
La banca digital cambió la forma en que las personas manejan su dinero, pero buena parte de la operación financiera de las empresas todavía depende de trámites, procesos manuales y plataformas separadas. Lulo Bank lleva ahora su modelo al mercado empresarial con Lulo Empresas, un ecosistema de banca 100 % digital que reúne pagos, recaudos, tesorería, integraciones y financiación en una misma experiencia. La operación ya está en marcha: 194 empresas vinculadas, 119 cuentas empresariales abiertas, $25.700 millones en saldos administrados y más de $500.000 millones movilizados a través de las cuentas empresariales (medio billón de pesos) y cerca de $100.000 millones desembolsados a empresas a través de soluciones de capital de trabajo y factoring durante 2026.
Esta propuesta lleva al segmento empresarial el modelo con el que Lulo Bank transformó la experiencia financiera de las personas, con la misma tecnología cercana, ágil e intuitiva de su app, ahora adaptada a las necesidades de las compañías en su HUB Empresarial web. Lulo Empresas es un producto de Lulo Bank S. A., entidad vigilada por la Superintendencia Financiera de Colombia y perteneciente al Grupo Gilinski: un banco, no una billetera digital ni una plataforma de pagos.
“Durante años la innovación financiera avanzó más rápido para las personas que para las empresas. La banca empresarial sigue teniendo procesos que ya desaparecieron de la experiencia de una persona, y el reto no es trasladar esos mismos trámites de una oficina a una pantalla, sino construir la experiencia desde cero en digital. No se trata de una banca digitalizada, sino de una banca digital de verdad. Lulo Empresas no es un producto aislado: es un ecosistema para que las compañías resuelvan su operación financiera en un solo lugar y dediquen más tiempo a hacer crecer sus negocios”, afirmó Ignacio Giraldo, CEO de Lulo Bank.
La apuesta parte de una premisa sencilla: si una empresa puede hacer cada vez más cosas de manera digital, su banco también debería permitírselo. Lulo Empresas es una banca digital de verdad, no una banca tradicional digitalizada: sin firma física, sin mensajeros, sin huellero ni impresora, y se completa en minutos cuando la validación es exitosa; si se requiere una revisión adicional, puede tomar más tiempo. Hoy el 85 % de las cuentas empresariales se abren dentro de ese rango. A eso se suman los pagarés desmaterializados, el pago automatizado de nómina, la administración de saldos operacionales y las integraciones vía Host to Host que conectan los sistemas de la compañía con el banco y eliminan la doble digitación.
En costos, la propuesta también busca responder a la realidad de las empresas: mientras una pyme puede pagar entre $3.000 y $5.000 por una transferencia o un pago de nómina en Colombia, Lulo Empresas ofrece estas operaciones por $950. La adopción de esta propuesta ya se refleja en la operación de la entidad: más de 6.000 transferencias realizadas durante 2026. Con Lulo Empresas los beneficios de Lulo llegan a todos los empleados, mejorando su experiencia y condiciones financieras por trasladar su nómina.
Adicionalmente en factoring el contexto respalda el momento. La Ley 2024 de 2020, conocida como de Plazos Justos, estableció, con las excepciones previstas en la norma, un plazo máximo de 45 días calendario para el pago de determinadas operaciones mercantiles, un plazo que puede mantener recursos pendientes de cobro y presionar el capital de trabajo del proveedor. Sin embargo, en la práctica muchas empresas continúan negociando pagos a plazos de hasta 90 días. Durante ese tiempo, los recursos ya pertenecen al proveedor, pero permanecen inmovilizados mientras se cumple el plazo de pago, generando presión sobre su liquidez. El mercado que resuelve esa espera ya tiene tamaño: según la DIAN, con corte al 31 de julio de 2026 se habían inscrito en RADIAN 540.692 facturas electrónicas por $15,3 billones.
A esto responde la oferta de financiación: aunque el 64 % de las empresas accede a crédito formal para financiar su capital de trabajo, muchas aún desconocen que el factoring puede ofrecer liquidez sin afectar sus cupos de crédito bancario ni registrarse como deuda financiera, según las condiciones aplicables. A través de un proceso 100 % digital y sujeto a evaluación, las compañías pueden anticipar sus facturas, con una red de pagadores en crecimiento, e integrar esta opción de financiación a la gestión de su operación bancaria.
“Hoy ya hemos desembolsado más de $100.000 millones entre soluciones de capital de trabajo y factoring, lo que demuestra que existe una necesidad real de acceder a liquidez de forma más simple y digital. La diferencia está en que no estamos llevando un producto digital a las empresas, sino construyendo una banca empresarial digital desde el principio: una compañía puede abrir su cuenta, gestionar sus pagos, administrar su liquidez, conectar sus sistemas y acceder a financiación dentro de una misma experiencia”, explicó Héctor Martínez, vicepresidente de Banca Empresas de Lulo Bank.
La seguridad también forma parte de la experiencia. El portal incorpora control dual, mediante el cual una persona crea un pago y otra lo aprueba, y mecanismos de trazabilidad que permiten conocer el detalle de cada operación. Tiempo, seguridad y confianza son los tres pilares de la propuesta: menos tareas administrativas y mayor control sobre los recursos de la empresa.
La propuesta aplica al segmento empresarial “Sácale el jugo a Lulo”, con una experiencia bancaria nativa digital que integra en un mismo entorno la gestión cotidiana de pagos y tesorería con las herramientas de financiación y liquidez.
La banca digital cambió la forma en que las personas manejan su dinero, pero buena parte de la operación financiera de las empresas todavía depende de trámites, procesos manuales y plataformas separadas. Lulo Bank lleva ahora su modelo al mercado empresarial con Lulo Empresas, un ecosistema de banca 100 % digital que reúne pagos, recaudos, tesorería, integraciones y financiación en una misma experiencia. La operación ya está en marcha: 194 empresas vinculadas, 119 cuentas empresariales abiertas, $25.700 millones en saldos administrados y más de $500.000 millones movilizados a través de las cuentas empresariales (medio billón de pesos) y cerca de $100.000 millones desembolsados a empresas a través de soluciones de capital de trabajo y factoring durante 2026.
Esta propuesta lleva al segmento empresarial el modelo con el que Lulo Bank transformó la experiencia financiera de las personas, con la misma tecnología cercana, ágil e intuitiva de su app, ahora adaptada a las necesidades de las compañías en su HUB Empresarial web. Lulo Empresas es un producto de Lulo Bank S. A., entidad vigilada por la Superintendencia Financiera de Colombia y perteneciente al Grupo Gilinski: un banco, no una billetera digital ni una plataforma de pagos.
“Durante años la innovación financiera avanzó más rápido para las personas que para las empresas. La banca empresarial sigue teniendo procesos que ya desaparecieron de la experiencia de una persona, y el reto no es trasladar esos mismos trámites de una oficina a una pantalla, sino construir la experiencia desde cero en digital. No se trata de una banca digitalizada, sino de una banca digital de verdad. Lulo Empresas no es un producto aislado: es un ecosistema para que las compañías resuelvan su operación financiera en un solo lugar y dediquen más tiempo a hacer crecer sus negocios”, afirmó Ignacio Giraldo, CEO de Lulo Bank.
La apuesta parte de una premisa sencilla: si una empresa puede hacer cada vez más cosas de manera digital, su banco también debería permitírselo. Lulo Empresas es una banca digital de verdad, no una banca tradicional digitalizada: sin firma física, sin mensajeros, sin huellero ni impresora, y se completa en minutos cuando la validación es exitosa; si se requiere una revisión adicional, puede tomar más tiempo. Hoy el 85 % de las cuentas empresariales se abren dentro de ese rango. A eso se suman los pagarés desmaterializados, el pago automatizado de nómina, la administración de saldos operacionales y las integraciones vía Host to Host que conectan los sistemas de la compañía con el banco y eliminan la doble digitación.
En costos, la propuesta también busca responder a la realidad de las empresas: mientras una pyme puede pagar entre $3.000 y $5.000 por una transferencia o un pago de nómina en Colombia, Lulo Empresas ofrece estas operaciones por $950. La adopción de esta propuesta ya se refleja en la operación de la entidad: más de 6.000 transferencias realizadas durante 2026. Con Lulo Empresas los beneficios de Lulo llegan a todos los empleados, mejorando su experiencia y condiciones financieras por trasladar su nómina.
Adicionalmente en factoring el contexto respalda el momento. La Ley 2024 de 2020, conocida como de Plazos Justos, estableció, con las excepciones previstas en la norma, un plazo máximo de 45 días calendario para el pago de determinadas operaciones mercantiles, un plazo que puede mantener recursos pendientes de cobro y presionar el capital de trabajo del proveedor. Sin embargo, en la práctica muchas empresas continúan negociando pagos a plazos de hasta 90 días. Durante ese tiempo, los recursos ya pertenecen al proveedor, pero permanecen inmovilizados mientras se cumple el plazo de pago, generando presión sobre su liquidez. El mercado que resuelve esa espera ya tiene tamaño: según la DIAN, con corte al 31 de julio de 2026 se habían inscrito en RADIAN 540.692 facturas electrónicas por $15,3 billones.
A esto responde la oferta de financiación: aunque el 64 % de las empresas accede a crédito formal para financiar su capital de trabajo, muchas aún desconocen que el factoring puede ofrecer liquidez sin afectar sus cupos de crédito bancario ni registrarse como deuda financiera, según las condiciones aplicables. A través de un proceso 100 % digital y sujeto a evaluación, las compañías pueden anticipar sus facturas, con una red de pagadores en crecimiento, e integrar esta opción de financiación a la gestión de su operación bancaria.
“Hoy ya hemos desembolsado más de $100.000 millones entre soluciones de capital de trabajo y factoring, lo que demuestra que existe una necesidad real de acceder a liquidez de forma más simple y digital. La diferencia está en que no estamos llevando un producto digital a las empresas, sino construyendo una banca empresarial digital desde el principio: una compañía puede abrir su cuenta, gestionar sus pagos, administrar su liquidez, conectar sus sistemas y acceder a financiación dentro de una misma experiencia”, explicó Héctor Martínez, vicepresidente de Banca Empresas de Lulo Bank.
La seguridad también forma parte de la experiencia. El portal incorpora control dual, mediante el cual una persona crea un pago y otra lo aprueba, y mecanismos de trazabilidad que permiten conocer el detalle de cada operación. Tiempo, seguridad y confianza son los tres pilares de la propuesta: menos tareas administrativas y mayor control sobre los recursos de la empresa.
La propuesta aplica al segmento empresarial “Sácale el jugo a Lulo”, con una experiencia bancaria nativa digital que integra en un mismo entorno la gestión cotidiana de pagos y tesorería con las herramientas de financiación y liquidez.
La banca digital cambió la forma en que las personas manejan su dinero, pero buena parte de la operación financiera de las empresas todavía depende de trámites, procesos manuales y plataformas separadas. Lulo Bank lleva ahora su modelo al mercado empresarial con Lulo Empresas, un ecosistema de banca 100 % digital que reúne pagos, recaudos, tesorería, integraciones y financiación en una misma experiencia. La operación ya está en marcha: 194 empresas vinculadas, 119 cuentas empresariales abiertas, $25.700 millones en saldos administrados y más de $500.000 millones movilizados a través de las cuentas empresariales (medio billón de pesos) y cerca de $100.000 millones desembolsados a empresas a través de soluciones de capital de trabajo y factoring durante 2026.
Esta propuesta lleva al segmento empresarial el modelo con el que Lulo Bank transformó la experiencia financiera de las personas, con la misma tecnología cercana, ágil e intuitiva de su app, ahora adaptada a las necesidades de las compañías en su HUB Empresarial web. Lulo Empresas es un producto de Lulo Bank S. A., entidad vigilada por la Superintendencia Financiera de Colombia y perteneciente al Grupo Gilinski: un banco, no una billetera digital ni una plataforma de pagos.
“Durante años la innovación financiera avanzó más rápido para las personas que para las empresas. La banca empresarial sigue teniendo procesos que ya desaparecieron de la experiencia de una persona, y el reto no es trasladar esos mismos trámites de una oficina a una pantalla, sino construir la experiencia desde cero en digital. No se trata de una banca digitalizada, sino de una banca digital de verdad. Lulo Empresas no es un producto aislado: es un ecosistema para que las compañías resuelvan su operación financiera en un solo lugar y dediquen más tiempo a hacer crecer sus negocios”, afirmó Ignacio Giraldo, CEO de Lulo Bank.
La apuesta parte de una premisa sencilla: si una empresa puede hacer cada vez más cosas de manera digital, su banco también debería permitírselo. Lulo Empresas es una banca digital de verdad, no una banca tradicional digitalizada: sin firma física, sin mensajeros, sin huellero ni impresora, y se completa en minutos cuando la validación es exitosa; si se requiere una revisión adicional, puede tomar más tiempo. Hoy el 85 % de las cuentas empresariales se abren dentro de ese rango. A eso se suman los pagarés desmaterializados, el pago automatizado de nómina, la administración de saldos operacionales y las integraciones vía Host to Host que conectan los sistemas de la compañía con el banco y eliminan la doble digitación.
En costos, la propuesta también busca responder a la realidad de las empresas: mientras una pyme puede pagar entre $3.000 y $5.000 por una transferencia o un pago de nómina en Colombia, Lulo Empresas ofrece estas operaciones por $950. La adopción de esta propuesta ya se refleja en la operación de la entidad: más de 6.000 transferencias realizadas durante 2026. Con Lulo Empresas los beneficios de Lulo llegan a todos los empleados, mejorando su experiencia y condiciones financieras por trasladar su nómina.
Adicionalmente en factoring el contexto respalda el momento. La Ley 2024 de 2020, conocida como de Plazos Justos, estableció, con las excepciones previstas en la norma, un plazo máximo de 45 días calendario para el pago de determinadas operaciones mercantiles, un plazo que puede mantener recursos pendientes de cobro y presionar el capital de trabajo del proveedor. Sin embargo, en la práctica muchas empresas continúan negociando pagos a plazos de hasta 90 días. Durante ese tiempo, los recursos ya pertenecen al proveedor, pero permanecen inmovilizados mientras se cumple el plazo de pago, generando presión sobre su liquidez. El mercado que resuelve esa espera ya tiene tamaño: según la DIAN, con corte al 31 de julio de 2026 se habían inscrito en RADIAN 540.692 facturas electrónicas por $15,3 billones.
A esto responde la oferta de financiación: aunque el 64 % de las empresas accede a crédito formal para financiar su capital de trabajo, muchas aún desconocen que el factoring puede ofrecer liquidez sin afectar sus cupos de crédito bancario ni registrarse como deuda financiera, según las condiciones aplicables. A través de un proceso 100 % digital y sujeto a evaluación, las compañías pueden anticipar sus facturas, con una red de pagadores en crecimiento, e integrar esta opción de financiación a la gestión de su operación bancaria.
“Hoy ya hemos desembolsado más de $100.000 millones entre soluciones de capital de trabajo y factoring, lo que demuestra que existe una necesidad real de acceder a liquidez de forma más simple y digital. La diferencia está en que no estamos llevando un producto digital a las empresas, sino construyendo una banca empresarial digital desde el principio: una compañía puede abrir su cuenta, gestionar sus pagos, administrar su liquidez, conectar sus sistemas y acceder a financiación dentro de una misma experiencia”, explicó Héctor Martínez, vicepresidente de Banca Empresas de Lulo Bank.
La seguridad también forma parte de la experiencia. El portal incorpora control dual, mediante el cual una persona crea un pago y otra lo aprueba, y mecanismos de trazabilidad que permiten conocer el detalle de cada operación. Tiempo, seguridad y confianza son los tres pilares de la propuesta: menos tareas administrativas y mayor control sobre los recursos de la empresa.
La propuesta aplica al segmento empresarial “Sácale el jugo a Lulo”, con una experiencia bancaria nativa digital que integra en un mismo entorno la gestión cotidiana de pagos y tesorería con las herramientas de financiación y liquidez.