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Durante décadas, la evolución de los pagos estuvo marcada por el hardware. Primero fueron los dispositivos mecánicos, luego llegaron los terminales electrónicos, el chip, el contactless y los POS móviles. Sin embargo, la siguiente gran transformación ya no está ocurriendo en el dispositivo físico, sino en el software.
Hoy, los pagos avanzan hacia modelos mucho más flexibles, móviles e integrados, donde tecnologías como SoftPOS, códigos QR, billeteras digitales, pagos por link y experiencias embebidas están redefiniendo la relación entre comercios, consumidores y entidades financieras.
El cambio responde a una realidad contundente: el teléfono móvil se convirtió en el nuevo punto de venta. Según el estudio de BPC “Guía Esencial Para Potenciar Su Red de Comercios con SoftPOS”, actualmente existen cerca de 380 millones de comercios y pequeñas empresas en el mundo, mientras que el 69% de la población global —5.600 millones de personas— ya cuenta con una suscripción móvil. Para 2030, esta cifra llegará al 74%, de acuerdo con GSMA.
Al mismo tiempo, el comportamiento del consumidor también cambió. El informe señala que el 85% de la Generación Z y el 82% de los millennials prefieren pagos digitales y sin contacto frente al efectivo, impulsando a los comercios a adoptar modelos más ágiles y menos dependientes de infraestructura costosa.
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En este contexto surge SoftPOS, una tecnología que convierte cualquier smartphone con NFC en una terminal de pagos segura y certificada. Esto permite que pequeños comercios, repartidores, restaurantes, operadores de transporte, profesionales independientes e incluso entidades gubernamentales puedan aceptar pagos sin necesidad de adquirir equipos tradicionales, reduciendo costos operativos y acelerando la inclusión financiera.
Las cifras muestran por qué este modelo gana relevancia. El gasto global en pagos sin contacto crecerá de US$7,4 billones en 2024 a US$15,7 billones en 2029, un incremento de 113%, impulsado por la expansión de soluciones como SoftPOS y proyectos de ticketing digital. Además, Juniper Research estima que los comercios habilitados con esta tecnología pasarán de 6 millones en 2022 a 34,5 millones en 2027, un crecimiento de 475%.
Pero el verdadero cambio va mucho más allá de aceptar pagos. Plataformas como SmartVista SoftPOS muestran cómo esta tecnología está evolucionando desde una simple aplicación de cobro hacia una infraestructura de adquirencia mucho más robusta. Basada en una arquitectura modular y de microservicios, permite a bancos y adquirentes tener control de extremo a extremo, desde la seguridad del dispositivo Android y la gestión de claves hasta el procesamiento transaccional y las APIs en la nube. Además, cumple con certificaciones como PCI CPoC y estándares EMV contactless exigidos por redes globales como Visa y Mastercard.
El valor diferencial también está en los servicios adicionales que puede integrar sobre la misma infraestructura: gestión de inventario, recibos electrónicos, facturación digital, programas de lealtad, BNPL y analítica en tiempo real. Esto transforma la aceptación de pagos en una herramienta operativa para el día a día de los comercios, mientras permite a bancos, fintechs y adquirentes generar nuevas fuentes de ingresos más allá del procesamiento tradicional.
Además, estas plataformas ya están diseñadas para operar en entornos multirriel, coordinando tarjetas, pagos con QR y billeteras digitales desde una sola infraestructura. Esto será especialmente relevante en mercados emergentes, donde múltiples métodos de pago conviven simultáneamente y los comercios demandan experiencias más simples e integradas.
Un ejemplo reciente de este modelo a gran escala es GCash en Filipinas, una plataforma con más de 81 millones de usuarios activos y una red de más de seis millones de comercios y vendedores sociales. A través de la tecnología SmartVista de BPC, cualquier dispositivo Android compatible con NFC puede convertirse en un terminal de pago, eliminando los costos asociados a los POS tradicionales. Esto permitió a GCash acelerar la aceptación de pagos contactless y construir una infraestructura más flexible para integrar múltiples métodos de pago desde una sola plataforma adquirente.
Para bancos, adquirentes y fintechs en América Latina, esto representa una oportunidad estratégica: dejar de competir únicamente por procesamiento transaccional y evolucionar hacia ecosistemas digitales capaces de generar nuevas fuentes de ingresos y relaciones más profundas con los comercios.
Además, la flexibilidad de modelos como SoftPOS abre la puerta a nuevos segmentos históricamente subatendidos, permitiendo que comercios informales, emprendedores y negocios móviles ingresen al ecosistema financiero digital de manera rápida y accesible.
En esta nueva etapa, el futuro de los pagos ya no estará definido por el terminal que está sobre el mostrador, sino por la capacidad de ofrecer experiencias más simples, accesibles e inteligentes desde cualquier dispositivo. Y ese cambio ya comenzó.

Durante décadas, la evolución de los pagos estuvo marcada por el hardware. Primero fueron los dispositivos mecánicos, luego llegaron los terminales electrónicos, el chip, el contactless y los POS móviles. Sin embargo, la siguiente gran transformación ya no está ocurriendo en el dispositivo físico, sino en el software.
Hoy, los pagos avanzan hacia modelos mucho más flexibles, móviles e integrados, donde tecnologías como SoftPOS, códigos QR, billeteras digitales, pagos por link y experiencias embebidas están redefiniendo la relación entre comercios, consumidores y entidades financieras.
El cambio responde a una realidad contundente: el teléfono móvil se convirtió en el nuevo punto de venta. Según el estudio de BPC “Guía Esencial Para Potenciar Su Red de Comercios con SoftPOS”, actualmente existen cerca de 380 millones de comercios y pequeñas empresas en el mundo, mientras que el 69% de la población global —5.600 millones de personas— ya cuenta con una suscripción móvil. Para 2030, esta cifra llegará al 74%, de acuerdo con GSMA.
Al mismo tiempo, el comportamiento del consumidor también cambió. El informe señala que el 85% de la Generación Z y el 82% de los millennials prefieren pagos digitales y sin contacto frente al efectivo, impulsando a los comercios a adoptar modelos más ágiles y menos dependientes de infraestructura costosa.
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En este contexto surge SoftPOS, una tecnología que convierte cualquier smartphone con NFC en una terminal de pagos segura y certificada. Esto permite que pequeños comercios, repartidores, restaurantes, operadores de transporte, profesionales independientes e incluso entidades gubernamentales puedan aceptar pagos sin necesidad de adquirir equipos tradicionales, reduciendo costos operativos y acelerando la inclusión financiera.
Las cifras muestran por qué este modelo gana relevancia. El gasto global en pagos sin contacto crecerá de US$7,4 billones en 2024 a US$15,7 billones en 2029, un incremento de 113%, impulsado por la expansión de soluciones como SoftPOS y proyectos de ticketing digital. Además, Juniper Research estima que los comercios habilitados con esta tecnología pasarán de 6 millones en 2022 a 34,5 millones en 2027, un crecimiento de 475%.
Pero el verdadero cambio va mucho más allá de aceptar pagos. Plataformas como SmartVista SoftPOS muestran cómo esta tecnología está evolucionando desde una simple aplicación de cobro hacia una infraestructura de adquirencia mucho más robusta. Basada en una arquitectura modular y de microservicios, permite a bancos y adquirentes tener control de extremo a extremo, desde la seguridad del dispositivo Android y la gestión de claves hasta el procesamiento transaccional y las APIs en la nube. Además, cumple con certificaciones como PCI CPoC y estándares EMV contactless exigidos por redes globales como Visa y Mastercard.
El valor diferencial también está en los servicios adicionales que puede integrar sobre la misma infraestructura: gestión de inventario, recibos electrónicos, facturación digital, programas de lealtad, BNPL y analítica en tiempo real. Esto transforma la aceptación de pagos en una herramienta operativa para el día a día de los comercios, mientras permite a bancos, fintechs y adquirentes generar nuevas fuentes de ingresos más allá del procesamiento tradicional.
Además, estas plataformas ya están diseñadas para operar en entornos multirriel, coordinando tarjetas, pagos con QR y billeteras digitales desde una sola infraestructura. Esto será especialmente relevante en mercados emergentes, donde múltiples métodos de pago conviven simultáneamente y los comercios demandan experiencias más simples e integradas.
Un ejemplo reciente de este modelo a gran escala es GCash en Filipinas, una plataforma con más de 81 millones de usuarios activos y una red de más de seis millones de comercios y vendedores sociales. A través de la tecnología SmartVista de BPC, cualquier dispositivo Android compatible con NFC puede convertirse en un terminal de pago, eliminando los costos asociados a los POS tradicionales. Esto permitió a GCash acelerar la aceptación de pagos contactless y construir una infraestructura más flexible para integrar múltiples métodos de pago desde una sola plataforma adquirente.
Para bancos, adquirentes y fintechs en América Latina, esto representa una oportunidad estratégica: dejar de competir únicamente por procesamiento transaccional y evolucionar hacia ecosistemas digitales capaces de generar nuevas fuentes de ingresos y relaciones más profundas con los comercios.
Además, la flexibilidad de modelos como SoftPOS abre la puerta a nuevos segmentos históricamente subatendidos, permitiendo que comercios informales, emprendedores y negocios móviles ingresen al ecosistema financiero digital de manera rápida y accesible.
En esta nueva etapa, el futuro de los pagos ya no estará definido por el terminal que está sobre el mostrador, sino por la capacidad de ofrecer experiencias más simples, accesibles e inteligentes desde cualquier dispositivo. Y ese cambio ya comenzó.
Durante décadas, la evolución de los pagos estuvo marcada por el hardware. Primero fueron los dispositivos mecánicos, luego llegaron los terminales electrónicos, el chip, el contactless y los POS móviles. Sin embargo, la siguiente gran transformación ya no está ocurriendo en el dispositivo físico, sino en el software.
Hoy, los pagos avanzan hacia modelos mucho más flexibles, móviles e integrados, donde tecnologías como SoftPOS, códigos QR, billeteras digitales, pagos por link y experiencias embebidas están redefiniendo la relación entre comercios, consumidores y entidades financieras.
El cambio responde a una realidad contundente: el teléfono móvil se convirtió en el nuevo punto de venta. Según el estudio de BPC “Guía Esencial Para Potenciar Su Red de Comercios con SoftPOS”, actualmente existen cerca de 380 millones de comercios y pequeñas empresas en el mundo, mientras que el 69% de la población global —5.600 millones de personas— ya cuenta con una suscripción móvil. Para 2030, esta cifra llegará al 74%, de acuerdo con GSMA.
Al mismo tiempo, el comportamiento del consumidor también cambió. El informe señala que el 85% de la Generación Z y el 82% de los millennials prefieren pagos digitales y sin contacto frente al efectivo, impulsando a los comercios a adoptar modelos más ágiles y menos dependientes de infraestructura costosa.
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En este contexto surge SoftPOS, una tecnología que convierte cualquier smartphone con NFC en una terminal de pagos segura y certificada. Esto permite que pequeños comercios, repartidores, restaurantes, operadores de transporte, profesionales independientes e incluso entidades gubernamentales puedan aceptar pagos sin necesidad de adquirir equipos tradicionales, reduciendo costos operativos y acelerando la inclusión financiera.
Las cifras muestran por qué este modelo gana relevancia. El gasto global en pagos sin contacto crecerá de US$7,4 billones en 2024 a US$15,7 billones en 2029, un incremento de 113%, impulsado por la expansión de soluciones como SoftPOS y proyectos de ticketing digital. Además, Juniper Research estima que los comercios habilitados con esta tecnología pasarán de 6 millones en 2022 a 34,5 millones en 2027, un crecimiento de 475%.
Pero el verdadero cambio va mucho más allá de aceptar pagos. Plataformas como SmartVista SoftPOS muestran cómo esta tecnología está evolucionando desde una simple aplicación de cobro hacia una infraestructura de adquirencia mucho más robusta. Basada en una arquitectura modular y de microservicios, permite a bancos y adquirentes tener control de extremo a extremo, desde la seguridad del dispositivo Android y la gestión de claves hasta el procesamiento transaccional y las APIs en la nube. Además, cumple con certificaciones como PCI CPoC y estándares EMV contactless exigidos por redes globales como Visa y Mastercard.
El valor diferencial también está en los servicios adicionales que puede integrar sobre la misma infraestructura: gestión de inventario, recibos electrónicos, facturación digital, programas de lealtad, BNPL y analítica en tiempo real. Esto transforma la aceptación de pagos en una herramienta operativa para el día a día de los comercios, mientras permite a bancos, fintechs y adquirentes generar nuevas fuentes de ingresos más allá del procesamiento tradicional.
Además, estas plataformas ya están diseñadas para operar en entornos multirriel, coordinando tarjetas, pagos con QR y billeteras digitales desde una sola infraestructura. Esto será especialmente relevante en mercados emergentes, donde múltiples métodos de pago conviven simultáneamente y los comercios demandan experiencias más simples e integradas.
Un ejemplo reciente de este modelo a gran escala es GCash en Filipinas, una plataforma con más de 81 millones de usuarios activos y una red de más de seis millones de comercios y vendedores sociales. A través de la tecnología SmartVista de BPC, cualquier dispositivo Android compatible con NFC puede convertirse en un terminal de pago, eliminando los costos asociados a los POS tradicionales. Esto permitió a GCash acelerar la aceptación de pagos contactless y construir una infraestructura más flexible para integrar múltiples métodos de pago desde una sola plataforma adquirente.
Para bancos, adquirentes y fintechs en América Latina, esto representa una oportunidad estratégica: dejar de competir únicamente por procesamiento transaccional y evolucionar hacia ecosistemas digitales capaces de generar nuevas fuentes de ingresos y relaciones más profundas con los comercios.
Además, la flexibilidad de modelos como SoftPOS abre la puerta a nuevos segmentos históricamente subatendidos, permitiendo que comercios informales, emprendedores y negocios móviles ingresen al ecosistema financiero digital de manera rápida y accesible.
En esta nueva etapa, el futuro de los pagos ya no estará definido por el terminal que está sobre el mostrador, sino por la capacidad de ofrecer experiencias más simples, accesibles e inteligentes desde cualquier dispositivo. Y ese cambio ya comenzó.