
Después de participar en la construcción de Trampay, fintech que llegó a la marca de R$ 2.000 millones (≈ US$ 390 millones) movilizados y R$ 200 millones (≈ US$ 39 millones) concedidos en crédito a trabajadores autónomos de aplicaciones, especialmente repartidores, Tiago Ribeiro volvió a emprender. Esta vez, el brasiliense apunta a un problema común en clínicas y consultorios médicos: la distancia entre la atención realizada y el dinero en caja, que, en el camino, pasa por guías, autorizaciones, reglas de los planes de salud, facturación y rechazos de pago.
La nueva empresa es Skedia, Fintech que ofrece un sistema operativo financiero para prestadores de salud, que combina software, agentes de IA y especialistas para ejecutar y automatizar etapas del ciclo de ingresos. Aún en sus primeros meses de operación, la compañía alcanzó R$ 63 millones (≈ US$ 12 millones) en producción clínica bajo gestión, distribuidos en cerca de 20 unidades, y cerca de mil profesionales vinculados a su estructura.
La tesis parte de una cuenta que parece simple, pero no siempre cuadra: atención realizada no significa ingreso facturado y cobrado.
Skedia llama a este problema Integridad de Ingresos: garantizar que todo lo que se produjo sea identificado, correctamente facturado y monitoreado a lo largo del ciclo financiero. Es decir, después de una consulta, examen o procedimiento, las clínicas aún deben comprobar el servicio, seguir las reglas de diferentes convenios, preparar los cobros, dar seguimiento a los rechazos de pago (las llamadas glosas) y verificar lo que efectivamente entró en caja.
“Existe una especie de agujero negro entre la atención y el cobro. El prestador sabe que atendió, la aseguradora sabe lo que va a pagar y el banco sabe cuándo entró el dinero. Pero, muchas veces, nadie tiene una visión completa de lo que pasó en el camino”, afirma Tiago Ribeiro, quien también es CEO de la empresa.
El problema cobra escala en un país con 53,1 millones de beneficiarios de planes de asistencia médica, según datos de la Agencia Nacional de Salud Suplementaria (ANS) de junio de 2026. Del otro lado de la ecuación, Brasil camina hacia tener más de 1,2 millones de médicos en 2030, según la proyección de investigadores de la Facultad de Medicina de la USP.
“Hablamos de un mercado que crece no solo en número de profesionales, sino también en complejidad. El médico hoy puede trabajar en diferentes clínicas, hospitales y turnos, mientras que los establecimientos reúnen cada vez más especialistas y modelos distintos de atención. Cuantas más relaciones existen entre esos profesionales y los prestadores, mayor es la necesidad de organizar esa operación”, afirma Tiago.
El ejecutivo ya conocía parte de esta realidad. Su madre trabajó durante 18 años como gestora de clínicas médicas, y las dificultades administrativas de la salud hacían parte de las conversaciones en casa. A partir de ahí, profundizó la investigación con cientos de entrevistas a médicos y gestores y encontró una cuestión recurrente: la dificultad de seguir el camino entre el servicio prestado y el dinero en caja.
La situación recordaba, en otro contexto, el problema que Tiago Ribeiro había encontrado en Trampay, creada para dar a los usuarios más visibilidad sobre su propia vida financiera y ampliar el acceso a servicios financieros. Ahora, en la salud, la lógica se repite a otra escala. “Skedia nace para conectar información que suele quedar dispersa, acompañando atenciones, guías, producción de los profesionales, facturación, riesgos de glosa y transferencias”, completa.
Según el hermano del ejecutivo y cofundador de Skedia, Rodrigo Ribeiro Freire, responsable de la estrategia comercial y de crecimiento, la propuesta de la empresa es responder a dos preguntas: ¿cuánto de lo que la clínica produjo se convirtió en ingreso? y ¿dónde está el dinero que aún no llegó?
Para ello, la tecnología asume parte del trabajo administrativo. Cuando una guía es digitalizada, por ejemplo, la inteligencia artificial lee la información y completa los datos necesarios para la facturación. La plataforma también genera los archivos utilizados en el cobro a las aseguradoras y cruza información con contratos y reglas de las aseguradoras, identificando inconsistencias y riesgos de glosa, preparando la facturación y dirigiendo excepciones a especialistas. “Queremos poder mirar un ingreso y volver hasta su origen. Y hacer el camino inverso también, recopilando todo lo que fue producido por el prestador y respondiendo cuánto de eso se convirtió en ingreso, cuánto está detenido, cuánto fue glosado y dónde está cada pendiente”, explica Rodrigo.
La fragmentación encontrada en las clínicas ayuda a dimensionar el problema. Uno de los clientes citados por la empresa, una clínica multidisciplinaria de Río de Janeiro con cerca de 137 profesionales de salud, utilizaba tres sistemas diferentes: uno para conversar con pacientes, otro para facturación y un tercero para agenda. Con Skedia, esa información pasó a concentrarse en una misma operación.
Además de la plataforma, la empresa trabaja con un modelo de facturación gestionada, que combina tecnología y análisis humano. La lógica es dejar para los especialistas los casos que exigen evaluación individual, mientras el software asume tareas repetitivas y procesos que pueden estandarizarse.
“Nuestro objetivo es transferir gradualmente a software y agentes de inteligencia artificial tareas administrativas que aún dependen de ejecución manual, reduciendo actividades repetitivas y liberando a los equipos para funciones que exigen análisis y toma de decisiones”, dice Rodrigo Ribeiro.
Además, la actividad de Facturación Gestionada funciona también como una capa de aprendizaje para el producto: los especialistas resuelven excepciones y cada intervención manual ayuda a crear nuevas reglas y automatizaciones. “La operación tiene que enseñarle al software. Cada tarea manual que logramos convertir en regla reduce la necesidad de intervención humana la próxima vez”, complementa.
En el otro extremo de esta relación están los profesionales de salud. Mientras la clínica acompaña la atención, la producción y la facturación, a través de la aplicación de Skedia el profesional puede visualizar su propia participación en ese flujo, reuniendo información sobre agenda, atenciones y producción, incluso cuando trabaja en diferentes lugares.
Entre los próximos pasos, Skedia pretende avanzar en la automatización de otras etapas de este recorrido. “Queremos integrar todo el camino entre la atención y el cobro: comenzando por la autorización del procedimiento, pasando por la realización de la atención, el registro de la producción clínica, la facturación, el envío de las cuentas a las aseguradoras y la conciliación. Sin embargo, hoy nuestro foco está principalmente en las etapas de autorización, facturación, envío y conciliación. El cobro de los valores y su posterior distribución a los profesionales y demás involucrados aparecen como próximos pasos en la evolución de la plataforma, para que, en el futuro, todo este proceso esté conectado”, explica Tiago Ribeiro.
La empresa prevé, como evolución de la plataforma, integrar servicios financieros mediante socios. Entre las posibilidades está una cuenta empresarial conectada a la operación, por medio de la cual las clínicas podrían recibir los pagos de los planes de salud y realizar las transferencias a los profesionales dentro del mismo flujo. Con el historial de producción, facturación y cobros organizado, la estructura podrá, a futuro, facilitar también el acceso a otros servicios financieros ofrecidos por socios, como el crédito.
“No queremos ser conocidos solo como un software de facturación. Queremos usar tecnología e IA para asumir progresivamente el trabajo administrativo que existe entre la atención y el cobro. Empezamos por la autorización y la facturación, creando un registro financiero de cada atención, y avanzamos hacia la conciliación y, a futuro, hacia el cobro y la distribución de los valores. La idea es construir una infraestructura que acompañe todo este ciclo y automatice las tareas manuales que existen a lo largo de este camino”, concluye el CEO de Skedia.
Después de participar en la construcción de Trampay, fintech que llegó a la marca de R$ 2.000 millones (≈ US$ 390 millones) movilizados y R$ 200 millones (≈ US$ 39 millones) concedidos en crédito a trabajadores autónomos de aplicaciones, especialmente repartidores, Tiago Ribeiro volvió a emprender. Esta vez, el brasiliense apunta a un problema común en clínicas y consultorios médicos: la distancia entre la atención realizada y el dinero en caja, que, en el camino, pasa por guías, autorizaciones, reglas de los planes de salud, facturación y rechazos de pago.
La nueva empresa es Skedia, Fintech que ofrece un sistema operativo financiero para prestadores de salud, que combina software, agentes de IA y especialistas para ejecutar y automatizar etapas del ciclo de ingresos. Aún en sus primeros meses de operación, la compañía alcanzó R$ 63 millones (≈ US$ 12 millones) en producción clínica bajo gestión, distribuidos en cerca de 20 unidades, y cerca de mil profesionales vinculados a su estructura.
La tesis parte de una cuenta que parece simple, pero no siempre cuadra: atención realizada no significa ingreso facturado y cobrado.
Skedia llama a este problema Integridad de Ingresos: garantizar que todo lo que se produjo sea identificado, correctamente facturado y monitoreado a lo largo del ciclo financiero. Es decir, después de una consulta, examen o procedimiento, las clínicas aún deben comprobar el servicio, seguir las reglas de diferentes convenios, preparar los cobros, dar seguimiento a los rechazos de pago (las llamadas glosas) y verificar lo que efectivamente entró en caja.
“Existe una especie de agujero negro entre la atención y el cobro. El prestador sabe que atendió, la aseguradora sabe lo que va a pagar y el banco sabe cuándo entró el dinero. Pero, muchas veces, nadie tiene una visión completa de lo que pasó en el camino”, afirma Tiago Ribeiro, quien también es CEO de la empresa.
El problema cobra escala en un país con 53,1 millones de beneficiarios de planes de asistencia médica, según datos de la Agencia Nacional de Salud Suplementaria (ANS) de junio de 2026. Del otro lado de la ecuación, Brasil camina hacia tener más de 1,2 millones de médicos en 2030, según la proyección de investigadores de la Facultad de Medicina de la USP.
“Hablamos de un mercado que crece no solo en número de profesionales, sino también en complejidad. El médico hoy puede trabajar en diferentes clínicas, hospitales y turnos, mientras que los establecimientos reúnen cada vez más especialistas y modelos distintos de atención. Cuantas más relaciones existen entre esos profesionales y los prestadores, mayor es la necesidad de organizar esa operación”, afirma Tiago.
El ejecutivo ya conocía parte de esta realidad. Su madre trabajó durante 18 años como gestora de clínicas médicas, y las dificultades administrativas de la salud hacían parte de las conversaciones en casa. A partir de ahí, profundizó la investigación con cientos de entrevistas a médicos y gestores y encontró una cuestión recurrente: la dificultad de seguir el camino entre el servicio prestado y el dinero en caja.
La situación recordaba, en otro contexto, el problema que Tiago Ribeiro había encontrado en Trampay, creada para dar a los usuarios más visibilidad sobre su propia vida financiera y ampliar el acceso a servicios financieros. Ahora, en la salud, la lógica se repite a otra escala. “Skedia nace para conectar información que suele quedar dispersa, acompañando atenciones, guías, producción de los profesionales, facturación, riesgos de glosa y transferencias”, completa.
Según el hermano del ejecutivo y cofundador de Skedia, Rodrigo Ribeiro Freire, responsable de la estrategia comercial y de crecimiento, la propuesta de la empresa es responder a dos preguntas: ¿cuánto de lo que la clínica produjo se convirtió en ingreso? y ¿dónde está el dinero que aún no llegó?
Para ello, la tecnología asume parte del trabajo administrativo. Cuando una guía es digitalizada, por ejemplo, la inteligencia artificial lee la información y completa los datos necesarios para la facturación. La plataforma también genera los archivos utilizados en el cobro a las aseguradoras y cruza información con contratos y reglas de las aseguradoras, identificando inconsistencias y riesgos de glosa, preparando la facturación y dirigiendo excepciones a especialistas. “Queremos poder mirar un ingreso y volver hasta su origen. Y hacer el camino inverso también, recopilando todo lo que fue producido por el prestador y respondiendo cuánto de eso se convirtió en ingreso, cuánto está detenido, cuánto fue glosado y dónde está cada pendiente”, explica Rodrigo.
La fragmentación encontrada en las clínicas ayuda a dimensionar el problema. Uno de los clientes citados por la empresa, una clínica multidisciplinaria de Río de Janeiro con cerca de 137 profesionales de salud, utilizaba tres sistemas diferentes: uno para conversar con pacientes, otro para facturación y un tercero para agenda. Con Skedia, esa información pasó a concentrarse en una misma operación.
Además de la plataforma, la empresa trabaja con un modelo de facturación gestionada, que combina tecnología y análisis humano. La lógica es dejar para los especialistas los casos que exigen evaluación individual, mientras el software asume tareas repetitivas y procesos que pueden estandarizarse.
“Nuestro objetivo es transferir gradualmente a software y agentes de inteligencia artificial tareas administrativas que aún dependen de ejecución manual, reduciendo actividades repetitivas y liberando a los equipos para funciones que exigen análisis y toma de decisiones”, dice Rodrigo Ribeiro.
Además, la actividad de Facturación Gestionada funciona también como una capa de aprendizaje para el producto: los especialistas resuelven excepciones y cada intervención manual ayuda a crear nuevas reglas y automatizaciones. “La operación tiene que enseñarle al software. Cada tarea manual que logramos convertir en regla reduce la necesidad de intervención humana la próxima vez”, complementa.
En el otro extremo de esta relación están los profesionales de salud. Mientras la clínica acompaña la atención, la producción y la facturación, a través de la aplicación de Skedia el profesional puede visualizar su propia participación en ese flujo, reuniendo información sobre agenda, atenciones y producción, incluso cuando trabaja en diferentes lugares.
Entre los próximos pasos, Skedia pretende avanzar en la automatización de otras etapas de este recorrido. “Queremos integrar todo el camino entre la atención y el cobro: comenzando por la autorización del procedimiento, pasando por la realización de la atención, el registro de la producción clínica, la facturación, el envío de las cuentas a las aseguradoras y la conciliación. Sin embargo, hoy nuestro foco está principalmente en las etapas de autorización, facturación, envío y conciliación. El cobro de los valores y su posterior distribución a los profesionales y demás involucrados aparecen como próximos pasos en la evolución de la plataforma, para que, en el futuro, todo este proceso esté conectado”, explica Tiago Ribeiro.
La empresa prevé, como evolución de la plataforma, integrar servicios financieros mediante socios. Entre las posibilidades está una cuenta empresarial conectada a la operación, por medio de la cual las clínicas podrían recibir los pagos de los planes de salud y realizar las transferencias a los profesionales dentro del mismo flujo. Con el historial de producción, facturación y cobros organizado, la estructura podrá, a futuro, facilitar también el acceso a otros servicios financieros ofrecidos por socios, como el crédito.
“No queremos ser conocidos solo como un software de facturación. Queremos usar tecnología e IA para asumir progresivamente el trabajo administrativo que existe entre la atención y el cobro. Empezamos por la autorización y la facturación, creando un registro financiero de cada atención, y avanzamos hacia la conciliación y, a futuro, hacia el cobro y la distribución de los valores. La idea es construir una infraestructura que acompañe todo este ciclo y automatice las tareas manuales que existen a lo largo de este camino”, concluye el CEO de Skedia.
Después de participar en la construcción de Trampay, fintech que llegó a la marca de R$ 2.000 millones (≈ US$ 390 millones) movilizados y R$ 200 millones (≈ US$ 39 millones) concedidos en crédito a trabajadores autónomos de aplicaciones, especialmente repartidores, Tiago Ribeiro volvió a emprender. Esta vez, el brasiliense apunta a un problema común en clínicas y consultorios médicos: la distancia entre la atención realizada y el dinero en caja, que, en el camino, pasa por guías, autorizaciones, reglas de los planes de salud, facturación y rechazos de pago.
La nueva empresa es Skedia, Fintech que ofrece un sistema operativo financiero para prestadores de salud, que combina software, agentes de IA y especialistas para ejecutar y automatizar etapas del ciclo de ingresos. Aún en sus primeros meses de operación, la compañía alcanzó R$ 63 millones (≈ US$ 12 millones) en producción clínica bajo gestión, distribuidos en cerca de 20 unidades, y cerca de mil profesionales vinculados a su estructura.
La tesis parte de una cuenta que parece simple, pero no siempre cuadra: atención realizada no significa ingreso facturado y cobrado.
Skedia llama a este problema Integridad de Ingresos: garantizar que todo lo que se produjo sea identificado, correctamente facturado y monitoreado a lo largo del ciclo financiero. Es decir, después de una consulta, examen o procedimiento, las clínicas aún deben comprobar el servicio, seguir las reglas de diferentes convenios, preparar los cobros, dar seguimiento a los rechazos de pago (las llamadas glosas) y verificar lo que efectivamente entró en caja.
“Existe una especie de agujero negro entre la atención y el cobro. El prestador sabe que atendió, la aseguradora sabe lo que va a pagar y el banco sabe cuándo entró el dinero. Pero, muchas veces, nadie tiene una visión completa de lo que pasó en el camino”, afirma Tiago Ribeiro, quien también es CEO de la empresa.
El problema cobra escala en un país con 53,1 millones de beneficiarios de planes de asistencia médica, según datos de la Agencia Nacional de Salud Suplementaria (ANS) de junio de 2026. Del otro lado de la ecuación, Brasil camina hacia tener más de 1,2 millones de médicos en 2030, según la proyección de investigadores de la Facultad de Medicina de la USP.
“Hablamos de un mercado que crece no solo en número de profesionales, sino también en complejidad. El médico hoy puede trabajar en diferentes clínicas, hospitales y turnos, mientras que los establecimientos reúnen cada vez más especialistas y modelos distintos de atención. Cuantas más relaciones existen entre esos profesionales y los prestadores, mayor es la necesidad de organizar esa operación”, afirma Tiago.
El ejecutivo ya conocía parte de esta realidad. Su madre trabajó durante 18 años como gestora de clínicas médicas, y las dificultades administrativas de la salud hacían parte de las conversaciones en casa. A partir de ahí, profundizó la investigación con cientos de entrevistas a médicos y gestores y encontró una cuestión recurrente: la dificultad de seguir el camino entre el servicio prestado y el dinero en caja.
La situación recordaba, en otro contexto, el problema que Tiago Ribeiro había encontrado en Trampay, creada para dar a los usuarios más visibilidad sobre su propia vida financiera y ampliar el acceso a servicios financieros. Ahora, en la salud, la lógica se repite a otra escala. “Skedia nace para conectar información que suele quedar dispersa, acompañando atenciones, guías, producción de los profesionales, facturación, riesgos de glosa y transferencias”, completa.
Según el hermano del ejecutivo y cofundador de Skedia, Rodrigo Ribeiro Freire, responsable de la estrategia comercial y de crecimiento, la propuesta de la empresa es responder a dos preguntas: ¿cuánto de lo que la clínica produjo se convirtió en ingreso? y ¿dónde está el dinero que aún no llegó?
Para ello, la tecnología asume parte del trabajo administrativo. Cuando una guía es digitalizada, por ejemplo, la inteligencia artificial lee la información y completa los datos necesarios para la facturación. La plataforma también genera los archivos utilizados en el cobro a las aseguradoras y cruza información con contratos y reglas de las aseguradoras, identificando inconsistencias y riesgos de glosa, preparando la facturación y dirigiendo excepciones a especialistas. “Queremos poder mirar un ingreso y volver hasta su origen. Y hacer el camino inverso también, recopilando todo lo que fue producido por el prestador y respondiendo cuánto de eso se convirtió en ingreso, cuánto está detenido, cuánto fue glosado y dónde está cada pendiente”, explica Rodrigo.
La fragmentación encontrada en las clínicas ayuda a dimensionar el problema. Uno de los clientes citados por la empresa, una clínica multidisciplinaria de Río de Janeiro con cerca de 137 profesionales de salud, utilizaba tres sistemas diferentes: uno para conversar con pacientes, otro para facturación y un tercero para agenda. Con Skedia, esa información pasó a concentrarse en una misma operación.
Además de la plataforma, la empresa trabaja con un modelo de facturación gestionada, que combina tecnología y análisis humano. La lógica es dejar para los especialistas los casos que exigen evaluación individual, mientras el software asume tareas repetitivas y procesos que pueden estandarizarse.
“Nuestro objetivo es transferir gradualmente a software y agentes de inteligencia artificial tareas administrativas que aún dependen de ejecución manual, reduciendo actividades repetitivas y liberando a los equipos para funciones que exigen análisis y toma de decisiones”, dice Rodrigo Ribeiro.
Además, la actividad de Facturación Gestionada funciona también como una capa de aprendizaje para el producto: los especialistas resuelven excepciones y cada intervención manual ayuda a crear nuevas reglas y automatizaciones. “La operación tiene que enseñarle al software. Cada tarea manual que logramos convertir en regla reduce la necesidad de intervención humana la próxima vez”, complementa.
En el otro extremo de esta relación están los profesionales de salud. Mientras la clínica acompaña la atención, la producción y la facturación, a través de la aplicación de Skedia el profesional puede visualizar su propia participación en ese flujo, reuniendo información sobre agenda, atenciones y producción, incluso cuando trabaja en diferentes lugares.
Entre los próximos pasos, Skedia pretende avanzar en la automatización de otras etapas de este recorrido. “Queremos integrar todo el camino entre la atención y el cobro: comenzando por la autorización del procedimiento, pasando por la realización de la atención, el registro de la producción clínica, la facturación, el envío de las cuentas a las aseguradoras y la conciliación. Sin embargo, hoy nuestro foco está principalmente en las etapas de autorización, facturación, envío y conciliación. El cobro de los valores y su posterior distribución a los profesionales y demás involucrados aparecen como próximos pasos en la evolución de la plataforma, para que, en el futuro, todo este proceso esté conectado”, explica Tiago Ribeiro.
La empresa prevé, como evolución de la plataforma, integrar servicios financieros mediante socios. Entre las posibilidades está una cuenta empresarial conectada a la operación, por medio de la cual las clínicas podrían recibir los pagos de los planes de salud y realizar las transferencias a los profesionales dentro del mismo flujo. Con el historial de producción, facturación y cobros organizado, la estructura podrá, a futuro, facilitar también el acceso a otros servicios financieros ofrecidos por socios, como el crédito.
“No queremos ser conocidos solo como un software de facturación. Queremos usar tecnología e IA para asumir progresivamente el trabajo administrativo que existe entre la atención y el cobro. Empezamos por la autorización y la facturación, creando un registro financiero de cada atención, y avanzamos hacia la conciliación y, a futuro, hacia el cobro y la distribución de los valores. La idea es construir una infraestructura que acompañe todo este ciclo y automatice las tareas manuales que existen a lo largo de este camino”, concluye el CEO de Skedia.