
Jota, una startup que ofrece una cuenta digital para emprendedores basada en inteligencia artificial e interacciones conversacionales, acaba de cerrar una ronda de inversión que atrajo a importantes fondos de Silicon Valley y valoró a la empresa, fundada hace dos años, en US$185 millones (post-money).
La Serie A de US$30 millones fue liderada por Haun Ventures, la firma de capital de riesgo fundada por Katie Haun, quien fue fiscal federal de Estados Unidos durante 11 años y general partner de Andreessen Horowitz durante otros cuatro.
Se trata de la primera inversión de Haun Ventures, que administra US$2.500 millones, en una startup brasileña.
La ronda, que llega poco más de un año después de la última financiación de Jota, también contó con la participación de las gestoras estadounidenses HOF Capital y Alter Global, que ya eran inversionistas de Jota desde la etapa pre-semilla, así como de Greyhound Capital, que se incorpora ahora al capital de la empresa.
Jota fue fundada por el emprendedor cearense Davi Holanda, quien trabajó durante seis años en PagBank, liderando la creación de más de 15 productos, entre ellos la entrada de la compañía al mercado de terminales de pago y de tarjetas prepago y de crédito.
En 2018, tras dejar la empresa poco después de su salida a bolsa (IPO), ayudó a fundar Bankly, una plataforma de Banking as a Service que posteriormente fue adquirida por Méliuz y luego vendida a Banco BV.
Jota (una referencia al término PJ, persona jurídica) es una cuenta digital que funciona a través de una aplicación propia y de WhatsApp, permitiendo a los clientes realizar pagos mediante texto, audio o enviando una fotografía, además de recibir dinero generando un código QR que puede compartirse o imprimirse.
El usuario también puede enviar preguntas en audio o texto a través del chat y recibir información sobre su negocio, como cálculos financieros, reportes de facturación y recomendaciones.
Para utilizar Jota en WhatsApp, basta con iniciar una conversación en el chat de la empresa y abrir una cuenta, en un proceso que toma solo unos minutos. Posteriormente, el cliente utiliza la clave Pix creada para transferir fondos a la cuenta y comenzar a realizar pagos.
Toda la información de la cuenta, como el saldo y los movimientos, puede consultarse preguntándole directamente al chatbot.
“Hace 40 años, la interfaz financiera eran las sucursales bancarias. Después llegaron el internet banking y las aplicaciones. Creemos que la próxima interfaz serán los agentes de inteligencia artificial que trabajen continuamente para los clientes”, dijo el fundador a Brazil Journal.
Además de la cuenta digital, Jota lanzó recientemente varias funcionalidades para facilitar la gestión diaria de los emprendedores. Una de ellas es Jota Calendario, un agente de IA que se integra con Gmail y Outlook, lee el calendario de eventos y genera recordatorios.
También ofrece Jota Recordatorios y Tareas, que programa pagos y cobros y puede funcionar prácticamente como una secretaria personal, y Jota Sobregiro, que se conecta a todas las cuentas del usuario mediante Open Finance, emite alertas cuando alguna entra en sobregiro y sugiere o ejecuta acciones, como transferir recursos desde una cuenta con saldo positivo.
Actualmente, todas estas funcionalidades son gratuitas y la única fuente de ingresos de Jota es FalaTap, una herramienta que convierte el teléfono móvil en una terminal de pago y permite aceptar pagos con tarjeta en hasta 12 cuotas.
Jota lanzó esta solución hace un mes y espera cerrar diciembre con unos ingresos recurrentes anualizados (ARR) de R$50 millones, considerando tanto los ingresos por adquirencia como por el anticipo de cuentas por cobrar.
Con los recursos de esta ronda, la startup también planea lanzar otras dos funcionalidades.
La primera será una oferta de crédito integrada con la solución de sobregiro: cuando la plataforma detecte que la cuenta del cliente ha entrado en sobregiro, ofrecerá un préstamo para cubrir ese monto con una tasa de interés más baja.
La segunda es lo que la empresa denomina Jota 3.0, una versión más avanzada y proactiva de su agente de inteligencia artificial que funcionará bajo un modelo que el fundador llama reverse trial.
“Seguiremos ofreciendo el producto completo de forma gratuita, pero con un límite de uso diario. Si el usuario quiere superar ese límite, cobraremos una suscripción”, explicó Davi.
La meta del fundador es más que triplicar el número de usuarios antes de finalizar el año, pasando de los 300.000 actuales a cerca de 1 millón.
Jota, una startup que ofrece una cuenta digital para emprendedores basada en inteligencia artificial e interacciones conversacionales, acaba de cerrar una ronda de inversión que atrajo a importantes fondos de Silicon Valley y valoró a la empresa, fundada hace dos años, en US$185 millones (post-money).
La Serie A de US$30 millones fue liderada por Haun Ventures, la firma de capital de riesgo fundada por Katie Haun, quien fue fiscal federal de Estados Unidos durante 11 años y general partner de Andreessen Horowitz durante otros cuatro.
Se trata de la primera inversión de Haun Ventures, que administra US$2.500 millones, en una startup brasileña.
La ronda, que llega poco más de un año después de la última financiación de Jota, también contó con la participación de las gestoras estadounidenses HOF Capital y Alter Global, que ya eran inversionistas de Jota desde la etapa pre-semilla, así como de Greyhound Capital, que se incorpora ahora al capital de la empresa.
Jota fue fundada por el emprendedor cearense Davi Holanda, quien trabajó durante seis años en PagBank, liderando la creación de más de 15 productos, entre ellos la entrada de la compañía al mercado de terminales de pago y de tarjetas prepago y de crédito.
En 2018, tras dejar la empresa poco después de su salida a bolsa (IPO), ayudó a fundar Bankly, una plataforma de Banking as a Service que posteriormente fue adquirida por Méliuz y luego vendida a Banco BV.
Jota (una referencia al término PJ, persona jurídica) es una cuenta digital que funciona a través de una aplicación propia y de WhatsApp, permitiendo a los clientes realizar pagos mediante texto, audio o enviando una fotografía, además de recibir dinero generando un código QR que puede compartirse o imprimirse.
El usuario también puede enviar preguntas en audio o texto a través del chat y recibir información sobre su negocio, como cálculos financieros, reportes de facturación y recomendaciones.
Para utilizar Jota en WhatsApp, basta con iniciar una conversación en el chat de la empresa y abrir una cuenta, en un proceso que toma solo unos minutos. Posteriormente, el cliente utiliza la clave Pix creada para transferir fondos a la cuenta y comenzar a realizar pagos.
Toda la información de la cuenta, como el saldo y los movimientos, puede consultarse preguntándole directamente al chatbot.
“Hace 40 años, la interfaz financiera eran las sucursales bancarias. Después llegaron el internet banking y las aplicaciones. Creemos que la próxima interfaz serán los agentes de inteligencia artificial que trabajen continuamente para los clientes”, dijo el fundador a Brazil Journal.
Además de la cuenta digital, Jota lanzó recientemente varias funcionalidades para facilitar la gestión diaria de los emprendedores. Una de ellas es Jota Calendario, un agente de IA que se integra con Gmail y Outlook, lee el calendario de eventos y genera recordatorios.
También ofrece Jota Recordatorios y Tareas, que programa pagos y cobros y puede funcionar prácticamente como una secretaria personal, y Jota Sobregiro, que se conecta a todas las cuentas del usuario mediante Open Finance, emite alertas cuando alguna entra en sobregiro y sugiere o ejecuta acciones, como transferir recursos desde una cuenta con saldo positivo.
Actualmente, todas estas funcionalidades son gratuitas y la única fuente de ingresos de Jota es FalaTap, una herramienta que convierte el teléfono móvil en una terminal de pago y permite aceptar pagos con tarjeta en hasta 12 cuotas.
Jota lanzó esta solución hace un mes y espera cerrar diciembre con unos ingresos recurrentes anualizados (ARR) de R$50 millones, considerando tanto los ingresos por adquirencia como por el anticipo de cuentas por cobrar.
Con los recursos de esta ronda, la startup también planea lanzar otras dos funcionalidades.
La primera será una oferta de crédito integrada con la solución de sobregiro: cuando la plataforma detecte que la cuenta del cliente ha entrado en sobregiro, ofrecerá un préstamo para cubrir ese monto con una tasa de interés más baja.
La segunda es lo que la empresa denomina Jota 3.0, una versión más avanzada y proactiva de su agente de inteligencia artificial que funcionará bajo un modelo que el fundador llama reverse trial.
“Seguiremos ofreciendo el producto completo de forma gratuita, pero con un límite de uso diario. Si el usuario quiere superar ese límite, cobraremos una suscripción”, explicó Davi.
La meta del fundador es más que triplicar el número de usuarios antes de finalizar el año, pasando de los 300.000 actuales a cerca de 1 millón.
Jota, una startup que ofrece una cuenta digital para emprendedores basada en inteligencia artificial e interacciones conversacionales, acaba de cerrar una ronda de inversión que atrajo a importantes fondos de Silicon Valley y valoró a la empresa, fundada hace dos años, en US$185 millones (post-money).
La Serie A de US$30 millones fue liderada por Haun Ventures, la firma de capital de riesgo fundada por Katie Haun, quien fue fiscal federal de Estados Unidos durante 11 años y general partner de Andreessen Horowitz durante otros cuatro.
Se trata de la primera inversión de Haun Ventures, que administra US$2.500 millones, en una startup brasileña.
La ronda, que llega poco más de un año después de la última financiación de Jota, también contó con la participación de las gestoras estadounidenses HOF Capital y Alter Global, que ya eran inversionistas de Jota desde la etapa pre-semilla, así como de Greyhound Capital, que se incorpora ahora al capital de la empresa.
Jota fue fundada por el emprendedor cearense Davi Holanda, quien trabajó durante seis años en PagBank, liderando la creación de más de 15 productos, entre ellos la entrada de la compañía al mercado de terminales de pago y de tarjetas prepago y de crédito.
En 2018, tras dejar la empresa poco después de su salida a bolsa (IPO), ayudó a fundar Bankly, una plataforma de Banking as a Service que posteriormente fue adquirida por Méliuz y luego vendida a Banco BV.
Jota (una referencia al término PJ, persona jurídica) es una cuenta digital que funciona a través de una aplicación propia y de WhatsApp, permitiendo a los clientes realizar pagos mediante texto, audio o enviando una fotografía, además de recibir dinero generando un código QR que puede compartirse o imprimirse.
El usuario también puede enviar preguntas en audio o texto a través del chat y recibir información sobre su negocio, como cálculos financieros, reportes de facturación y recomendaciones.
Para utilizar Jota en WhatsApp, basta con iniciar una conversación en el chat de la empresa y abrir una cuenta, en un proceso que toma solo unos minutos. Posteriormente, el cliente utiliza la clave Pix creada para transferir fondos a la cuenta y comenzar a realizar pagos.
Toda la información de la cuenta, como el saldo y los movimientos, puede consultarse preguntándole directamente al chatbot.
“Hace 40 años, la interfaz financiera eran las sucursales bancarias. Después llegaron el internet banking y las aplicaciones. Creemos que la próxima interfaz serán los agentes de inteligencia artificial que trabajen continuamente para los clientes”, dijo el fundador a Brazil Journal.
Además de la cuenta digital, Jota lanzó recientemente varias funcionalidades para facilitar la gestión diaria de los emprendedores. Una de ellas es Jota Calendario, un agente de IA que se integra con Gmail y Outlook, lee el calendario de eventos y genera recordatorios.
También ofrece Jota Recordatorios y Tareas, que programa pagos y cobros y puede funcionar prácticamente como una secretaria personal, y Jota Sobregiro, que se conecta a todas las cuentas del usuario mediante Open Finance, emite alertas cuando alguna entra en sobregiro y sugiere o ejecuta acciones, como transferir recursos desde una cuenta con saldo positivo.
Actualmente, todas estas funcionalidades son gratuitas y la única fuente de ingresos de Jota es FalaTap, una herramienta que convierte el teléfono móvil en una terminal de pago y permite aceptar pagos con tarjeta en hasta 12 cuotas.
Jota lanzó esta solución hace un mes y espera cerrar diciembre con unos ingresos recurrentes anualizados (ARR) de R$50 millones, considerando tanto los ingresos por adquirencia como por el anticipo de cuentas por cobrar.
Con los recursos de esta ronda, la startup también planea lanzar otras dos funcionalidades.
La primera será una oferta de crédito integrada con la solución de sobregiro: cuando la plataforma detecte que la cuenta del cliente ha entrado en sobregiro, ofrecerá un préstamo para cubrir ese monto con una tasa de interés más baja.
La segunda es lo que la empresa denomina Jota 3.0, una versión más avanzada y proactiva de su agente de inteligencia artificial que funcionará bajo un modelo que el fundador llama reverse trial.
“Seguiremos ofreciendo el producto completo de forma gratuita, pero con un límite de uso diario. Si el usuario quiere superar ese límite, cobraremos una suscripción”, explicó Davi.
La meta del fundador es más que triplicar el número de usuarios antes de finalizar el año, pasando de los 300.000 actuales a cerca de 1 millón.