.png)
Era el domingo del Super Bowl cuando Isabela Rodríguez, bogotana de 24 años, se encontró en San Francisco cara a cara con Jared Friedman, uno de los socios de Y Combinator, en medio de una reunión social. Tenía diez segundos para no arruinarlo.
“¿Cuánta gente se le acerca a este man al día a decirle que tiene una idea?”, recuerda. Se tomó una foto con él para que no la olvidara, le escribió un correo esa misma noche y recibió respuesta. El socio de la aceleradora de startups más relevante del mundo le prometió revisar personalmente su aplicación. A minutos de cerrar el plazo de inscripción, Rodríguez y su cofundador Tony Montes, también colombiano, también bogotano, 22 años, enviaron un formulario con la idea de negocio que desde meses atrás tenían en mente.
Semanas después, Y Combinator los aceptó en su cohorte de primavera de 2026.
La empresa que los dos están construyendo se llama Zolvo y apunta a un problema que, según ellos, es invisible para el mundo pero evidente para quienes lo padecen.
Los prestamistas comerciales en Estados Unidos siguen gestionando miles de millones en activos con hojas de cálculo, software de los años noventa y equipos de personas haciendo conciliaciones manuales todo el día.
“Un cliente nos decía: ‘yo pago 3.000 dólares por un software que es viejísimo y aparte de eso me toca contratar una consultora que me costó 100.000 dólares'”, cuenta Rodríguez, en entrevista con Forbes Colombia.
Zolvo reemplaza ese back office con inteligencia artificial. El producto automatiza la conciliación de facturas contra pagos bancarios, la verificación, la cobranza y los reportes.
Montes, que lidera la tecnología como CTO, lo describe con precisión clínica. “Diseño y construyo el motor de reconciliación con IA que procesa y cruza automáticamente facturas contra pagos bancarios, algo que hoy se hace a mano con Excel y software de los 90s”, explica.
La promesa concreta es una reducción de costos operativos superior al 60%.
El mercado que están mirando no es pequeño. El crédito comercial mueve US$10.680 billones globalmente. Solo en Estados Unidos hay más de 12.500 prestamistas comerciales y, según los fundadores, ningún jugador nativo de inteligencia artificial domina el segmento de servicing. El mercado de software para ese nicho ya vale US$4.300 millones y crece a una tasa anual del 13,4%.
Rodríguez y Montes llegaron a Zolvo desde Domu, otra startup de origen colombiano que también pasó por Y Combinator y que utiliza agentes de IA para recuperación de cartera en el segmento de consumo.
“Domu está enfocada en bancos, en consumer lending. Nosotros estamos enfocados en la parte de commercial lending“, explica Rodríguez.
En Domu, Montes fue el responsable de que la infraestructura soportara 50.000 llamadas diarias y manejó los clientes más complejos de Estados Unidos. Rodríguez, como miembro del equipo fundador, ayudó a llevar la compañía a un millón de dólares en ingresos durante el paso por YC. Ahora, los fundadores de Domu son inversionistas de Zolvo.
La velocidad con la que Zolvo ha avanzado es parte central de su argumento ante los inversionistas. En enero de 2026, luego de validar el problema con más de treinta personas del sector, Rodríguez y Montes decidieron enfocarse completamente en la empresa. Cuatro semanas después tenían US$6.000 en ingresos y más de US$1.000 millones en activos bajo gestión representados en su perspectiva de clientes potenciales.
“En solo cuatro semanas teníamos US$6.000 con este producto. Entonces hay algo ahí y hay un problema, y existe el problema”, dice Rodríguez.
Ese ritmo de ejecución fue precisamente lo que YC evaluó en la entrevista de admisión, que duró apenas cinco minutos, la mitad del tiempo habitual.
“Las preguntas eran para entender qué tanto pudimos aprender de la industria de commercial lending en cuatro semanas”, recuerda Rodríguez. “Son preguntas que uno dice: ‘ah, súper fáciles’, pero cuando estás ahí metido estás cagado del susto.”
El problema técnico que Zolvo ataca tiene una raíz regulatoria y estructural que, paradójicamente, favorece a América Latina. En Colombia, Perú o México existe la factura electrónica como estándar obligatorio. En Estados Unidos, no.
“Nos dimos cuenta de que el verdadero problema es que en Estados Unidos no existe un source of truth“, explica Rodríguez. “De hecho, somos más avanzados que Estados Unidos en ese sentido”.
Esa ausencia obliga a los prestamistas a operar con incertidumbre. Una factura fraudulenta puede significar pérdidas de millones de dólares sin mecanismo de verificación centralizado. Zolvo se posiciona como esa capa de verdad que no existe.
El producto se construye sobre Django, con modelos de OpenAI y Google Gemini, y herramientas como Claude Code, Windsurf y Cursor.
La empresa tiene cuatro personas, que son los dos fundadores, un ingeniero recién contratado y un integrante del equipo operativo. Está en proceso de certificación SOC 2. Sus clientes actuales son prestamistas del segmento medio: entre 10 y 600 millones de dólares en activos bajo gestión, con un punto óptimo en los 200 millones. Pero la visión a largo plazo apunta más arriba. “Ahorita estamos hablando con bancos porque tienen líneas de commercial lending; un Goldman Sachs, un JP Morgan podría ser nuestro cliente”, dice Rodríguez.
Con la aceptación en Y Combinator llega una inversión de 500.000 dólares (125.000 a cambio del 7% de la empresa vía SAFE post-money, y 375.000 adicionales mediante un SAFE sin tope con cláusula MFN) y acceso a la red de alumni más influyente del ecosistema de startups. Rodríguez y Montes planean aprovechar el Demo Day para salir a levantar capital externo.
Por ahora, el foco está en otro lado. “La única métrica que nos importa es agregarle valor a nuestros clientes”, dice Rodríguez. “Si el producto sirve como ya está sirviendo, en un mes va a estar mucho mejor, en tres meses va a estar una locura.”
Zolvo se suma a una lista de al menos treinta compañías fundadas por colombianos que han pasado por Y Combinator en la última década, entre ellas Rappi, Platzi, Truora, Simetrik y Somos Internet.

Era el domingo del Super Bowl cuando Isabela Rodríguez, bogotana de 24 años, se encontró en San Francisco cara a cara con Jared Friedman, uno de los socios de Y Combinator, en medio de una reunión social. Tenía diez segundos para no arruinarlo.
“¿Cuánta gente se le acerca a este man al día a decirle que tiene una idea?”, recuerda. Se tomó una foto con él para que no la olvidara, le escribió un correo esa misma noche y recibió respuesta. El socio de la aceleradora de startups más relevante del mundo le prometió revisar personalmente su aplicación. A minutos de cerrar el plazo de inscripción, Rodríguez y su cofundador Tony Montes, también colombiano, también bogotano, 22 años, enviaron un formulario con la idea de negocio que desde meses atrás tenían en mente.
Semanas después, Y Combinator los aceptó en su cohorte de primavera de 2026.
La empresa que los dos están construyendo se llama Zolvo y apunta a un problema que, según ellos, es invisible para el mundo pero evidente para quienes lo padecen.
Los prestamistas comerciales en Estados Unidos siguen gestionando miles de millones en activos con hojas de cálculo, software de los años noventa y equipos de personas haciendo conciliaciones manuales todo el día.
“Un cliente nos decía: ‘yo pago 3.000 dólares por un software que es viejísimo y aparte de eso me toca contratar una consultora que me costó 100.000 dólares'”, cuenta Rodríguez, en entrevista con Forbes Colombia.
Zolvo reemplaza ese back office con inteligencia artificial. El producto automatiza la conciliación de facturas contra pagos bancarios, la verificación, la cobranza y los reportes.
Montes, que lidera la tecnología como CTO, lo describe con precisión clínica. “Diseño y construyo el motor de reconciliación con IA que procesa y cruza automáticamente facturas contra pagos bancarios, algo que hoy se hace a mano con Excel y software de los 90s”, explica.
La promesa concreta es una reducción de costos operativos superior al 60%.
El mercado que están mirando no es pequeño. El crédito comercial mueve US$10.680 billones globalmente. Solo en Estados Unidos hay más de 12.500 prestamistas comerciales y, según los fundadores, ningún jugador nativo de inteligencia artificial domina el segmento de servicing. El mercado de software para ese nicho ya vale US$4.300 millones y crece a una tasa anual del 13,4%.
Rodríguez y Montes llegaron a Zolvo desde Domu, otra startup de origen colombiano que también pasó por Y Combinator y que utiliza agentes de IA para recuperación de cartera en el segmento de consumo.
“Domu está enfocada en bancos, en consumer lending. Nosotros estamos enfocados en la parte de commercial lending“, explica Rodríguez.
En Domu, Montes fue el responsable de que la infraestructura soportara 50.000 llamadas diarias y manejó los clientes más complejos de Estados Unidos. Rodríguez, como miembro del equipo fundador, ayudó a llevar la compañía a un millón de dólares en ingresos durante el paso por YC. Ahora, los fundadores de Domu son inversionistas de Zolvo.
La velocidad con la que Zolvo ha avanzado es parte central de su argumento ante los inversionistas. En enero de 2026, luego de validar el problema con más de treinta personas del sector, Rodríguez y Montes decidieron enfocarse completamente en la empresa. Cuatro semanas después tenían US$6.000 en ingresos y más de US$1.000 millones en activos bajo gestión representados en su perspectiva de clientes potenciales.
“En solo cuatro semanas teníamos US$6.000 con este producto. Entonces hay algo ahí y hay un problema, y existe el problema”, dice Rodríguez.
Ese ritmo de ejecución fue precisamente lo que YC evaluó en la entrevista de admisión, que duró apenas cinco minutos, la mitad del tiempo habitual.
“Las preguntas eran para entender qué tanto pudimos aprender de la industria de commercial lending en cuatro semanas”, recuerda Rodríguez. “Son preguntas que uno dice: ‘ah, súper fáciles’, pero cuando estás ahí metido estás cagado del susto.”
El problema técnico que Zolvo ataca tiene una raíz regulatoria y estructural que, paradójicamente, favorece a América Latina. En Colombia, Perú o México existe la factura electrónica como estándar obligatorio. En Estados Unidos, no.
“Nos dimos cuenta de que el verdadero problema es que en Estados Unidos no existe un source of truth“, explica Rodríguez. “De hecho, somos más avanzados que Estados Unidos en ese sentido”.
Esa ausencia obliga a los prestamistas a operar con incertidumbre. Una factura fraudulenta puede significar pérdidas de millones de dólares sin mecanismo de verificación centralizado. Zolvo se posiciona como esa capa de verdad que no existe.
El producto se construye sobre Django, con modelos de OpenAI y Google Gemini, y herramientas como Claude Code, Windsurf y Cursor.
La empresa tiene cuatro personas, que son los dos fundadores, un ingeniero recién contratado y un integrante del equipo operativo. Está en proceso de certificación SOC 2. Sus clientes actuales son prestamistas del segmento medio: entre 10 y 600 millones de dólares en activos bajo gestión, con un punto óptimo en los 200 millones. Pero la visión a largo plazo apunta más arriba. “Ahorita estamos hablando con bancos porque tienen líneas de commercial lending; un Goldman Sachs, un JP Morgan podría ser nuestro cliente”, dice Rodríguez.
Con la aceptación en Y Combinator llega una inversión de 500.000 dólares (125.000 a cambio del 7% de la empresa vía SAFE post-money, y 375.000 adicionales mediante un SAFE sin tope con cláusula MFN) y acceso a la red de alumni más influyente del ecosistema de startups. Rodríguez y Montes planean aprovechar el Demo Day para salir a levantar capital externo.
Por ahora, el foco está en otro lado. “La única métrica que nos importa es agregarle valor a nuestros clientes”, dice Rodríguez. “Si el producto sirve como ya está sirviendo, en un mes va a estar mucho mejor, en tres meses va a estar una locura.”
Zolvo se suma a una lista de al menos treinta compañías fundadas por colombianos que han pasado por Y Combinator en la última década, entre ellas Rappi, Platzi, Truora, Simetrik y Somos Internet.
Era el domingo del Super Bowl cuando Isabela Rodríguez, bogotana de 24 años, se encontró en San Francisco cara a cara con Jared Friedman, uno de los socios de Y Combinator, en medio de una reunión social. Tenía diez segundos para no arruinarlo.
“¿Cuánta gente se le acerca a este man al día a decirle que tiene una idea?”, recuerda. Se tomó una foto con él para que no la olvidara, le escribió un correo esa misma noche y recibió respuesta. El socio de la aceleradora de startups más relevante del mundo le prometió revisar personalmente su aplicación. A minutos de cerrar el plazo de inscripción, Rodríguez y su cofundador Tony Montes, también colombiano, también bogotano, 22 años, enviaron un formulario con la idea de negocio que desde meses atrás tenían en mente.
Semanas después, Y Combinator los aceptó en su cohorte de primavera de 2026.
La empresa que los dos están construyendo se llama Zolvo y apunta a un problema que, según ellos, es invisible para el mundo pero evidente para quienes lo padecen.
Los prestamistas comerciales en Estados Unidos siguen gestionando miles de millones en activos con hojas de cálculo, software de los años noventa y equipos de personas haciendo conciliaciones manuales todo el día.
“Un cliente nos decía: ‘yo pago 3.000 dólares por un software que es viejísimo y aparte de eso me toca contratar una consultora que me costó 100.000 dólares'”, cuenta Rodríguez, en entrevista con Forbes Colombia.
Zolvo reemplaza ese back office con inteligencia artificial. El producto automatiza la conciliación de facturas contra pagos bancarios, la verificación, la cobranza y los reportes.
Montes, que lidera la tecnología como CTO, lo describe con precisión clínica. “Diseño y construyo el motor de reconciliación con IA que procesa y cruza automáticamente facturas contra pagos bancarios, algo que hoy se hace a mano con Excel y software de los 90s”, explica.
La promesa concreta es una reducción de costos operativos superior al 60%.
El mercado que están mirando no es pequeño. El crédito comercial mueve US$10.680 billones globalmente. Solo en Estados Unidos hay más de 12.500 prestamistas comerciales y, según los fundadores, ningún jugador nativo de inteligencia artificial domina el segmento de servicing. El mercado de software para ese nicho ya vale US$4.300 millones y crece a una tasa anual del 13,4%.
Rodríguez y Montes llegaron a Zolvo desde Domu, otra startup de origen colombiano que también pasó por Y Combinator y que utiliza agentes de IA para recuperación de cartera en el segmento de consumo.
“Domu está enfocada en bancos, en consumer lending. Nosotros estamos enfocados en la parte de commercial lending“, explica Rodríguez.
En Domu, Montes fue el responsable de que la infraestructura soportara 50.000 llamadas diarias y manejó los clientes más complejos de Estados Unidos. Rodríguez, como miembro del equipo fundador, ayudó a llevar la compañía a un millón de dólares en ingresos durante el paso por YC. Ahora, los fundadores de Domu son inversionistas de Zolvo.
La velocidad con la que Zolvo ha avanzado es parte central de su argumento ante los inversionistas. En enero de 2026, luego de validar el problema con más de treinta personas del sector, Rodríguez y Montes decidieron enfocarse completamente en la empresa. Cuatro semanas después tenían US$6.000 en ingresos y más de US$1.000 millones en activos bajo gestión representados en su perspectiva de clientes potenciales.
“En solo cuatro semanas teníamos US$6.000 con este producto. Entonces hay algo ahí y hay un problema, y existe el problema”, dice Rodríguez.
Ese ritmo de ejecución fue precisamente lo que YC evaluó en la entrevista de admisión, que duró apenas cinco minutos, la mitad del tiempo habitual.
“Las preguntas eran para entender qué tanto pudimos aprender de la industria de commercial lending en cuatro semanas”, recuerda Rodríguez. “Son preguntas que uno dice: ‘ah, súper fáciles’, pero cuando estás ahí metido estás cagado del susto.”
El problema técnico que Zolvo ataca tiene una raíz regulatoria y estructural que, paradójicamente, favorece a América Latina. En Colombia, Perú o México existe la factura electrónica como estándar obligatorio. En Estados Unidos, no.
“Nos dimos cuenta de que el verdadero problema es que en Estados Unidos no existe un source of truth“, explica Rodríguez. “De hecho, somos más avanzados que Estados Unidos en ese sentido”.
Esa ausencia obliga a los prestamistas a operar con incertidumbre. Una factura fraudulenta puede significar pérdidas de millones de dólares sin mecanismo de verificación centralizado. Zolvo se posiciona como esa capa de verdad que no existe.
El producto se construye sobre Django, con modelos de OpenAI y Google Gemini, y herramientas como Claude Code, Windsurf y Cursor.
La empresa tiene cuatro personas, que son los dos fundadores, un ingeniero recién contratado y un integrante del equipo operativo. Está en proceso de certificación SOC 2. Sus clientes actuales son prestamistas del segmento medio: entre 10 y 600 millones de dólares en activos bajo gestión, con un punto óptimo en los 200 millones. Pero la visión a largo plazo apunta más arriba. “Ahorita estamos hablando con bancos porque tienen líneas de commercial lending; un Goldman Sachs, un JP Morgan podría ser nuestro cliente”, dice Rodríguez.
Con la aceptación en Y Combinator llega una inversión de 500.000 dólares (125.000 a cambio del 7% de la empresa vía SAFE post-money, y 375.000 adicionales mediante un SAFE sin tope con cláusula MFN) y acceso a la red de alumni más influyente del ecosistema de startups. Rodríguez y Montes planean aprovechar el Demo Day para salir a levantar capital externo.
Por ahora, el foco está en otro lado. “La única métrica que nos importa es agregarle valor a nuestros clientes”, dice Rodríguez. “Si el producto sirve como ya está sirviendo, en un mes va a estar mucho mejor, en tres meses va a estar una locura.”
Zolvo se suma a una lista de al menos treinta compañías fundadas por colombianos que han pasado por Y Combinator en la última década, entre ellas Rappi, Platzi, Truora, Simetrik y Somos Internet.