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Asaas, Fintech de Brasil enfocada en pequeñas y medianas empresas, entra al punto de venta físico con Asaas Smart, una máquina de cobro (datáfono) creada con Adyen. Diego Contezini, CEO y cofundador de Asaas, dijo a Pipeline que el dispositivo se ofrecerá a la base de 300 mil clientes pyme. Para la nueva vertical, la fintech proyecta R$ 237 millones en TPV (volumen total de pagos) hasta finales de 2026.
Para el comerciante, es una opción de hardware que complementa Asaas Tap, recurso que convierte el smartphone del comerciante en un terminal de cobro y que, según Contezini, tiene baja adopción en lo que él llama el “Brasil con S”.
La primera idea fue comprar. Según el ejecutivo, la Fintech buscó una adquirente, pero ninguna de las opciones encajaba en el ecosistema que armó. La alternativa fue construir la operación desde cero, y el resultado es el primer dispositivo físico en la historia de la compañía, fundada en 2010 por Diego y su hermano Piero.
El argumento de venta está en el software. La empresa quiere que el pago en el mostrador converse con las herramientas de gestión del pequeño negocio, hoy dispersas entre distintos proveedores y sistemas que no se hablan entre sí.
“Es un mercado con un montón de competidores, pero ellos son buenos haciendo datáfonos y nosotros somos buenos haciendo software. Vamos a ofrecer una serie de diferenciales competitivos”, dijo Contezini a Pipeline.
La competencia no es pequeña: entre los rivales citados por el medio están BTG, el más reciente en llegar, Cielo, Itaú, PagBank y Stone. Según la proyección de la empresa, el TPV del datáfono debería duplicarse cuando cumpla su primer año en el mercado, superando el de la versión en el celular.
“La tendencia es que el datáfono se convierta en un negocio más grande, porque logra llegar hasta el último rincón del pequeño y mediano comerciante de Brasil”, afirmó el CEO.
De acuerdo con Pipeline, la entrada en adquirencia debería ayudar a Asaas a superar los R$ 1.000 millones de facturación aún en 2026 y a duplicar esa cifra, hasta R$ 2.000 millones, en 2027. En junio, la empresa hizo la mayor compra de su historia, Helena CRM, por R$ 150 millones, y el mes pasado captó R$ 300 millones en un FIDC (fondo de inversión en derechos de crédito) para financiar la operación de crédito.
Contezini espera cerrar dos adquisiciones por año a partir de 2027. La Fintech, que cuenta entre sus inversionistas a Vivo Ventures, 23S Capital, SoftBank y Bond Capital, también considera salir a bolsa a finales de la década, preparación que tiene a KPMG como socio desde que fue contratado hace dos años. “Es el momento en que vamos a necesitar más capital para internacionalizarnos. Queremos convertirnos en una empresa mundial”, dijo.
Las plataformas de gestión para pequeñas empresas que llegan al punto de venta físico parten con ventaja de distribución, pero enfrentan a adquirentes que ya compiten en tarifa y plazo de recepción de los pagos. Vale la pena seguir si la promesa de integración con factura electrónica, ERP (sistema de gestión empresarial) y anticipo de recibibles pesa más que el precio a la hora de que el comerciante cambie de terminal.
Si el cobro por celular encontró resistencia entre los comerciantes más pequeños, el ritmo de distribución del aparato físico dirá si la proyección de volumen para el primer año se sostiene, y cuánto de la meta de ingresos para 2027 depende de este canal.
Asaas, Fintech de Brasil enfocada en pequeñas y medianas empresas, entra al punto de venta físico con Asaas Smart, una máquina de cobro (datáfono) creada con Adyen. Diego Contezini, CEO y cofundador de Asaas, dijo a Pipeline que el dispositivo se ofrecerá a la base de 300 mil clientes pyme. Para la nueva vertical, la fintech proyecta R$ 237 millones en TPV (volumen total de pagos) hasta finales de 2026.
Para el comerciante, es una opción de hardware que complementa Asaas Tap, recurso que convierte el smartphone del comerciante en un terminal de cobro y que, según Contezini, tiene baja adopción en lo que él llama el “Brasil con S”.
La primera idea fue comprar. Según el ejecutivo, la Fintech buscó una adquirente, pero ninguna de las opciones encajaba en el ecosistema que armó. La alternativa fue construir la operación desde cero, y el resultado es el primer dispositivo físico en la historia de la compañía, fundada en 2010 por Diego y su hermano Piero.
El argumento de venta está en el software. La empresa quiere que el pago en el mostrador converse con las herramientas de gestión del pequeño negocio, hoy dispersas entre distintos proveedores y sistemas que no se hablan entre sí.
“Es un mercado con un montón de competidores, pero ellos son buenos haciendo datáfonos y nosotros somos buenos haciendo software. Vamos a ofrecer una serie de diferenciales competitivos”, dijo Contezini a Pipeline.
La competencia no es pequeña: entre los rivales citados por el medio están BTG, el más reciente en llegar, Cielo, Itaú, PagBank y Stone. Según la proyección de la empresa, el TPV del datáfono debería duplicarse cuando cumpla su primer año en el mercado, superando el de la versión en el celular.
“La tendencia es que el datáfono se convierta en un negocio más grande, porque logra llegar hasta el último rincón del pequeño y mediano comerciante de Brasil”, afirmó el CEO.
De acuerdo con Pipeline, la entrada en adquirencia debería ayudar a Asaas a superar los R$ 1.000 millones de facturación aún en 2026 y a duplicar esa cifra, hasta R$ 2.000 millones, en 2027. En junio, la empresa hizo la mayor compra de su historia, Helena CRM, por R$ 150 millones, y el mes pasado captó R$ 300 millones en un FIDC (fondo de inversión en derechos de crédito) para financiar la operación de crédito.
Contezini espera cerrar dos adquisiciones por año a partir de 2027. La Fintech, que cuenta entre sus inversionistas a Vivo Ventures, 23S Capital, SoftBank y Bond Capital, también considera salir a bolsa a finales de la década, preparación que tiene a KPMG como socio desde que fue contratado hace dos años. “Es el momento en que vamos a necesitar más capital para internacionalizarnos. Queremos convertirnos en una empresa mundial”, dijo.
Las plataformas de gestión para pequeñas empresas que llegan al punto de venta físico parten con ventaja de distribución, pero enfrentan a adquirentes que ya compiten en tarifa y plazo de recepción de los pagos. Vale la pena seguir si la promesa de integración con factura electrónica, ERP (sistema de gestión empresarial) y anticipo de recibibles pesa más que el precio a la hora de que el comerciante cambie de terminal.
Si el cobro por celular encontró resistencia entre los comerciantes más pequeños, el ritmo de distribución del aparato físico dirá si la proyección de volumen para el primer año se sostiene, y cuánto de la meta de ingresos para 2027 depende de este canal.
Asaas, Fintech de Brasil enfocada en pequeñas y medianas empresas, entra al punto de venta físico con Asaas Smart, una máquina de cobro (datáfono) creada con Adyen. Diego Contezini, CEO y cofundador de Asaas, dijo a Pipeline que el dispositivo se ofrecerá a la base de 300 mil clientes pyme. Para la nueva vertical, la fintech proyecta R$ 237 millones en TPV (volumen total de pagos) hasta finales de 2026.
Para el comerciante, es una opción de hardware que complementa Asaas Tap, recurso que convierte el smartphone del comerciante en un terminal de cobro y que, según Contezini, tiene baja adopción en lo que él llama el “Brasil con S”.
La primera idea fue comprar. Según el ejecutivo, la Fintech buscó una adquirente, pero ninguna de las opciones encajaba en el ecosistema que armó. La alternativa fue construir la operación desde cero, y el resultado es el primer dispositivo físico en la historia de la compañía, fundada en 2010 por Diego y su hermano Piero.
El argumento de venta está en el software. La empresa quiere que el pago en el mostrador converse con las herramientas de gestión del pequeño negocio, hoy dispersas entre distintos proveedores y sistemas que no se hablan entre sí.
“Es un mercado con un montón de competidores, pero ellos son buenos haciendo datáfonos y nosotros somos buenos haciendo software. Vamos a ofrecer una serie de diferenciales competitivos”, dijo Contezini a Pipeline.
La competencia no es pequeña: entre los rivales citados por el medio están BTG, el más reciente en llegar, Cielo, Itaú, PagBank y Stone. Según la proyección de la empresa, el TPV del datáfono debería duplicarse cuando cumpla su primer año en el mercado, superando el de la versión en el celular.
“La tendencia es que el datáfono se convierta en un negocio más grande, porque logra llegar hasta el último rincón del pequeño y mediano comerciante de Brasil”, afirmó el CEO.
De acuerdo con Pipeline, la entrada en adquirencia debería ayudar a Asaas a superar los R$ 1.000 millones de facturación aún en 2026 y a duplicar esa cifra, hasta R$ 2.000 millones, en 2027. En junio, la empresa hizo la mayor compra de su historia, Helena CRM, por R$ 150 millones, y el mes pasado captó R$ 300 millones en un FIDC (fondo de inversión en derechos de crédito) para financiar la operación de crédito.
Contezini espera cerrar dos adquisiciones por año a partir de 2027. La Fintech, que cuenta entre sus inversionistas a Vivo Ventures, 23S Capital, SoftBank y Bond Capital, también considera salir a bolsa a finales de la década, preparación que tiene a KPMG como socio desde que fue contratado hace dos años. “Es el momento en que vamos a necesitar más capital para internacionalizarnos. Queremos convertirnos en una empresa mundial”, dijo.
Las plataformas de gestión para pequeñas empresas que llegan al punto de venta físico parten con ventaja de distribución, pero enfrentan a adquirentes que ya compiten en tarifa y plazo de recepción de los pagos. Vale la pena seguir si la promesa de integración con factura electrónica, ERP (sistema de gestión empresarial) y anticipo de recibibles pesa más que el precio a la hora de que el comerciante cambie de terminal.
Si el cobro por celular encontró resistencia entre los comerciantes más pequeños, el ritmo de distribución del aparato físico dirá si la proyección de volumen para el primer año se sostiene, y cuánto de la meta de ingresos para 2027 depende de este canal.