mayores retos, es la aceptación dentro del ecosistema. Un nuevo medio o producto de pago necesita contar con lugares y situaciones reales donde pueda ser utilizado. Esto implica trabajar no solo en la emisión, sino también en la aceptación y en la construcción de una red que le dé utilidad al usuario.
En este punto, la fidelización también puede jugar un papel importante. Una experiencia positiva después del primer uso puede ser determinante para que una nueva solución se convierta en un hábito.
Otro de los temas abordados fue el avance de tecnologías como la tokenización y la inteligencia artificial.
Los panelistas señalaron que Ecuador puede aprovechar experiencias que ya están siendo desarrolladas en otros mercados, en lugar de construir soluciones desde cero. La tecnología y los casos de uso ya existen en diferentes países, por lo que el desafío está en adaptarlos a las condiciones y necesidades del ecosistema local.
En el caso de la inteligencia artificial, su incorporación también puede acelerar la evolución de distintos procesos dentro de la industria de pagos y servicios financieros.
Más que anticipar la desaparición de las tarjetas, la conversación dejó una conclusión diferente: el ecosistema de pagos será cada vez más diverso.
Tarjetas físicas y digitales, nuevas tecnologías, inteligencia artificial, tokenización y otros medios de pago tendrán que convivir con las alternativas que ya utilizan los consumidores. La clave estará en conectar estas opciones de manera sencilla y adaptarlas a las condiciones de cada mercado.