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El 15 y 16 de octubre se llevó a cabo en Ecuador el CLAB 2026 (XXVI Congreso Latinoamericano de Tecnología e Innovación), uno de los encuentros relevantes para la tecnología, la innovación y la transformación digital del sector financiero en América Latina. Organizado por la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN) y la Asociación de Bancos del Ecuador (Asobanca), el evento reunió a speakers nacionales e internacionales, líderes de la banca, startups y empresas tecnológicas.
Uno de los espacios de discusión fue el panel “¿Quién liderará la próxima década de pagos en Latinoamérica?”, con la participación de Agustín Parodi, Chief Business Officer de Geopagos, y Gandhi Trujillo, Head of Payments de Banco Pichincha. La conversación fue moderada por Edwin Zácipa, CEO y fundador de Latam Fintech Hub, y abordó los desafíos para construir un ecosistema de pagos más integrado, innovador y accesible en la región.
La conversación comenzó con una mirada al ecosistema de pagos digitales de Ecuador y su evolución frente a otros mercados de la región. Los panelistas destacaron cómo el país aceleró su digitalización durante los últimos años, aunque todavía enfrenta retos para extender los pagos electrónicos a más comercios y consolidar un ecosistema más dinámico.
Durante el panel se destacaron tres puntos: el crecimiento de los pagos digitales, impulsado por una mayor adopción de las transferencias electrónicas; los avances regulatorios hacia la interoperabilidad, que buscan conectar a los distintos participantes del sistema; y los desafíos para ampliar la aceptación de pagos digitales en los comercios, especialmente en los pequeños negocios.
Sobre este último punto, Agustín Parodi señaló que la digitalización de las transferencias entre personas y cuentas no necesariamente se traduce en una mayor aceptación de pagos electrónicos en los puntos de venta.
“Ecuador avanzó mucho en digitalizar la transferencia de dinero entre personas y cuentas, pero todavía tiene que profundizar la digitalización del pago en el punto de venta. La brecha no se cierra solamente emitiendo más tarjetas, abriendo más cuentas o sumando más usuarios a las billeteras. Se cierra haciendo que aceptar pagos digitales sea simple, interoperable, accesible y rentable para el comercio.”, aseguró
La interoperabilidad también ocupó un lugar central en la conversación. Desde Banco Pichincha se ha impulsado el diálogo con distintos actores de la industria sobre cómo desarrollar un sistema de pagos inmediatos interoperable y multinodo que contribuya a reducir la dependencia del efectivo y amplíe la aceptación de pagos electrónicos en los pequeños comercios.
Para avanzar en esa dirección, hay aspectos que requieren atención, como los ajustes normativos, el desarrollo de infraestructura y el acceso de los distintos participantes al sistema. El objetivo es que las transferencias digitales no se limiten a mover dinero entre cuentas, sino que también faciliten los pagos cotidianos en comercios.
Otro de los temas abordados fue la infraestructura necesaria para ampliar la competencia en el negocio de la adquirencia. Según Agustín Parodi, una de las principales barreras de entrada es la complejidad de operar de punta a punta, pues implica integrar múltiples proveedores, cumplir certificaciones y asumir costos operativos importantes.
A esto se suma el uso de plataformas heredadas que dificultan la incorporación de nuevos medios de pago y la adaptación a cambios regulatorios:
“Gran parte de la infraestructura de pagos de la región sigue operando sobre plataformas heredadas, fragmentadas y, en muchos casos, no nativas de nube. En la práctica, eso significa que incorporar un nuevo medio de pago, actualizar reglas de riesgo o adaptarse a un cambio regulatorio puede convertirse en un proyecto de meses, con costo y riesgo operativo.”, explicó Parodi
Frente a estos desafíos, el ejecutivo destacó la importancia de contar con tecnología flexible, preparada para responder a los avances en interoperabilidad y a nuevas formas de comercio, como los pagos iniciados por agentes de inteligencia artificial.
Como respuesta a estas barreras, presentó Acquirer in a Box, una plataforma modular, en la nube y de marca blanca que integra en un solo lugar la aceptación de pagos físicos y digitales, la autorización, la conciliación, la liquidación y la prevención del fraude. La solución busca reducir el tiempo de entrada al mercado a entre tres y seis meses, frente a los años que podía tomar desarrollar una infraestructura propia, y facilitar el acceso de nuevos jugadores al negocio de la adquirencia en Latinoamérica.
La conversación en CLAB 2026 dejó claro que el futuro de los pagos en Latinoamérica no dependerá únicamente de desarrollar nuevas tecnologías, sino también de lograr que sean accesibles, interoperables y útiles para quienes las utilizan a diario. Para Ecuador y el resto de la región, el reto será conectar los avances regulatorios y tecnológicos con las necesidades de los comercios y los usuarios. En ese camino, la colaboración entre bancos, Fintechs y proveedores de infraestructura será clave para ampliar la aceptación de los pagos digitales y construir un ecosistema más competitivo.
El 15 y 16 de octubre se llevó a cabo en Ecuador el CLAB 2026 (XXVI Congreso Latinoamericano de Tecnología e Innovación), uno de los encuentros relevantes para la tecnología, la innovación y la transformación digital del sector financiero en América Latina. Organizado por la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN) y la Asociación de Bancos del Ecuador (Asobanca), el evento reunió a speakers nacionales e internacionales, líderes de la banca, startups y empresas tecnológicas.
Uno de los espacios de discusión fue el panel “¿Quién liderará la próxima década de pagos en Latinoamérica?”, con la participación de Agustín Parodi, Chief Business Officer de Geopagos, y Gandhi Trujillo, Head of Payments de Banco Pichincha. La conversación fue moderada por Edwin Zácipa, CEO y fundador de Latam Fintech Hub, y abordó los desafíos para construir un ecosistema de pagos más integrado, innovador y accesible en la región.
La conversación comenzó con una mirada al ecosistema de pagos digitales de Ecuador y su evolución frente a otros mercados de la región. Los panelistas destacaron cómo el país aceleró su digitalización durante los últimos años, aunque todavía enfrenta retos para extender los pagos electrónicos a más comercios y consolidar un ecosistema más dinámico.
Durante el panel se destacaron tres puntos: el crecimiento de los pagos digitales, impulsado por una mayor adopción de las transferencias electrónicas; los avances regulatorios hacia la interoperabilidad, que buscan conectar a los distintos participantes del sistema; y los desafíos para ampliar la aceptación de pagos digitales en los comercios, especialmente en los pequeños negocios.
Sobre este último punto, Agustín Parodi señaló que la digitalización de las transferencias entre personas y cuentas no necesariamente se traduce en una mayor aceptación de pagos electrónicos en los puntos de venta.
“Ecuador avanzó mucho en digitalizar la transferencia de dinero entre personas y cuentas, pero todavía tiene que profundizar la digitalización del pago en el punto de venta. La brecha no se cierra solamente emitiendo más tarjetas, abriendo más cuentas o sumando más usuarios a las billeteras. Se cierra haciendo que aceptar pagos digitales sea simple, interoperable, accesible y rentable para el comercio.”, aseguró
La interoperabilidad también ocupó un lugar central en la conversación. Desde Banco Pichincha se ha impulsado el diálogo con distintos actores de la industria sobre cómo desarrollar un sistema de pagos inmediatos interoperable y multinodo que contribuya a reducir la dependencia del efectivo y amplíe la aceptación de pagos electrónicos en los pequeños comercios.
Para avanzar en esa dirección, hay aspectos que requieren atención, como los ajustes normativos, el desarrollo de infraestructura y el acceso de los distintos participantes al sistema. El objetivo es que las transferencias digitales no se limiten a mover dinero entre cuentas, sino que también faciliten los pagos cotidianos en comercios.
Otro de los temas abordados fue la infraestructura necesaria para ampliar la competencia en el negocio de la adquirencia. Según Agustín Parodi, una de las principales barreras de entrada es la complejidad de operar de punta a punta, pues implica integrar múltiples proveedores, cumplir certificaciones y asumir costos operativos importantes.
A esto se suma el uso de plataformas heredadas que dificultan la incorporación de nuevos medios de pago y la adaptación a cambios regulatorios:
“Gran parte de la infraestructura de pagos de la región sigue operando sobre plataformas heredadas, fragmentadas y, en muchos casos, no nativas de nube. En la práctica, eso significa que incorporar un nuevo medio de pago, actualizar reglas de riesgo o adaptarse a un cambio regulatorio puede convertirse en un proyecto de meses, con costo y riesgo operativo.”, explicó Parodi
Frente a estos desafíos, el ejecutivo destacó la importancia de contar con tecnología flexible, preparada para responder a los avances en interoperabilidad y a nuevas formas de comercio, como los pagos iniciados por agentes de inteligencia artificial.
Como respuesta a estas barreras, presentó Acquirer in a Box, una plataforma modular, en la nube y de marca blanca que integra en un solo lugar la aceptación de pagos físicos y digitales, la autorización, la conciliación, la liquidación y la prevención del fraude. La solución busca reducir el tiempo de entrada al mercado a entre tres y seis meses, frente a los años que podía tomar desarrollar una infraestructura propia, y facilitar el acceso de nuevos jugadores al negocio de la adquirencia en Latinoamérica.
La conversación en CLAB 2026 dejó claro que el futuro de los pagos en Latinoamérica no dependerá únicamente de desarrollar nuevas tecnologías, sino también de lograr que sean accesibles, interoperables y útiles para quienes las utilizan a diario. Para Ecuador y el resto de la región, el reto será conectar los avances regulatorios y tecnológicos con las necesidades de los comercios y los usuarios. En ese camino, la colaboración entre bancos, Fintechs y proveedores de infraestructura será clave para ampliar la aceptación de los pagos digitales y construir un ecosistema más competitivo.
El 15 y 16 de octubre se llevó a cabo en Ecuador el CLAB 2026 (XXVI Congreso Latinoamericano de Tecnología e Innovación), uno de los encuentros relevantes para la tecnología, la innovación y la transformación digital del sector financiero en América Latina. Organizado por la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN) y la Asociación de Bancos del Ecuador (Asobanca), el evento reunió a speakers nacionales e internacionales, líderes de la banca, startups y empresas tecnológicas.
Uno de los espacios de discusión fue el panel “¿Quién liderará la próxima década de pagos en Latinoamérica?”, con la participación de Agustín Parodi, Chief Business Officer de Geopagos, y Gandhi Trujillo, Head of Payments de Banco Pichincha. La conversación fue moderada por Edwin Zácipa, CEO y fundador de Latam Fintech Hub, y abordó los desafíos para construir un ecosistema de pagos más integrado, innovador y accesible en la región.
La conversación comenzó con una mirada al ecosistema de pagos digitales de Ecuador y su evolución frente a otros mercados de la región. Los panelistas destacaron cómo el país aceleró su digitalización durante los últimos años, aunque todavía enfrenta retos para extender los pagos electrónicos a más comercios y consolidar un ecosistema más dinámico.
Durante el panel se destacaron tres puntos: el crecimiento de los pagos digitales, impulsado por una mayor adopción de las transferencias electrónicas; los avances regulatorios hacia la interoperabilidad, que buscan conectar a los distintos participantes del sistema; y los desafíos para ampliar la aceptación de pagos digitales en los comercios, especialmente en los pequeños negocios.
Sobre este último punto, Agustín Parodi señaló que la digitalización de las transferencias entre personas y cuentas no necesariamente se traduce en una mayor aceptación de pagos electrónicos en los puntos de venta.
“Ecuador avanzó mucho en digitalizar la transferencia de dinero entre personas y cuentas, pero todavía tiene que profundizar la digitalización del pago en el punto de venta. La brecha no se cierra solamente emitiendo más tarjetas, abriendo más cuentas o sumando más usuarios a las billeteras. Se cierra haciendo que aceptar pagos digitales sea simple, interoperable, accesible y rentable para el comercio.”, aseguró
La interoperabilidad también ocupó un lugar central en la conversación. Desde Banco Pichincha se ha impulsado el diálogo con distintos actores de la industria sobre cómo desarrollar un sistema de pagos inmediatos interoperable y multinodo que contribuya a reducir la dependencia del efectivo y amplíe la aceptación de pagos electrónicos en los pequeños comercios.
Para avanzar en esa dirección, hay aspectos que requieren atención, como los ajustes normativos, el desarrollo de infraestructura y el acceso de los distintos participantes al sistema. El objetivo es que las transferencias digitales no se limiten a mover dinero entre cuentas, sino que también faciliten los pagos cotidianos en comercios.
Otro de los temas abordados fue la infraestructura necesaria para ampliar la competencia en el negocio de la adquirencia. Según Agustín Parodi, una de las principales barreras de entrada es la complejidad de operar de punta a punta, pues implica integrar múltiples proveedores, cumplir certificaciones y asumir costos operativos importantes.
A esto se suma el uso de plataformas heredadas que dificultan la incorporación de nuevos medios de pago y la adaptación a cambios regulatorios:
“Gran parte de la infraestructura de pagos de la región sigue operando sobre plataformas heredadas, fragmentadas y, en muchos casos, no nativas de nube. En la práctica, eso significa que incorporar un nuevo medio de pago, actualizar reglas de riesgo o adaptarse a un cambio regulatorio puede convertirse en un proyecto de meses, con costo y riesgo operativo.”, explicó Parodi
Frente a estos desafíos, el ejecutivo destacó la importancia de contar con tecnología flexible, preparada para responder a los avances en interoperabilidad y a nuevas formas de comercio, como los pagos iniciados por agentes de inteligencia artificial.
Como respuesta a estas barreras, presentó Acquirer in a Box, una plataforma modular, en la nube y de marca blanca que integra en un solo lugar la aceptación de pagos físicos y digitales, la autorización, la conciliación, la liquidación y la prevención del fraude. La solución busca reducir el tiempo de entrada al mercado a entre tres y seis meses, frente a los años que podía tomar desarrollar una infraestructura propia, y facilitar el acceso de nuevos jugadores al negocio de la adquirencia en Latinoamérica.
La conversación en CLAB 2026 dejó claro que el futuro de los pagos en Latinoamérica no dependerá únicamente de desarrollar nuevas tecnologías, sino también de lograr que sean accesibles, interoperables y útiles para quienes las utilizan a diario. Para Ecuador y el resto de la región, el reto será conectar los avances regulatorios y tecnológicos con las necesidades de los comercios y los usuarios. En ese camino, la colaboración entre bancos, Fintechs y proveedores de infraestructura será clave para ampliar la aceptación de los pagos digitales y construir un ecosistema más competitivo.