
Depay, la infraestructura global de pagos en tiempo real que conecta sistemas de pago locales, anuncia su llegada a Venezuela, su sexto mercado en América Latina. El desembarco amplía la red que ya opera en Argentina, Brasil, Colombia, Bolivia y Perú, y abre nuevos casos de uso tanto para pagos como para transferencias y remesas.
Con esta expansión, Depay habilita a los bancos, billeteras digitales y plataformas financieras integradas a su red a ofrecer experiencias de pago y transferencias cross-border ahora también a usuarios en Venezuela, sin necesidad de implementaciones adicionales..
El sistema incorpora dos casos de uso centrales: pagos con QR y transferencias en tiempo real. Por un lado, los usuarios pueden realizar pagos utilizando la cuenta o billetera que ya usan habitualmente. Depay conecta la operación con el sistema local del país de destino, gestiona la conversión de moneda y la liquidación, mientras que el comercio recibe los fondos en moneda local.
Por otro lado, la conexión con Venezuela abre una oportunidad especialmente relevante para transferencias y remesas. La infraestructura de Depay permite que bancos, billeteras y plataformas puedan enviar fondos y completar el último tramo de la operación mediante sistemas locales.
“Venezuela es un mercado muy importante para nosotros no solamente por los pagos, sino por todo lo que representa el movimiento de dinero entre personas y familias. Hay millones de venezolanos viviendo fuera de su país que necesitan enviar dinero a familiares de manera simple. Queremos que una transferencia internacional pueda sentirse cada vez más como una transferencia local: rápida, simple y conectada directamente con los sistemas que las personas ya utilizan”, expresó Joaquín Fagalde, CEO y cofundador de Depay.
La incorporación de Venezuela forma parte de una estrategia más amplia de Depay: conectar sistemas de pago que hoy funcionan de manera local para transformarlos en una infraestructura regional interoperable.
En lugar de exigir una integración diferente para cada mercado, bancos, billeteras y otras plataformas financieras se conectan una vez con Depay. A medida que se incorporan nuevos países y sistemas de pago a la red, pueden acceder a ellos sobre la misma infraestructura, sin necesidad de nuevos desarrollos para cada destino.
Depay busca así agilizar las transacciones cross-border y que se parezcan cada vez más a una operación local. En el caso de un pago a un comercio, el usuario conoce el importe antes de confirmar la operación y el vendedor recibe los fondos en su moneda local.
“Lo que estamos construyendo es una infraestructura común para experiencias que hasta ahora estaban fragmentadas por país. Una misma integración puede servir para que una persona pague un QR cuando viaja o para que envíe dinero a su familia en otro mercado. Del otro lado, la operación termina en el sistema local del país de destino. Venezuela suma una pieza muy importante a esa red”, amplió Federico Testoni, COO y cofundador de Depay.
Desde su lanzamiento en 2023, Depay continúa expandiendo su red en América Latina. Próximas etapas prevén la incorporación de más mercados regionales, como Paraguay, Ecuador, Mexico y Chile, y posteriormente otros a nivel global.
Venezuela pasa así a formar parte de una red que busca convertir sistemas locales de pago en una infraestructura conectada, permitiendo que bancos, billeteras y plataformas amplíen el alcance de sus usuarios sin tener que construir una integración diferente para cada país.
Depay, la infraestructura global de pagos en tiempo real que conecta sistemas de pago locales, anuncia su llegada a Venezuela, su sexto mercado en América Latina. El desembarco amplía la red que ya opera en Argentina, Brasil, Colombia, Bolivia y Perú, y abre nuevos casos de uso tanto para pagos como para transferencias y remesas.
Con esta expansión, Depay habilita a los bancos, billeteras digitales y plataformas financieras integradas a su red a ofrecer experiencias de pago y transferencias cross-border ahora también a usuarios en Venezuela, sin necesidad de implementaciones adicionales..
El sistema incorpora dos casos de uso centrales: pagos con QR y transferencias en tiempo real. Por un lado, los usuarios pueden realizar pagos utilizando la cuenta o billetera que ya usan habitualmente. Depay conecta la operación con el sistema local del país de destino, gestiona la conversión de moneda y la liquidación, mientras que el comercio recibe los fondos en moneda local.
Por otro lado, la conexión con Venezuela abre una oportunidad especialmente relevante para transferencias y remesas. La infraestructura de Depay permite que bancos, billeteras y plataformas puedan enviar fondos y completar el último tramo de la operación mediante sistemas locales.
“Venezuela es un mercado muy importante para nosotros no solamente por los pagos, sino por todo lo que representa el movimiento de dinero entre personas y familias. Hay millones de venezolanos viviendo fuera de su país que necesitan enviar dinero a familiares de manera simple. Queremos que una transferencia internacional pueda sentirse cada vez más como una transferencia local: rápida, simple y conectada directamente con los sistemas que las personas ya utilizan”, expresó Joaquín Fagalde, CEO y cofundador de Depay.
La incorporación de Venezuela forma parte de una estrategia más amplia de Depay: conectar sistemas de pago que hoy funcionan de manera local para transformarlos en una infraestructura regional interoperable.
En lugar de exigir una integración diferente para cada mercado, bancos, billeteras y otras plataformas financieras se conectan una vez con Depay. A medida que se incorporan nuevos países y sistemas de pago a la red, pueden acceder a ellos sobre la misma infraestructura, sin necesidad de nuevos desarrollos para cada destino.
Depay busca así agilizar las transacciones cross-border y que se parezcan cada vez más a una operación local. En el caso de un pago a un comercio, el usuario conoce el importe antes de confirmar la operación y el vendedor recibe los fondos en su moneda local.
“Lo que estamos construyendo es una infraestructura común para experiencias que hasta ahora estaban fragmentadas por país. Una misma integración puede servir para que una persona pague un QR cuando viaja o para que envíe dinero a su familia en otro mercado. Del otro lado, la operación termina en el sistema local del país de destino. Venezuela suma una pieza muy importante a esa red”, amplió Federico Testoni, COO y cofundador de Depay.
Desde su lanzamiento en 2023, Depay continúa expandiendo su red en América Latina. Próximas etapas prevén la incorporación de más mercados regionales, como Paraguay, Ecuador, Mexico y Chile, y posteriormente otros a nivel global.
Venezuela pasa así a formar parte de una red que busca convertir sistemas locales de pago en una infraestructura conectada, permitiendo que bancos, billeteras y plataformas amplíen el alcance de sus usuarios sin tener que construir una integración diferente para cada país.
Depay, la infraestructura global de pagos en tiempo real que conecta sistemas de pago locales, anuncia su llegada a Venezuela, su sexto mercado en América Latina. El desembarco amplía la red que ya opera en Argentina, Brasil, Colombia, Bolivia y Perú, y abre nuevos casos de uso tanto para pagos como para transferencias y remesas.
Con esta expansión, Depay habilita a los bancos, billeteras digitales y plataformas financieras integradas a su red a ofrecer experiencias de pago y transferencias cross-border ahora también a usuarios en Venezuela, sin necesidad de implementaciones adicionales..
El sistema incorpora dos casos de uso centrales: pagos con QR y transferencias en tiempo real. Por un lado, los usuarios pueden realizar pagos utilizando la cuenta o billetera que ya usan habitualmente. Depay conecta la operación con el sistema local del país de destino, gestiona la conversión de moneda y la liquidación, mientras que el comercio recibe los fondos en moneda local.
Por otro lado, la conexión con Venezuela abre una oportunidad especialmente relevante para transferencias y remesas. La infraestructura de Depay permite que bancos, billeteras y plataformas puedan enviar fondos y completar el último tramo de la operación mediante sistemas locales.
“Venezuela es un mercado muy importante para nosotros no solamente por los pagos, sino por todo lo que representa el movimiento de dinero entre personas y familias. Hay millones de venezolanos viviendo fuera de su país que necesitan enviar dinero a familiares de manera simple. Queremos que una transferencia internacional pueda sentirse cada vez más como una transferencia local: rápida, simple y conectada directamente con los sistemas que las personas ya utilizan”, expresó Joaquín Fagalde, CEO y cofundador de Depay.
La incorporación de Venezuela forma parte de una estrategia más amplia de Depay: conectar sistemas de pago que hoy funcionan de manera local para transformarlos en una infraestructura regional interoperable.
En lugar de exigir una integración diferente para cada mercado, bancos, billeteras y otras plataformas financieras se conectan una vez con Depay. A medida que se incorporan nuevos países y sistemas de pago a la red, pueden acceder a ellos sobre la misma infraestructura, sin necesidad de nuevos desarrollos para cada destino.
Depay busca así agilizar las transacciones cross-border y que se parezcan cada vez más a una operación local. En el caso de un pago a un comercio, el usuario conoce el importe antes de confirmar la operación y el vendedor recibe los fondos en su moneda local.
“Lo que estamos construyendo es una infraestructura común para experiencias que hasta ahora estaban fragmentadas por país. Una misma integración puede servir para que una persona pague un QR cuando viaja o para que envíe dinero a su familia en otro mercado. Del otro lado, la operación termina en el sistema local del país de destino. Venezuela suma una pieza muy importante a esa red”, amplió Federico Testoni, COO y cofundador de Depay.
Desde su lanzamiento en 2023, Depay continúa expandiendo su red en América Latina. Próximas etapas prevén la incorporación de más mercados regionales, como Paraguay, Ecuador, Mexico y Chile, y posteriormente otros a nivel global.
Venezuela pasa así a formar parte de una red que busca convertir sistemas locales de pago en una infraestructura conectada, permitiendo que bancos, billeteras y plataformas amplíen el alcance de sus usuarios sin tener que construir una integración diferente para cada país.