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Compartir gastos, organizar el presupuesto y tomar decisiones sobre el dinero forma parte de la vida financiera de muchas parejas. Sin embargo, durante años las cuentas conjuntas estuvieron principalmente asociadas a la banca tradicional y no siempre ofrecían la misma experiencia y nivel de acceso para ambos titulares.
En este contexto nació Noh, una aplicación financiera diseñada para dos personas. Lanzada en 2022 en Brasil, permite que ambos usuarios tengan acceso a funcionalidades como Pix, tarjetas, inversiones, planificación financiera y visibilidad de las transacciones desde una misma cuenta.
Para desarrollar este modelo en Brasil, Noh trabajó con Dock, proveedor de infraestructura tecnológica para pagos y servicios financieros en América Latina.
Uno de los principales desafíos era construir una experiencia que se alejara de la lógica tradicional de una cuenta con un titular principal y otro secundario. Para hacerlo posible, la infraestructura de Dock permitió configurar una arquitectura en la que dos usuarios pudieran estar vinculados a una misma cuenta y acceder a sus funcionalidades en condiciones equivalentes.
Detrás de esa experiencia existe una infraestructura modular y parametrizable. Esto permite configurar reglas, integrar diferentes capacidades y definir cómo cada componente debe funcionar de acuerdo con el producto que la Fintech o institución financiera quiere construir.
En el caso de Noh en Brasil, esta arquitectura permitió combinar capacidades como:
Más allá de las capacidades específicas utilizadas por Noh, el caso demuestra el valor de una infraestructura financiera construida de forma modular. En lugar de desarrollar desde cero todas las capas tecnológicas necesarias para lanzar un nuevo producto, una empresa puede combinar diferentes componentes, establecer sus propias reglas y construir la experiencia que quiere ofrecer a sus clientes.
En otras palabras, la tecnología funciona como un conjunto de bloques que pueden ser configurados y conectados de distintas maneras según el modelo de negocio, el producto y las necesidades de cada mercado.
“Estar junto a Dock en la construcción de esto nos da mucha seguridad, mucha credibilidad y mucho alivio, porque no tenemos que preocuparnos por la infraestructura, el cumplimiento normativo o la prevención del fraude. Ellos se encargan de eso y nosotros podemos enfocarnos en la parte que más nos gusta: la interfaz y la experiencia.” — Ana Zucato, fundadora y CEO de Noh.
La propuesta de Noh también busca cambiar la lógica tradicional de las cuentas conjuntas. En muchos modelos, uno de los titulares tenía mayor control sobre la cuenta mientras el otro contaba con acceso limitado.
En el caso de Noh, ambos usuarios tienen acceso a la información y a las funcionalidades de la cuenta, con el objetivo de facilitar una gestión financiera realmente compartida.
Según los datos compartidos por Dock, durante sus primeros dos años de operación Noh registró 50 millones de transacciones. Además, el 40% de los clientes mueve el 100% de su nómina a través de la cuenta conjunta, mientras que el 50% de los usuarios accede a la aplicación diariamente.
La compañía también reporta que el 87% de los usuarios considera que la solución ha mejorado la relación financiera de la pareja y que su número de clientes creció 18 veces en el último año.
El caso de Noh nació en Brasil, pero deja un aprendizaje que va más allá de un producto o de un mercado específico: cuando la infraestructura tecnológica es flexible, modular y parametrizable, las empresas tienen más posibilidades de diseñar servicios financieros alrededor de las necesidades reales de sus clientes.
Esto abre oportunidades para que Fntechs e instituciones financieras de América Latina desarrollen experiencias cada vez más específicas, desde nuevas formas de compartir y administrar el dinero hasta productos dirigidos a determinados segmentos, comportamientos o modelos de negocio.
La forma concreta que estas experiencias adoptan depende de la realidad y del marco regulatorio de cada país. Por eso, más que replicar exactamente un producto creado en Brasil, la oportunidad está en aprovechar una infraestructura tecnológica capaz de adaptarse a diferentes estrategias y mercados.
En este escenario, Dock actúa como un habilitador tecnológico para Fintechs e instituciones financieras en América Latina, ofreciendo una infraestructura modular que permite integrar capacidades, configurar reglas y condiciones y construir diferentes productos y experiencias financieras.
Así, cada empresa puede definir cómo combinar estos bloques tecnológicos de acuerdo con su modelo de negocio, su estrategia, las necesidades de sus clientes y los requisitos aplicables en cada mercado.
El resultado es una infraestructura que no determina cómo debe ser el producto final: ofrece la tecnología para que cada empresa pueda construirlo. Conoce más de Dock aquí.
Compartir gastos, organizar el presupuesto y tomar decisiones sobre el dinero forma parte de la vida financiera de muchas parejas. Sin embargo, durante años las cuentas conjuntas estuvieron principalmente asociadas a la banca tradicional y no siempre ofrecían la misma experiencia y nivel de acceso para ambos titulares.
En este contexto nació Noh, una aplicación financiera diseñada para dos personas. Lanzada en 2022 en Brasil, permite que ambos usuarios tengan acceso a funcionalidades como Pix, tarjetas, inversiones, planificación financiera y visibilidad de las transacciones desde una misma cuenta.
Para desarrollar este modelo en Brasil, Noh trabajó con Dock, proveedor de infraestructura tecnológica para pagos y servicios financieros en América Latina.
Uno de los principales desafíos era construir una experiencia que se alejara de la lógica tradicional de una cuenta con un titular principal y otro secundario. Para hacerlo posible, la infraestructura de Dock permitió configurar una arquitectura en la que dos usuarios pudieran estar vinculados a una misma cuenta y acceder a sus funcionalidades en condiciones equivalentes.
Detrás de esa experiencia existe una infraestructura modular y parametrizable. Esto permite configurar reglas, integrar diferentes capacidades y definir cómo cada componente debe funcionar de acuerdo con el producto que la Fintech o institución financiera quiere construir.
En el caso de Noh en Brasil, esta arquitectura permitió combinar capacidades como:
Más allá de las capacidades específicas utilizadas por Noh, el caso demuestra el valor de una infraestructura financiera construida de forma modular. En lugar de desarrollar desde cero todas las capas tecnológicas necesarias para lanzar un nuevo producto, una empresa puede combinar diferentes componentes, establecer sus propias reglas y construir la experiencia que quiere ofrecer a sus clientes.
En otras palabras, la tecnología funciona como un conjunto de bloques que pueden ser configurados y conectados de distintas maneras según el modelo de negocio, el producto y las necesidades de cada mercado.
“Estar junto a Dock en la construcción de esto nos da mucha seguridad, mucha credibilidad y mucho alivio, porque no tenemos que preocuparnos por la infraestructura, el cumplimiento normativo o la prevención del fraude. Ellos se encargan de eso y nosotros podemos enfocarnos en la parte que más nos gusta: la interfaz y la experiencia.” — Ana Zucato, fundadora y CEO de Noh.
La propuesta de Noh también busca cambiar la lógica tradicional de las cuentas conjuntas. En muchos modelos, uno de los titulares tenía mayor control sobre la cuenta mientras el otro contaba con acceso limitado.
En el caso de Noh, ambos usuarios tienen acceso a la información y a las funcionalidades de la cuenta, con el objetivo de facilitar una gestión financiera realmente compartida.
Según los datos compartidos por Dock, durante sus primeros dos años de operación Noh registró 50 millones de transacciones. Además, el 40% de los clientes mueve el 100% de su nómina a través de la cuenta conjunta, mientras que el 50% de los usuarios accede a la aplicación diariamente.
La compañía también reporta que el 87% de los usuarios considera que la solución ha mejorado la relación financiera de la pareja y que su número de clientes creció 18 veces en el último año.
El caso de Noh nació en Brasil, pero deja un aprendizaje que va más allá de un producto o de un mercado específico: cuando la infraestructura tecnológica es flexible, modular y parametrizable, las empresas tienen más posibilidades de diseñar servicios financieros alrededor de las necesidades reales de sus clientes.
Esto abre oportunidades para que Fntechs e instituciones financieras de América Latina desarrollen experiencias cada vez más específicas, desde nuevas formas de compartir y administrar el dinero hasta productos dirigidos a determinados segmentos, comportamientos o modelos de negocio.
La forma concreta que estas experiencias adoptan depende de la realidad y del marco regulatorio de cada país. Por eso, más que replicar exactamente un producto creado en Brasil, la oportunidad está en aprovechar una infraestructura tecnológica capaz de adaptarse a diferentes estrategias y mercados.
En este escenario, Dock actúa como un habilitador tecnológico para Fintechs e instituciones financieras en América Latina, ofreciendo una infraestructura modular que permite integrar capacidades, configurar reglas y condiciones y construir diferentes productos y experiencias financieras.
Así, cada empresa puede definir cómo combinar estos bloques tecnológicos de acuerdo con su modelo de negocio, su estrategia, las necesidades de sus clientes y los requisitos aplicables en cada mercado.
El resultado es una infraestructura que no determina cómo debe ser el producto final: ofrece la tecnología para que cada empresa pueda construirlo. Conoce más de Dock aquí.
Compartir gastos, organizar el presupuesto y tomar decisiones sobre el dinero forma parte de la vida financiera de muchas parejas. Sin embargo, durante años las cuentas conjuntas estuvieron principalmente asociadas a la banca tradicional y no siempre ofrecían la misma experiencia y nivel de acceso para ambos titulares.
En este contexto nació Noh, una aplicación financiera diseñada para dos personas. Lanzada en 2022 en Brasil, permite que ambos usuarios tengan acceso a funcionalidades como Pix, tarjetas, inversiones, planificación financiera y visibilidad de las transacciones desde una misma cuenta.
Para desarrollar este modelo en Brasil, Noh trabajó con Dock, proveedor de infraestructura tecnológica para pagos y servicios financieros en América Latina.
Uno de los principales desafíos era construir una experiencia que se alejara de la lógica tradicional de una cuenta con un titular principal y otro secundario. Para hacerlo posible, la infraestructura de Dock permitió configurar una arquitectura en la que dos usuarios pudieran estar vinculados a una misma cuenta y acceder a sus funcionalidades en condiciones equivalentes.
Detrás de esa experiencia existe una infraestructura modular y parametrizable. Esto permite configurar reglas, integrar diferentes capacidades y definir cómo cada componente debe funcionar de acuerdo con el producto que la Fintech o institución financiera quiere construir.
En el caso de Noh en Brasil, esta arquitectura permitió combinar capacidades como:
Más allá de las capacidades específicas utilizadas por Noh, el caso demuestra el valor de una infraestructura financiera construida de forma modular. En lugar de desarrollar desde cero todas las capas tecnológicas necesarias para lanzar un nuevo producto, una empresa puede combinar diferentes componentes, establecer sus propias reglas y construir la experiencia que quiere ofrecer a sus clientes.
En otras palabras, la tecnología funciona como un conjunto de bloques que pueden ser configurados y conectados de distintas maneras según el modelo de negocio, el producto y las necesidades de cada mercado.
“Estar junto a Dock en la construcción de esto nos da mucha seguridad, mucha credibilidad y mucho alivio, porque no tenemos que preocuparnos por la infraestructura, el cumplimiento normativo o la prevención del fraude. Ellos se encargan de eso y nosotros podemos enfocarnos en la parte que más nos gusta: la interfaz y la experiencia.” — Ana Zucato, fundadora y CEO de Noh.
La propuesta de Noh también busca cambiar la lógica tradicional de las cuentas conjuntas. En muchos modelos, uno de los titulares tenía mayor control sobre la cuenta mientras el otro contaba con acceso limitado.
En el caso de Noh, ambos usuarios tienen acceso a la información y a las funcionalidades de la cuenta, con el objetivo de facilitar una gestión financiera realmente compartida.
Según los datos compartidos por Dock, durante sus primeros dos años de operación Noh registró 50 millones de transacciones. Además, el 40% de los clientes mueve el 100% de su nómina a través de la cuenta conjunta, mientras que el 50% de los usuarios accede a la aplicación diariamente.
La compañía también reporta que el 87% de los usuarios considera que la solución ha mejorado la relación financiera de la pareja y que su número de clientes creció 18 veces en el último año.
El caso de Noh nació en Brasil, pero deja un aprendizaje que va más allá de un producto o de un mercado específico: cuando la infraestructura tecnológica es flexible, modular y parametrizable, las empresas tienen más posibilidades de diseñar servicios financieros alrededor de las necesidades reales de sus clientes.
Esto abre oportunidades para que Fntechs e instituciones financieras de América Latina desarrollen experiencias cada vez más específicas, desde nuevas formas de compartir y administrar el dinero hasta productos dirigidos a determinados segmentos, comportamientos o modelos de negocio.
La forma concreta que estas experiencias adoptan depende de la realidad y del marco regulatorio de cada país. Por eso, más que replicar exactamente un producto creado en Brasil, la oportunidad está en aprovechar una infraestructura tecnológica capaz de adaptarse a diferentes estrategias y mercados.
En este escenario, Dock actúa como un habilitador tecnológico para Fintechs e instituciones financieras en América Latina, ofreciendo una infraestructura modular que permite integrar capacidades, configurar reglas y condiciones y construir diferentes productos y experiencias financieras.
Así, cada empresa puede definir cómo combinar estos bloques tecnológicos de acuerdo con su modelo de negocio, su estrategia, las necesidades de sus clientes y los requisitos aplicables en cada mercado.
El resultado es una infraestructura que no determina cómo debe ser el producto final: ofrece la tecnología para que cada empresa pueda construirlo. Conoce más de Dock aquí.