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Ya comenzó el evento deportivo más importante del planeta: la Copa Mundial de la FIFA 2026. Pero más allá de lo que ocurra en la cancha, el torneo también pondrá a prueba la infraestructura financiera de la región y la capacidad del ecosistema Fintech para procesar millones de pagos entre personas, empresas y comercios de todo el mundo.
La edición de 2026 será histórica por varias razones. Por primera vez participarán 48 selecciones, 16 más que en Qatar 2022, y también será la primera vez que un Mundial tenga tres países anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá.
El resultado se traduce en más viajeros, más reservas de hoteles, más consumo en restaurantes, más compra de entradas y más pagos internacionales. En otras palabras, una enorme presión sobre los sistemas financieros y de pagos.
Las cifras evidencian la magnitud del reto. Se espera una asistencia superior a 6,5 millones de espectadores, más de 1,24 millones de visitantes internacionales solo en Estados Unidos y un gasto turístico cercano a US$6.400 millones, según Tourism Economics.
Como señala Finnosummit, el torneo coincide con un momento clave para la industria financiera:
"Cada uno de esos visitantes llevará en su bolsillo una tarjeta, una wallet o una app emitida bajo las reglas de su propio sistema financiero nacional".
En otras palabras, millones de personas utilizarán simultáneamente distintas formas de pago para moverse entre tres países y cientos de ciudades.
El informe “El gol invisible”, elaborado por Finnosummit, expone que, a diferencia de mundiales anteriores, el ecosistema financiero llega a 2026 con avances significativos en pagos instantáneos. En Qatar 2022, un pago podía aprobarse en segundos, pero la liquidación entre instituciones financieras podía tardar entre tres y cinco días hábiles.
Hoy el panorama es distinto. Sistemas como Pix en Brasil, SPEI en México y FedNow en Estados Unidos están impulsando transferencias prácticamente en tiempo real, reduciendo costos y mejorando la experiencia tanto para consumidores como para comercios.
Uno de los principales desafíos para los aficionados seguirá siendo el costo de pagar en el extranjero.
Como expone Finnosummit, un turista brasileño que gaste alrededor de US$2.000 durante el Mundial podría terminar pagando entre US$80 y US$130 en comisiones asociadas al uso de tarjetas internacionales, entre costos de red, conversión de divisas y cargos por uso en el exterior.
Por esta razón, alternativas como los pagos cuenta a cuenta (A2A), las billeteras digitales y los sistemas de pago instantáneo están ganando protagonismo. Players como dLocal, EBANX, Pomelo, Toku y más, están impulsando infraestructura que permite mover dinero de forma más rápida y eficiente, reduciendo la dependencia de los esquemas tradicionales de tarjetas.
Según estimaciones de la industria, una transacción de US$100 puede costar alrededor de US$2,15 con tarjeta de crédito, frente a apenas US$0,25 utilizando infraestructura A2A.
Uno de los cambios más llamativos de este Mundial será el papel de las stablecoins.
La FIFA aceptó oficialmente pagos en USDC sobre Avalanche C-Chain para la compra de entradas, convirtiendo al torneo en uno de los primeros eventos deportivos masivos donde las stablecoins forman parte del ecosistema oficial de pagos.
Esto significa que algunos aficionados podrán comprar boletos, mantener fondos en una wallet digital o transferir dinero entre amigos utilizando dólares digitales, evitando parte de los costos y la fricción asociados a la conversión de monedas.
La tendencia refleja un movimiento más amplio de la industria. Empresas como Visa, Mastercard y Stripe ya están incorporando stablecoins en distintos procesos de pagos y liquidación.
Al mismo tiempo, Fintechs como Global66, Meru, Lemon, Félix Pago y ARQ están facilitando el uso de dólares digitales para enviar dinero, realizar pagos internacionales, recibir remesas o mantener saldos en monedas estables.
En un evento que reunirá a millones de personas de distintos países, estas soluciones podrían convertirse en una alternativa cada vez más atractiva frente a los métodos tradicionales de cambio de divisas y pagos internacionales.
El Mundial 2026 no solo definirá al próximo campeón del mundo. También mostrará cómo evolucionan los pagos internacionales en una economía cada vez más digital.
Mientras millones de personas viajan entre México, Estados Unidos y Canadá, Fintechs, bancos, billeteras digitales y proveedores de infraestructura financiera enfrentarán su propio desafío: demostrar que mover dinero entre países puede ser rápido, ágil y sin fricciones.
Ya comenzó el evento deportivo más importante del planeta: la Copa Mundial de la FIFA 2026. Pero más allá de lo que ocurra en la cancha, el torneo también pondrá a prueba la infraestructura financiera de la región y la capacidad del ecosistema Fintech para procesar millones de pagos entre personas, empresas y comercios de todo el mundo.
La edición de 2026 será histórica por varias razones. Por primera vez participarán 48 selecciones, 16 más que en Qatar 2022, y también será la primera vez que un Mundial tenga tres países anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá.
El resultado se traduce en más viajeros, más reservas de hoteles, más consumo en restaurantes, más compra de entradas y más pagos internacionales. En otras palabras, una enorme presión sobre los sistemas financieros y de pagos.
Las cifras evidencian la magnitud del reto. Se espera una asistencia superior a 6,5 millones de espectadores, más de 1,24 millones de visitantes internacionales solo en Estados Unidos y un gasto turístico cercano a US$6.400 millones, según Tourism Economics.
Como señala Finnosummit, el torneo coincide con un momento clave para la industria financiera:
"Cada uno de esos visitantes llevará en su bolsillo una tarjeta, una wallet o una app emitida bajo las reglas de su propio sistema financiero nacional".
En otras palabras, millones de personas utilizarán simultáneamente distintas formas de pago para moverse entre tres países y cientos de ciudades.
El informe “El gol invisible”, elaborado por Finnosummit, expone que, a diferencia de mundiales anteriores, el ecosistema financiero llega a 2026 con avances significativos en pagos instantáneos. En Qatar 2022, un pago podía aprobarse en segundos, pero la liquidación entre instituciones financieras podía tardar entre tres y cinco días hábiles.
Hoy el panorama es distinto. Sistemas como Pix en Brasil, SPEI en México y FedNow en Estados Unidos están impulsando transferencias prácticamente en tiempo real, reduciendo costos y mejorando la experiencia tanto para consumidores como para comercios.
Uno de los principales desafíos para los aficionados seguirá siendo el costo de pagar en el extranjero.
Como expone Finnosummit, un turista brasileño que gaste alrededor de US$2.000 durante el Mundial podría terminar pagando entre US$80 y US$130 en comisiones asociadas al uso de tarjetas internacionales, entre costos de red, conversión de divisas y cargos por uso en el exterior.
Por esta razón, alternativas como los pagos cuenta a cuenta (A2A), las billeteras digitales y los sistemas de pago instantáneo están ganando protagonismo. Players como dLocal, EBANX, Pomelo, Toku y más, están impulsando infraestructura que permite mover dinero de forma más rápida y eficiente, reduciendo la dependencia de los esquemas tradicionales de tarjetas.
Según estimaciones de la industria, una transacción de US$100 puede costar alrededor de US$2,15 con tarjeta de crédito, frente a apenas US$0,25 utilizando infraestructura A2A.
Uno de los cambios más llamativos de este Mundial será el papel de las stablecoins.
La FIFA aceptó oficialmente pagos en USDC sobre Avalanche C-Chain para la compra de entradas, convirtiendo al torneo en uno de los primeros eventos deportivos masivos donde las stablecoins forman parte del ecosistema oficial de pagos.
Esto significa que algunos aficionados podrán comprar boletos, mantener fondos en una wallet digital o transferir dinero entre amigos utilizando dólares digitales, evitando parte de los costos y la fricción asociados a la conversión de monedas.
La tendencia refleja un movimiento más amplio de la industria. Empresas como Visa, Mastercard y Stripe ya están incorporando stablecoins en distintos procesos de pagos y liquidación.
Al mismo tiempo, Fintechs como Global66, Meru, Lemon, Félix Pago y ARQ están facilitando el uso de dólares digitales para enviar dinero, realizar pagos internacionales, recibir remesas o mantener saldos en monedas estables.
En un evento que reunirá a millones de personas de distintos países, estas soluciones podrían convertirse en una alternativa cada vez más atractiva frente a los métodos tradicionales de cambio de divisas y pagos internacionales.
El Mundial 2026 no solo definirá al próximo campeón del mundo. También mostrará cómo evolucionan los pagos internacionales en una economía cada vez más digital.
Mientras millones de personas viajan entre México, Estados Unidos y Canadá, Fintechs, bancos, billeteras digitales y proveedores de infraestructura financiera enfrentarán su propio desafío: demostrar que mover dinero entre países puede ser rápido, ágil y sin fricciones.
Ya comenzó el evento deportivo más importante del planeta: la Copa Mundial de la FIFA 2026. Pero más allá de lo que ocurra en la cancha, el torneo también pondrá a prueba la infraestructura financiera de la región y la capacidad del ecosistema Fintech para procesar millones de pagos entre personas, empresas y comercios de todo el mundo.
La edición de 2026 será histórica por varias razones. Por primera vez participarán 48 selecciones, 16 más que en Qatar 2022, y también será la primera vez que un Mundial tenga tres países anfitriones: Estados Unidos, México y Canadá.
El resultado se traduce en más viajeros, más reservas de hoteles, más consumo en restaurantes, más compra de entradas y más pagos internacionales. En otras palabras, una enorme presión sobre los sistemas financieros y de pagos.
Las cifras evidencian la magnitud del reto. Se espera una asistencia superior a 6,5 millones de espectadores, más de 1,24 millones de visitantes internacionales solo en Estados Unidos y un gasto turístico cercano a US$6.400 millones, según Tourism Economics.
Como señala Finnosummit, el torneo coincide con un momento clave para la industria financiera:
"Cada uno de esos visitantes llevará en su bolsillo una tarjeta, una wallet o una app emitida bajo las reglas de su propio sistema financiero nacional".
En otras palabras, millones de personas utilizarán simultáneamente distintas formas de pago para moverse entre tres países y cientos de ciudades.
El informe “El gol invisible”, elaborado por Finnosummit, expone que, a diferencia de mundiales anteriores, el ecosistema financiero llega a 2026 con avances significativos en pagos instantáneos. En Qatar 2022, un pago podía aprobarse en segundos, pero la liquidación entre instituciones financieras podía tardar entre tres y cinco días hábiles.
Hoy el panorama es distinto. Sistemas como Pix en Brasil, SPEI en México y FedNow en Estados Unidos están impulsando transferencias prácticamente en tiempo real, reduciendo costos y mejorando la experiencia tanto para consumidores como para comercios.
Uno de los principales desafíos para los aficionados seguirá siendo el costo de pagar en el extranjero.
Como expone Finnosummit, un turista brasileño que gaste alrededor de US$2.000 durante el Mundial podría terminar pagando entre US$80 y US$130 en comisiones asociadas al uso de tarjetas internacionales, entre costos de red, conversión de divisas y cargos por uso en el exterior.
Por esta razón, alternativas como los pagos cuenta a cuenta (A2A), las billeteras digitales y los sistemas de pago instantáneo están ganando protagonismo. Players como dLocal, EBANX, Pomelo, Toku y más, están impulsando infraestructura que permite mover dinero de forma más rápida y eficiente, reduciendo la dependencia de los esquemas tradicionales de tarjetas.
Según estimaciones de la industria, una transacción de US$100 puede costar alrededor de US$2,15 con tarjeta de crédito, frente a apenas US$0,25 utilizando infraestructura A2A.
Uno de los cambios más llamativos de este Mundial será el papel de las stablecoins.
La FIFA aceptó oficialmente pagos en USDC sobre Avalanche C-Chain para la compra de entradas, convirtiendo al torneo en uno de los primeros eventos deportivos masivos donde las stablecoins forman parte del ecosistema oficial de pagos.
Esto significa que algunos aficionados podrán comprar boletos, mantener fondos en una wallet digital o transferir dinero entre amigos utilizando dólares digitales, evitando parte de los costos y la fricción asociados a la conversión de monedas.
La tendencia refleja un movimiento más amplio de la industria. Empresas como Visa, Mastercard y Stripe ya están incorporando stablecoins en distintos procesos de pagos y liquidación.
Al mismo tiempo, Fintechs como Global66, Meru, Lemon, Félix Pago y ARQ están facilitando el uso de dólares digitales para enviar dinero, realizar pagos internacionales, recibir remesas o mantener saldos en monedas estables.
En un evento que reunirá a millones de personas de distintos países, estas soluciones podrían convertirse en una alternativa cada vez más atractiva frente a los métodos tradicionales de cambio de divisas y pagos internacionales.
El Mundial 2026 no solo definirá al próximo campeón del mundo. También mostrará cómo evolucionan los pagos internacionales en una economía cada vez más digital.
Mientras millones de personas viajan entre México, Estados Unidos y Canadá, Fintechs, bancos, billeteras digitales y proveedores de infraestructura financiera enfrentarán su propio desafío: demostrar que mover dinero entre países puede ser rápido, ágil y sin fricciones.