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Cada vez más bancos, Fintechs y empresas del sector cripto necesitan lanzar programas de tarjetas que operen más allá de las fronteras de un solo país. Validar la demanda en nuevos mercados, pagar a equipos distribuidos globalmente o permitir que los usuarios utilicen sus saldos en dólares o stablecoins en cualquier parte del mundo son desafíos que ya no pueden resolverse replicando una infraestructura local en cada mercado.
Para responder a esta necesidad, Pomelo desarrolló Global Card, su solución de emisión global de tarjetas. Esta permite a las empresas lanzar tarjetas Visa o Mastercard denominadas en dólares o stablecoins en más de 150 países, mediante una única integración tecnológica y sin necesidad de establecer presencia física, obtener licencias locales u operar una infraestructura diferente en cada país.
Históricamente, expandir un programa de tarjetas implicaba desarrollar infraestructura, cumplir requisitos regulatorios, establecer relaciones financieras y realizar integraciones específicas para cada nuevo mercado. Este modelo sigue siendo una alternativa válida para las estrategias centradas en operaciones locales.
Sin embargo, la internacionalización de los negocios ha creado una nueva realidad. Actualmente, las empresas necesitan validar mercados con rapidez, lanzar productos en varios países y ofrecer una experiencia consistente a sus usuarios, sin tener que replicar sus operaciones en cada territorio.
"El interés que observamos en empresas de América, Europa, Oriente Medio y Asia confirma que la necesidad de una infraestructura de emisión global trasciende regiones, sectores y modelos de negocio. Cada vez más empresas buscan expandir sus operaciones con mayor rapidez y menor complejidad, y la Tarjeta Global está diseñada para impulsar esta transformación". - Alfonso Torreguitar, Jefe de Cuentas Regionales
Una tarjeta global facilita la expansión hacia nuevos mercados sin necesidad de establecer presencia física ni desarrollar infraestructura bancaria en cada país. Entre sus principales beneficios se encuentran:
Este enfoque cobra aún más sentido cuando no es necesaria una presencia local, cuando el objetivo es emitir tarjetas desde un solo país a múltiples mercados, en modelos de negocio intrínsecamente globales (como plataformas de criptomonedas o remesas internacionales) y, en general, cuando se prioriza la simplicidad operativa sobre la construcción de una infraestructura específica para cada país.
La decisión de emitir una tarjeta global puede responder a distintos objetivos estratégicos, más allá de la expansión internacional. Como:
Uno de los principales aprendizajes del mercado es que no existe un único modelo de emisión adecuado para todos los negocios.
Por esta razón, cada vez más empresas adoptan estrategias híbridas. Un modelo global puede utilizarse para validar nuevos mercados y acelerar la expansión internacional, mientras que la emisión local permite profundizar las operaciones en países que representan una oportunidad estratégica a largo plazo.
La ventaja no está necesariamente en elegir entre emisión local o global, sino en contar con la flexibilidad para adoptar el modelo más adecuado en cada etapa del crecimiento.
"La clave no reside en elegir una sola opción, sino en combinarlas de forma inteligente. Nuestras tarjetas locales y globales lo demuestran: es posible operar con moneda local, dólares o stablecoins, según lo que resulte más conveniente para cada negocio." - Gastón Irigoyen, Director ejecutivo y cofundador de Pomelo
Global Card representa más que una nueva solución dentro del portafolio de Pomelo. La iniciativa marca un paso en la construcción de una infraestructura orientada a eliminar barreras para la expansión internacional y simplificar la forma en que bancos, Fintechs y empresas lanzan programas de tarjetas en diferentes mercados.
Con alcance global, tecnología propia, operación de principio a fin y una infraestructura que integra la emisión local y global en una misma plataforma, Pomelo busca ampliar las capacidades que sus clientes necesitan para crecer con mayor velocidad, flexibilidad y eficiencia.
El desafío de la industria ya no consiste únicamente en emitir tarjetas en un país, sino en desarrollar experiencias financieras que acompañen a los usuarios y negocios en cualquier mercado del mundo.
Global Card es la solución de emisión global de Pomelo, diseñada para que bancos, Fintechs y empresas lancen tarjetas Visa y Mastercard denominadas en dólares o stablecoins en más de 150 países mediante una única integración tecnológica, sin necesidad de contar con presencia física o infraestructura local en cada mercado.
Global Card permite emitir tarjetas para usuarios en más de 150 países mediante una única integración, sin necesidad de abrir entidades locales ni integrar proveedores diferentes en cada mercado. Los requisitos regulatorios y operativos aplicables deben evaluarse según el país y el programa.
Sí. Según Pomelo, las tarjetas globales pueden estar denominadas en dólares estadounidenses (USD) o ser nativas en stablecoins, con liquidación en USD o USDC, según las necesidades del negocio.
La solución permite emitir tarjetas Visa y Mastercard mediante BIN preasignados, con el objetivo de reducir el tiempo necesario para lanzar nuevos programas.
La liquidación se realiza de forma centralizada en USD o USDC. Pomelo gestiona la conciliación con las redes de tarjetas y la administración de garantías (collateral) para facilitar la liquidación diaria de las operaciones en los mercados donde funciona el programa.
Sí. Pomelo señala que integra la emisión local en América Latina y la emisión global en una misma infraestructura. Las empresas pueden utilizar las tarjetas globales para validar nuevos mercados y acelerar su expansión, mientras recurren a la emisión local para profundizar sus operaciones en países estratégicos.
La emisión local ofrece mayor adaptación regulatoria y comercial a cada mercado, así como posibilidades de personalización, pero puede requerir BIN y estructuras operativas específicas. La emisión global prioriza el alcance internacional, la velocidad de expansión y la centralización de las operaciones.
La Global Card ya opera con clientes en América, Europa, Medio Oriente, Asia y África.
Su infraestructura cumple con PCI DSS, ISO 27001 y el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR). También incorpora monitoreo continuo de transacciones, procesos de verificación de identidad KYC/KYB, autenticación 3DS, CVV dinámico y detección de fraude en tiempo real mediante FICO Falcon.
Global Card está dirigida a Fintechs y bancos digitales, empresas de criptoactivos, servicios de remesas y cambio de divisas, soluciones de nómina, negocios de la economía de creadores (creator economy), gestión patrimonial y programas de tarjetas corporativas, entre otros modelos con alcance internacional.
Los BIN preasignados, la integración simplificada y la emisión instantánea de tarjetas virtuales permiten reducir significativamente el tiempo de lanzamiento frente al desarrollo de una infraestructura de emisión local en cada mercado. El plazo concreto depende de las características y los requisitos de cada programa.
Cada vez más bancos, Fintechs y empresas del sector cripto necesitan lanzar programas de tarjetas que operen más allá de las fronteras de un solo país. Validar la demanda en nuevos mercados, pagar a equipos distribuidos globalmente o permitir que los usuarios utilicen sus saldos en dólares o stablecoins en cualquier parte del mundo son desafíos que ya no pueden resolverse replicando una infraestructura local en cada mercado.
Para responder a esta necesidad, Pomelo desarrolló Global Card, su solución de emisión global de tarjetas. Esta permite a las empresas lanzar tarjetas Visa o Mastercard denominadas en dólares o stablecoins en más de 150 países, mediante una única integración tecnológica y sin necesidad de establecer presencia física, obtener licencias locales u operar una infraestructura diferente en cada país.
Históricamente, expandir un programa de tarjetas implicaba desarrollar infraestructura, cumplir requisitos regulatorios, establecer relaciones financieras y realizar integraciones específicas para cada nuevo mercado. Este modelo sigue siendo una alternativa válida para las estrategias centradas en operaciones locales.
Sin embargo, la internacionalización de los negocios ha creado una nueva realidad. Actualmente, las empresas necesitan validar mercados con rapidez, lanzar productos en varios países y ofrecer una experiencia consistente a sus usuarios, sin tener que replicar sus operaciones en cada territorio.
"El interés que observamos en empresas de América, Europa, Oriente Medio y Asia confirma que la necesidad de una infraestructura de emisión global trasciende regiones, sectores y modelos de negocio. Cada vez más empresas buscan expandir sus operaciones con mayor rapidez y menor complejidad, y la Tarjeta Global está diseñada para impulsar esta transformación". - Alfonso Torreguitar, Jefe de Cuentas Regionales
Una tarjeta global facilita la expansión hacia nuevos mercados sin necesidad de establecer presencia física ni desarrollar infraestructura bancaria en cada país. Entre sus principales beneficios se encuentran:
Este enfoque cobra aún más sentido cuando no es necesaria una presencia local, cuando el objetivo es emitir tarjetas desde un solo país a múltiples mercados, en modelos de negocio intrínsecamente globales (como plataformas de criptomonedas o remesas internacionales) y, en general, cuando se prioriza la simplicidad operativa sobre la construcción de una infraestructura específica para cada país.
La decisión de emitir una tarjeta global puede responder a distintos objetivos estratégicos, más allá de la expansión internacional. Como:
Uno de los principales aprendizajes del mercado es que no existe un único modelo de emisión adecuado para todos los negocios.
Por esta razón, cada vez más empresas adoptan estrategias híbridas. Un modelo global puede utilizarse para validar nuevos mercados y acelerar la expansión internacional, mientras que la emisión local permite profundizar las operaciones en países que representan una oportunidad estratégica a largo plazo.
La ventaja no está necesariamente en elegir entre emisión local o global, sino en contar con la flexibilidad para adoptar el modelo más adecuado en cada etapa del crecimiento.
"La clave no reside en elegir una sola opción, sino en combinarlas de forma inteligente. Nuestras tarjetas locales y globales lo demuestran: es posible operar con moneda local, dólares o stablecoins, según lo que resulte más conveniente para cada negocio." - Gastón Irigoyen, Director ejecutivo y cofundador de Pomelo
Global Card representa más que una nueva solución dentro del portafolio de Pomelo. La iniciativa marca un paso en la construcción de una infraestructura orientada a eliminar barreras para la expansión internacional y simplificar la forma en que bancos, Fintechs y empresas lanzan programas de tarjetas en diferentes mercados.
Con alcance global, tecnología propia, operación de principio a fin y una infraestructura que integra la emisión local y global en una misma plataforma, Pomelo busca ampliar las capacidades que sus clientes necesitan para crecer con mayor velocidad, flexibilidad y eficiencia.
El desafío de la industria ya no consiste únicamente en emitir tarjetas en un país, sino en desarrollar experiencias financieras que acompañen a los usuarios y negocios en cualquier mercado del mundo.
Global Card es la solución de emisión global de Pomelo, diseñada para que bancos, Fintechs y empresas lancen tarjetas Visa y Mastercard denominadas en dólares o stablecoins en más de 150 países mediante una única integración tecnológica, sin necesidad de contar con presencia física o infraestructura local en cada mercado.
Global Card permite emitir tarjetas para usuarios en más de 150 países mediante una única integración, sin necesidad de abrir entidades locales ni integrar proveedores diferentes en cada mercado. Los requisitos regulatorios y operativos aplicables deben evaluarse según el país y el programa.
Sí. Según Pomelo, las tarjetas globales pueden estar denominadas en dólares estadounidenses (USD) o ser nativas en stablecoins, con liquidación en USD o USDC, según las necesidades del negocio.
La solución permite emitir tarjetas Visa y Mastercard mediante BIN preasignados, con el objetivo de reducir el tiempo necesario para lanzar nuevos programas.
La liquidación se realiza de forma centralizada en USD o USDC. Pomelo gestiona la conciliación con las redes de tarjetas y la administración de garantías (collateral) para facilitar la liquidación diaria de las operaciones en los mercados donde funciona el programa.
Sí. Pomelo señala que integra la emisión local en América Latina y la emisión global en una misma infraestructura. Las empresas pueden utilizar las tarjetas globales para validar nuevos mercados y acelerar su expansión, mientras recurren a la emisión local para profundizar sus operaciones en países estratégicos.
La emisión local ofrece mayor adaptación regulatoria y comercial a cada mercado, así como posibilidades de personalización, pero puede requerir BIN y estructuras operativas específicas. La emisión global prioriza el alcance internacional, la velocidad de expansión y la centralización de las operaciones.
La Global Card ya opera con clientes en América, Europa, Medio Oriente, Asia y África.
Su infraestructura cumple con PCI DSS, ISO 27001 y el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR). También incorpora monitoreo continuo de transacciones, procesos de verificación de identidad KYC/KYB, autenticación 3DS, CVV dinámico y detección de fraude en tiempo real mediante FICO Falcon.
Global Card está dirigida a Fintechs y bancos digitales, empresas de criptoactivos, servicios de remesas y cambio de divisas, soluciones de nómina, negocios de la economía de creadores (creator economy), gestión patrimonial y programas de tarjetas corporativas, entre otros modelos con alcance internacional.
Los BIN preasignados, la integración simplificada y la emisión instantánea de tarjetas virtuales permiten reducir significativamente el tiempo de lanzamiento frente al desarrollo de una infraestructura de emisión local en cada mercado. El plazo concreto depende de las características y los requisitos de cada programa.
Cada vez más bancos, Fintechs y empresas del sector cripto necesitan lanzar programas de tarjetas que operen más allá de las fronteras de un solo país. Validar la demanda en nuevos mercados, pagar a equipos distribuidos globalmente o permitir que los usuarios utilicen sus saldos en dólares o stablecoins en cualquier parte del mundo son desafíos que ya no pueden resolverse replicando una infraestructura local en cada mercado.
Para responder a esta necesidad, Pomelo desarrolló Global Card, su solución de emisión global de tarjetas. Esta permite a las empresas lanzar tarjetas Visa o Mastercard denominadas en dólares o stablecoins en más de 150 países, mediante una única integración tecnológica y sin necesidad de establecer presencia física, obtener licencias locales u operar una infraestructura diferente en cada país.
Históricamente, expandir un programa de tarjetas implicaba desarrollar infraestructura, cumplir requisitos regulatorios, establecer relaciones financieras y realizar integraciones específicas para cada nuevo mercado. Este modelo sigue siendo una alternativa válida para las estrategias centradas en operaciones locales.
Sin embargo, la internacionalización de los negocios ha creado una nueva realidad. Actualmente, las empresas necesitan validar mercados con rapidez, lanzar productos en varios países y ofrecer una experiencia consistente a sus usuarios, sin tener que replicar sus operaciones en cada territorio.
"El interés que observamos en empresas de América, Europa, Oriente Medio y Asia confirma que la necesidad de una infraestructura de emisión global trasciende regiones, sectores y modelos de negocio. Cada vez más empresas buscan expandir sus operaciones con mayor rapidez y menor complejidad, y la Tarjeta Global está diseñada para impulsar esta transformación". - Alfonso Torreguitar, Jefe de Cuentas Regionales
Una tarjeta global facilita la expansión hacia nuevos mercados sin necesidad de establecer presencia física ni desarrollar infraestructura bancaria en cada país. Entre sus principales beneficios se encuentran:
Este enfoque cobra aún más sentido cuando no es necesaria una presencia local, cuando el objetivo es emitir tarjetas desde un solo país a múltiples mercados, en modelos de negocio intrínsecamente globales (como plataformas de criptomonedas o remesas internacionales) y, en general, cuando se prioriza la simplicidad operativa sobre la construcción de una infraestructura específica para cada país.
La decisión de emitir una tarjeta global puede responder a distintos objetivos estratégicos, más allá de la expansión internacional. Como:
Uno de los principales aprendizajes del mercado es que no existe un único modelo de emisión adecuado para todos los negocios.
Por esta razón, cada vez más empresas adoptan estrategias híbridas. Un modelo global puede utilizarse para validar nuevos mercados y acelerar la expansión internacional, mientras que la emisión local permite profundizar las operaciones en países que representan una oportunidad estratégica a largo plazo.
La ventaja no está necesariamente en elegir entre emisión local o global, sino en contar con la flexibilidad para adoptar el modelo más adecuado en cada etapa del crecimiento.
"La clave no reside en elegir una sola opción, sino en combinarlas de forma inteligente. Nuestras tarjetas locales y globales lo demuestran: es posible operar con moneda local, dólares o stablecoins, según lo que resulte más conveniente para cada negocio." - Gastón Irigoyen, Director ejecutivo y cofundador de Pomelo
Global Card representa más que una nueva solución dentro del portafolio de Pomelo. La iniciativa marca un paso en la construcción de una infraestructura orientada a eliminar barreras para la expansión internacional y simplificar la forma en que bancos, Fintechs y empresas lanzan programas de tarjetas en diferentes mercados.
Con alcance global, tecnología propia, operación de principio a fin y una infraestructura que integra la emisión local y global en una misma plataforma, Pomelo busca ampliar las capacidades que sus clientes necesitan para crecer con mayor velocidad, flexibilidad y eficiencia.
El desafío de la industria ya no consiste únicamente en emitir tarjetas en un país, sino en desarrollar experiencias financieras que acompañen a los usuarios y negocios en cualquier mercado del mundo.
Global Card es la solución de emisión global de Pomelo, diseñada para que bancos, Fintechs y empresas lancen tarjetas Visa y Mastercard denominadas en dólares o stablecoins en más de 150 países mediante una única integración tecnológica, sin necesidad de contar con presencia física o infraestructura local en cada mercado.
Global Card permite emitir tarjetas para usuarios en más de 150 países mediante una única integración, sin necesidad de abrir entidades locales ni integrar proveedores diferentes en cada mercado. Los requisitos regulatorios y operativos aplicables deben evaluarse según el país y el programa.
Sí. Según Pomelo, las tarjetas globales pueden estar denominadas en dólares estadounidenses (USD) o ser nativas en stablecoins, con liquidación en USD o USDC, según las necesidades del negocio.
La solución permite emitir tarjetas Visa y Mastercard mediante BIN preasignados, con el objetivo de reducir el tiempo necesario para lanzar nuevos programas.
La liquidación se realiza de forma centralizada en USD o USDC. Pomelo gestiona la conciliación con las redes de tarjetas y la administración de garantías (collateral) para facilitar la liquidación diaria de las operaciones en los mercados donde funciona el programa.
Sí. Pomelo señala que integra la emisión local en América Latina y la emisión global en una misma infraestructura. Las empresas pueden utilizar las tarjetas globales para validar nuevos mercados y acelerar su expansión, mientras recurren a la emisión local para profundizar sus operaciones en países estratégicos.
La emisión local ofrece mayor adaptación regulatoria y comercial a cada mercado, así como posibilidades de personalización, pero puede requerir BIN y estructuras operativas específicas. La emisión global prioriza el alcance internacional, la velocidad de expansión y la centralización de las operaciones.
La Global Card ya opera con clientes en América, Europa, Medio Oriente, Asia y África.
Su infraestructura cumple con PCI DSS, ISO 27001 y el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR). También incorpora monitoreo continuo de transacciones, procesos de verificación de identidad KYC/KYB, autenticación 3DS, CVV dinámico y detección de fraude en tiempo real mediante FICO Falcon.
Global Card está dirigida a Fintechs y bancos digitales, empresas de criptoactivos, servicios de remesas y cambio de divisas, soluciones de nómina, negocios de la economía de creadores (creator economy), gestión patrimonial y programas de tarjetas corporativas, entre otros modelos con alcance internacional.
Los BIN preasignados, la integración simplificada y la emisión instantánea de tarjetas virtuales permiten reducir significativamente el tiempo de lanzamiento frente al desarrollo de una infraestructura de emisión local en cada mercado. El plazo concreto depende de las características y los requisitos de cada programa.