
En Sibos 2026, el gobernador de la Reserva Federal Christopher Waller describió un ejemplo cotidiano. Una persona le da a un agente de IA acceso a una tarjeta virtual prefondeada. La instrucción: hacer las compras del supermercado online según sus compras anteriores.
La persona pone las reglas. El agente hace el resto.
Waller distinguió dos modelos:
En el segundo modelo cambia algo de fondo. Ya no alcanza con probar que el comprador puede pagar. Ahora hay que probar que el agente tiene autoridad para pagar en su nombre.
KYA es un marco para verificar la identidad, la autorización y la responsabilidad de los agentes de IA que interactúan con instituciones financieras en nombre de clientes o empresas. La diferencia con el KYC es simple:
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El KYA no reemplaza al KYC: lo complementa. Uno verifica a la persona; el otro, a quien actúa en su nombre.
Es un concepto en construcción. La terminología y los estándares todavía se están definiendo, pero el problema que resuelve ya es real.
Todo se resume en una palabra: confianza.
En septiembre de 2026, seis bancos globales (Bank of America, Capital One, ING, NatWest, Commonwealth Bank y ASB) publicaron principios conjuntos para el comercio con agentes de IA. Reconocieron que muchos consumidores no tienen claro si estos agentes van a actuar en su interés.
Su propuesta parte de una idea básica: todas las partes deberían saber cuándo interviene un agente y en nombre de quién actúa.
Waller lo planteó con una pregunta que cualquier persona entiende: si un agente compra lo que no debía, ¿quién se hace cargo?
El KYA no es un tema solo de grandes bancos globales. Toca a cualquier entidad que tenga clientes o socios operando en canales digitales.
Y no es un tema lejano. Visa lanzó en América Latina y el Caribe su programa Agentic Ready, para que bancos emisores prueben pagos iniciados por agentes con tarjetas activas y comercios reales. BBVA participa, y en Brasil lo hacen Bradesco, Banco do Brasil, Santander, XP y Dock.
No existe todavía un estándar único, pero la industria ya converge en cinco prácticas:
La lógica es la misma que la banca ya conoce del KYC: registrar, autorizar y auditar. La diferencia es que ahora se aplica a un actor que no es humano.
Waller dejó preguntas abiertas: qué estándares faltan para que los agentes lleven identidad, consentimiento y credenciales, y cuál es el equilibrio justo entre comodidad y fricción intencional.
Las instituciones que empiecen hoy a preguntarse “¿quién es este agente?” llegarán preparadas.
El KYA todavía está en formación. Pero se apoya en pilares que las instituciones ya necesitan resolver hoy: verificar identidades, prevenir el fraude e incorporar agentes de IA de forma segura.
Son los mismos pilares sobre los que trabaja Bankingly:
Con presencia en más de 15 países y experiencia junto a bancos, cooperativas, microfinancieras y credit unions, Bankingly está preparada para acompañar a las instituciones en esta nueva etapa.
Porque el futuro de la banca no es una app aislada, es un ecosistema digital integrado. Y en ese ecosistema, conocer al agente será tan importante como conocer al cliente.
Bankingly: tecnología que humaniza la experiencia bancaria.
En Sibos 2026, el gobernador de la Reserva Federal Christopher Waller describió un ejemplo cotidiano. Una persona le da a un agente de IA acceso a una tarjeta virtual prefondeada. La instrucción: hacer las compras del supermercado online según sus compras anteriores.
La persona pone las reglas. El agente hace el resto.
Waller distinguió dos modelos:
En el segundo modelo cambia algo de fondo. Ya no alcanza con probar que el comprador puede pagar. Ahora hay que probar que el agente tiene autoridad para pagar en su nombre.
KYA es un marco para verificar la identidad, la autorización y la responsabilidad de los agentes de IA que interactúan con instituciones financieras en nombre de clientes o empresas. La diferencia con el KYC es simple:
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El KYA no reemplaza al KYC: lo complementa. Uno verifica a la persona; el otro, a quien actúa en su nombre.
Es un concepto en construcción. La terminología y los estándares todavía se están definiendo, pero el problema que resuelve ya es real.
Todo se resume en una palabra: confianza.
En septiembre de 2026, seis bancos globales (Bank of America, Capital One, ING, NatWest, Commonwealth Bank y ASB) publicaron principios conjuntos para el comercio con agentes de IA. Reconocieron que muchos consumidores no tienen claro si estos agentes van a actuar en su interés.
Su propuesta parte de una idea básica: todas las partes deberían saber cuándo interviene un agente y en nombre de quién actúa.
Waller lo planteó con una pregunta que cualquier persona entiende: si un agente compra lo que no debía, ¿quién se hace cargo?
El KYA no es un tema solo de grandes bancos globales. Toca a cualquier entidad que tenga clientes o socios operando en canales digitales.
Y no es un tema lejano. Visa lanzó en América Latina y el Caribe su programa Agentic Ready, para que bancos emisores prueben pagos iniciados por agentes con tarjetas activas y comercios reales. BBVA participa, y en Brasil lo hacen Bradesco, Banco do Brasil, Santander, XP y Dock.
No existe todavía un estándar único, pero la industria ya converge en cinco prácticas:
La lógica es la misma que la banca ya conoce del KYC: registrar, autorizar y auditar. La diferencia es que ahora se aplica a un actor que no es humano.
Waller dejó preguntas abiertas: qué estándares faltan para que los agentes lleven identidad, consentimiento y credenciales, y cuál es el equilibrio justo entre comodidad y fricción intencional.
Las instituciones que empiecen hoy a preguntarse “¿quién es este agente?” llegarán preparadas.
El KYA todavía está en formación. Pero se apoya en pilares que las instituciones ya necesitan resolver hoy: verificar identidades, prevenir el fraude e incorporar agentes de IA de forma segura.
Son los mismos pilares sobre los que trabaja Bankingly:
Con presencia en más de 15 países y experiencia junto a bancos, cooperativas, microfinancieras y credit unions, Bankingly está preparada para acompañar a las instituciones en esta nueva etapa.
Porque el futuro de la banca no es una app aislada, es un ecosistema digital integrado. Y en ese ecosistema, conocer al agente será tan importante como conocer al cliente.
Bankingly: tecnología que humaniza la experiencia bancaria.
En Sibos 2026, el gobernador de la Reserva Federal Christopher Waller describió un ejemplo cotidiano. Una persona le da a un agente de IA acceso a una tarjeta virtual prefondeada. La instrucción: hacer las compras del supermercado online según sus compras anteriores.
La persona pone las reglas. El agente hace el resto.
Waller distinguió dos modelos:
En el segundo modelo cambia algo de fondo. Ya no alcanza con probar que el comprador puede pagar. Ahora hay que probar que el agente tiene autoridad para pagar en su nombre.
KYA es un marco para verificar la identidad, la autorización y la responsabilidad de los agentes de IA que interactúan con instituciones financieras en nombre de clientes o empresas. La diferencia con el KYC es simple:
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El KYA no reemplaza al KYC: lo complementa. Uno verifica a la persona; el otro, a quien actúa en su nombre.
Es un concepto en construcción. La terminología y los estándares todavía se están definiendo, pero el problema que resuelve ya es real.
Todo se resume en una palabra: confianza.
En septiembre de 2026, seis bancos globales (Bank of America, Capital One, ING, NatWest, Commonwealth Bank y ASB) publicaron principios conjuntos para el comercio con agentes de IA. Reconocieron que muchos consumidores no tienen claro si estos agentes van a actuar en su interés.
Su propuesta parte de una idea básica: todas las partes deberían saber cuándo interviene un agente y en nombre de quién actúa.
Waller lo planteó con una pregunta que cualquier persona entiende: si un agente compra lo que no debía, ¿quién se hace cargo?
El KYA no es un tema solo de grandes bancos globales. Toca a cualquier entidad que tenga clientes o socios operando en canales digitales.
Y no es un tema lejano. Visa lanzó en América Latina y el Caribe su programa Agentic Ready, para que bancos emisores prueben pagos iniciados por agentes con tarjetas activas y comercios reales. BBVA participa, y en Brasil lo hacen Bradesco, Banco do Brasil, Santander, XP y Dock.
No existe todavía un estándar único, pero la industria ya converge en cinco prácticas:
La lógica es la misma que la banca ya conoce del KYC: registrar, autorizar y auditar. La diferencia es que ahora se aplica a un actor que no es humano.
Waller dejó preguntas abiertas: qué estándares faltan para que los agentes lleven identidad, consentimiento y credenciales, y cuál es el equilibrio justo entre comodidad y fricción intencional.
Las instituciones que empiecen hoy a preguntarse “¿quién es este agente?” llegarán preparadas.
El KYA todavía está en formación. Pero se apoya en pilares que las instituciones ya necesitan resolver hoy: verificar identidades, prevenir el fraude e incorporar agentes de IA de forma segura.
Son los mismos pilares sobre los que trabaja Bankingly:
Con presencia en más de 15 países y experiencia junto a bancos, cooperativas, microfinancieras y credit unions, Bankingly está preparada para acompañar a las instituciones en esta nueva etapa.
Porque el futuro de la banca no es una app aislada, es un ecosistema digital integrado. Y en ese ecosistema, conocer al agente será tan importante como conocer al cliente.
Bankingly: tecnología que humaniza la experiencia bancaria.