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Durante más de una década, la industria de pagos en América Latina evolucionó desde dispositivos hacia una transformación más profunda: la infraestructura. En ese camino, Geopagos fue protagonista. Fundada hace más de 12 años, impulsó el mPOS y acompañó la transición hacia la omnicanalidad.
Hoy, con capacidades de procesamiento adquirente, da un nuevo paso como “Acquirer in a Box”: una plataforma integral para bancos, adquirentes y agregadores que buscan operar la aceptación de pagos de punta a punta, reduciendo fricciones y ganando control sobre toda la cadena de valor. Justamente, Arturo Ramos, Business Head de Región Andina y Carcam de Geopagos, explica la evolución que ha tenido la empresa y su actual modelo de negocio.
Cuando empezamos, el desafío era que más comercios pudieran aceptar pagos electrónicos. El mPOS bajó costos y eliminó barreras para pymes que estaban fuera del sistema. Ese origen definió nuestro ADN: inclusión, escala y competencia, y marcó una forma de construir soluciones pensando en la realidad de cada mercado.
El mercado crece a doble dígito, pero de forma desigual: la emisión avanzó más rápido que la aceptación, generando un desbalance. Además, la región es heterogénea y suma nuevos desafíos como la IA, que no reemplaza los pagos, sino que actúa como un nuevo canal que automatiza decisiones y transacciones sobre infraestructuras existentes.
Históricamente, convertirse en adquirente fue complejo y costoso. Este modelo reduce barreras: integra procesamiento, conexión con marcas y soluciones para comercios en una sola plataforma. Permite pasar de proyectos de años a implementaciones en semanas, con más control, menor dependencia de terceros y mayor previsibilidad operativa.
Porque combina alta adopción digital con grandes desafíos del lado del comercio. La fragmentación regulatoria, la diversidad de actores y la relevancia del efectivo hacen que la infraestructura sea un factor crítico para escalar y democratizar la adquirencia sin perder estándares.
Son mercados con alto potencial y dinámicas propias. Colombia avanza con un ecosistema cada vez más competitivo, con nuevos adquirentes y mayor protagonismo de fintechs, mientras que Perú muestra una fuerte aceleración en pagos digitales, aunque aún con oportunidades en la expansión de la aceptación en pequeños comercios. En ambos casos, la necesidad es clara: soluciones que permitan escalar rápido, adaptarse a regulaciones locales y responder a una demanda creciente de experiencias de pago simples y eficientes.
Totalmente. Fuimos ampliando nuestra propuesta a medida que el mercado lo demandaba: primero la aceptación presencial, luego el mundo online y ahora el procesamiento adquirente. Es una evolución lógica que responde a lo que necesitan hoy bancos, adquirentes y Fintechs: operar con una infraestructura unificada, flexible y preparada para el crecimiento.
El diferencial estará en la infraestructura. La IA potenciará los pagos, pero sin una base sólida de adquirencia no hay escala posible. La aceptación de pagos ya es un negocio estratégico y quienes inviertan en construir capacidades propias van a tener una ventaja clara en el mediano y largo plazo. En un contexto de creciente competencia, eficiencia y time-to-market serán determinantes.

Durante más de una década, la industria de pagos en América Latina evolucionó desde dispositivos hacia una transformación más profunda: la infraestructura. En ese camino, Geopagos fue protagonista. Fundada hace más de 12 años, impulsó el mPOS y acompañó la transición hacia la omnicanalidad.
Hoy, con capacidades de procesamiento adquirente, da un nuevo paso como “Acquirer in a Box”: una plataforma integral para bancos, adquirentes y agregadores que buscan operar la aceptación de pagos de punta a punta, reduciendo fricciones y ganando control sobre toda la cadena de valor. Justamente, Arturo Ramos, Business Head de Región Andina y Carcam de Geopagos, explica la evolución que ha tenido la empresa y su actual modelo de negocio.
Cuando empezamos, el desafío era que más comercios pudieran aceptar pagos electrónicos. El mPOS bajó costos y eliminó barreras para pymes que estaban fuera del sistema. Ese origen definió nuestro ADN: inclusión, escala y competencia, y marcó una forma de construir soluciones pensando en la realidad de cada mercado.
El mercado crece a doble dígito, pero de forma desigual: la emisión avanzó más rápido que la aceptación, generando un desbalance. Además, la región es heterogénea y suma nuevos desafíos como la IA, que no reemplaza los pagos, sino que actúa como un nuevo canal que automatiza decisiones y transacciones sobre infraestructuras existentes.
Históricamente, convertirse en adquirente fue complejo y costoso. Este modelo reduce barreras: integra procesamiento, conexión con marcas y soluciones para comercios en una sola plataforma. Permite pasar de proyectos de años a implementaciones en semanas, con más control, menor dependencia de terceros y mayor previsibilidad operativa.
Porque combina alta adopción digital con grandes desafíos del lado del comercio. La fragmentación regulatoria, la diversidad de actores y la relevancia del efectivo hacen que la infraestructura sea un factor crítico para escalar y democratizar la adquirencia sin perder estándares.
Son mercados con alto potencial y dinámicas propias. Colombia avanza con un ecosistema cada vez más competitivo, con nuevos adquirentes y mayor protagonismo de fintechs, mientras que Perú muestra una fuerte aceleración en pagos digitales, aunque aún con oportunidades en la expansión de la aceptación en pequeños comercios. En ambos casos, la necesidad es clara: soluciones que permitan escalar rápido, adaptarse a regulaciones locales y responder a una demanda creciente de experiencias de pago simples y eficientes.
Totalmente. Fuimos ampliando nuestra propuesta a medida que el mercado lo demandaba: primero la aceptación presencial, luego el mundo online y ahora el procesamiento adquirente. Es una evolución lógica que responde a lo que necesitan hoy bancos, adquirentes y Fintechs: operar con una infraestructura unificada, flexible y preparada para el crecimiento.
El diferencial estará en la infraestructura. La IA potenciará los pagos, pero sin una base sólida de adquirencia no hay escala posible. La aceptación de pagos ya es un negocio estratégico y quienes inviertan en construir capacidades propias van a tener una ventaja clara en el mediano y largo plazo. En un contexto de creciente competencia, eficiencia y time-to-market serán determinantes.
Durante más de una década, la industria de pagos en América Latina evolucionó desde dispositivos hacia una transformación más profunda: la infraestructura. En ese camino, Geopagos fue protagonista. Fundada hace más de 12 años, impulsó el mPOS y acompañó la transición hacia la omnicanalidad.
Hoy, con capacidades de procesamiento adquirente, da un nuevo paso como “Acquirer in a Box”: una plataforma integral para bancos, adquirentes y agregadores que buscan operar la aceptación de pagos de punta a punta, reduciendo fricciones y ganando control sobre toda la cadena de valor. Justamente, Arturo Ramos, Business Head de Región Andina y Carcam de Geopagos, explica la evolución que ha tenido la empresa y su actual modelo de negocio.
Cuando empezamos, el desafío era que más comercios pudieran aceptar pagos electrónicos. El mPOS bajó costos y eliminó barreras para pymes que estaban fuera del sistema. Ese origen definió nuestro ADN: inclusión, escala y competencia, y marcó una forma de construir soluciones pensando en la realidad de cada mercado.
El mercado crece a doble dígito, pero de forma desigual: la emisión avanzó más rápido que la aceptación, generando un desbalance. Además, la región es heterogénea y suma nuevos desafíos como la IA, que no reemplaza los pagos, sino que actúa como un nuevo canal que automatiza decisiones y transacciones sobre infraestructuras existentes.
Históricamente, convertirse en adquirente fue complejo y costoso. Este modelo reduce barreras: integra procesamiento, conexión con marcas y soluciones para comercios en una sola plataforma. Permite pasar de proyectos de años a implementaciones en semanas, con más control, menor dependencia de terceros y mayor previsibilidad operativa.
Porque combina alta adopción digital con grandes desafíos del lado del comercio. La fragmentación regulatoria, la diversidad de actores y la relevancia del efectivo hacen que la infraestructura sea un factor crítico para escalar y democratizar la adquirencia sin perder estándares.
Son mercados con alto potencial y dinámicas propias. Colombia avanza con un ecosistema cada vez más competitivo, con nuevos adquirentes y mayor protagonismo de fintechs, mientras que Perú muestra una fuerte aceleración en pagos digitales, aunque aún con oportunidades en la expansión de la aceptación en pequeños comercios. En ambos casos, la necesidad es clara: soluciones que permitan escalar rápido, adaptarse a regulaciones locales y responder a una demanda creciente de experiencias de pago simples y eficientes.
Totalmente. Fuimos ampliando nuestra propuesta a medida que el mercado lo demandaba: primero la aceptación presencial, luego el mundo online y ahora el procesamiento adquirente. Es una evolución lógica que responde a lo que necesitan hoy bancos, adquirentes y Fintechs: operar con una infraestructura unificada, flexible y preparada para el crecimiento.
El diferencial estará en la infraestructura. La IA potenciará los pagos, pero sin una base sólida de adquirencia no hay escala posible. La aceptación de pagos ya es un negocio estratégico y quienes inviertan en construir capacidades propias van a tener una ventaja clara en el mediano y largo plazo. En un contexto de creciente competencia, eficiencia y time-to-market serán determinantes.